Antes de que termine el último año CAPÍTULO 20
67%

CAPÍTULO 20

Alex llevaba tres meses sin consumir.

No hicimos una celebración.

Él no quería.

—Me parece raro contar días —dijo.

Estábamos sentados en las gradas.

—¿Por qué?

—Porque siento que estoy esperando fracasar.

—Entonces no los cuentes.

—Emma sí.

—Emma probablemente tiene una aplicación.

—Tiene dos.

Me reí.

Alex apoyó la cabeza en mi hombro.

—Estoy cansado.

—¿De qué?

—De pensar tanto.

—Bienvenido a mi vida.

—No sé cómo sobrevives.

—No lo hago. Por dentro estoy gritando constantemente.

Sonrió.

—Eso explica muchas cosas.

Le di un golpe.

—Idiota.

Se quedó callado.

Después:

—Te quiero.

Mi cuerpo entero se congeló.

Alex también.

Levantó la cabeza lentamente.

—Mierda.

Lo miré.

—¿Qué dijiste?

—Nada.

—Alex.

—Fue un accidente.

—¿Cómo dices "te quiero" accidentalmente?

—No sé. Pánico.

Sentí que empezaba a sonreír.

—Repítelo.

—No.

—Bennett.

—Ahora es humillante.

—Repítelo.

Me miró.

Esta vez no había bromas.

—Te quiero.

Mi corazón hizo algo dolorosamente bonito.

—Mucho.

Tragué saliva.

—Yo también te quiero.

Su expresión cambió completamente.

—¿Sí?

—No, lo digo por caridad.

—Mendoza.

Me reí.

Alex me besó.

Lento.

Suave.

Cuando nos separamos, mantuvo la frente contra la mía.

—Esto es una pésima idea.

—Probablemente.

—Te vas a ir.

Mi sonrisa desapareció.

—No sabemos eso.

—Sí sabemos.

—Alex.

—No quiero hablar de ello.

—Tú lo mencionaste.

—Me arrepiento.

Me besó otra vez.

Y yo se lo permití.

Porque tampoco quería hablar.

Todavía no.

Había tiempo.

Eso pensábamos.

Siempre creemos que hay tiempo hasta que deja de haberlo.