Antes de que termine el último año CAPÍTULO 18
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CAPÍTULO 18

Ser novia de Alex Bennett era extraño.

No porque fuera particularmente malo siendo novio.

Ese era precisamente el problema.

Era demasiado bueno cuando nadie estaba mirando.

En el instituto seguía siendo Alex.

Me robaba los bolígrafos.

Escribía estupideces en mis apuntes.

Me llamaba Mendoza cuando quería molestarme.

Y fingía que no le importaba cuando Diego hablaba conmigo.

Fuera del instituto era diferente.

Alex: ¿Llegaste?

Sofía: Sí.

Alex: Foto.

Sofía: ¿Qué?

Alex: Pruebas de vida.

Le envié una fotografía del techo.

Alex: Preciosa.

Sofía: Es mi lámpara.

Alex: Me refería a ella.

Sofía: Bloqueado.

Cinco segundos después:

Alex: Te amo lámpara de Sofía.

Me quedé mirando el mensaje.

Te amo.

Sabía que no me lo estaba diciendo a mí.

Obviamente.

Era una broma.

Pero mi corazón no parecía entender conceptos básicos.

• • •

Nuestra primera cita oficial ocurrió en un supermercado.

No era el plan.

Alex había prometido organizar algo.

Eso debería haber sido mi primera advertencia.

—¿Este es tu concepto de romance?

Empujaba un carrito por el pasillo de cereales.

—Confía en el proceso.

—Me dijiste que me arreglara.

—Estás preciosa.

—Me puse un vestido.

—Lo noté.

Sus ojos bajaron.

—Bennett.

Levantó inmediatamente la mirada.

—Respeto absoluto.

Me reí.

—¿Qué hacemos aquí?

—Comprar comida.

—¿Para?

—Nuestra cita.

Terminamos comprando papas, chocolate, refrescos y una bolsa de gomitas que Alex insistió en pagar aunque yo le dije que eran horribles.

Después caminamos hasta un pequeño parque.

Había preparado una manta.

—No.

Lo miré.

—¿Tú hiciste esto?

—Emma ayudó.

—Sabía que había una explicación.

—Qué poca fe.

Nos sentamos.

No había restaurante.

Ni flores.

Ni nada extraordinario.

Solo nosotros comiendo comida basura mientras el sol desaparecía.

Y fue perfecto.

—Tengo algo para ti —dijo.

—¿Qué?

Sacó un sobre.

—Si es una carta de amor voy a reírme.

—Devuélvemela.

—¡No!

Lo abrí.

Dentro había una hoja.

Era la primera página del proyecto de Literatura.

Corregida.

Perfectamente escrita.

—¿Esto es mi regalo?

—Mira abajo.

Había una nota.

No tienes que hacerlo todo tú.

La misma frase de la biblioteca.

Lo miré.

—La guardaste.

—Tú también.

—¿Cómo sabes?

—Porque conozco a una psicópata organizada cuando la veo.

Sonreí.

—Gracias.

—No es gran cosa.

—Sí lo es.

Nos quedamos mirándonos.

—No hagas eso —murmuró.

—¿Qué?

—Mirarme así.

—Ahora me robas mis frases.

—Aprendo de la mejor.

Me incliné.

Lo besé.

Alex sonrió contra mis labios.

—Definitivamente me gustan los supermercados.

—Cállate.

• • •

Dos semanas después conoció a mi madre.

Por accidente.

Estábamos estudiando en la sala cuando la puerta se abrió.

Mi madre entró.

Alex se levantó tan rápido que golpeó la mesa.

—Buenas tardes.

Mi madre lo miró.

Después me miró.

—Mamá…

—Así que tú eres Alex.

Quise morir.

—¿Sabe quién soy? —preguntó.

—Sofía habla de ti.

—Mamá.

Alex sonrió.

—¿Mucho?

—Alex.

Mi madre dejó las llaves.

—Bastante.

Traición.

Mateo apareció corriendo.

—¿Él es tu novio?

Silencio.

Me tapé la cara.

Alex se agachó.

—Depende. ¿Tú apruebas?

Mateo lo estudió seriamente.

—¿Juegas videojuegos?

—Sí.

—Aprobado.

—¡Mateo!

Alex chocó la mano con él.

Mi familia era horrible.

Y mientras los veía reír pensé algo peligroso.

Podía acostumbrarme a esto.

Ese fue mi error.

Empezar a imaginar que la parte bonita podía durar para siempre.