Antes de que hablen Nuevas revelaciones
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Nuevas revelaciones

Tras revisar los registros públicos y las bases de datos policiales consiguieron dar con una pista de Mónica López.

Según los archivos se había mudado a casa de sus padres en Bartonsville en el estado de Nuevo Hampshire, muy cerca de la frontera con Vermont.

Decidieron así ir a hablar con ella enseguida.

Llegaron a Bartonsville a primera hora de la tarde. Al llamar a la puerta, una mujer de edad avanzada, de pelo canoso recogido en un moño, les abrió la puerta .

—Buenas tardes, nos gustaría hablar con Mónica López — dijo Turner mientras enseñaba su identificación.

La mujer los miró sorprendida y respondió:

—Soy su madre. Ella ya no vive aquí.

—¿Podría facilitarnos su dirección?

—Vive en esta misma calle; vengan, los acompañaré —dijo mientras los invitaban a seguirla. Bethany López los guio calle abajo hasta una acogedora casa blanca con detalles azules. En el jardín vieron a una mujer esbelta de cabello castaño que jugaba con un niño pequeño.

—¡Mónica, tienes visita! —llamó la madre.

Mónica volteó extrañada. Su sorpresa fue mayor cuando los inspectores se identificaron como policías de Vermont buscándola para hacerle algunas preguntas.

—Pasen, hablaré con ustedes —dijo Mónica amablemente, aunque su rostro reflejaba confusión. Una vez dentro, con su hijo entretenido en la sala, los inspectores le explicaron que investigaban el caso de su exesposo Foster. Querían saber más de su relación y los motivos del divorcio.

Mónica suspiró con tristeza y comenzó a narrarles la difícil relación que tuvo con Foster.

—Harrison y yo empezamos a salir cuando estábamos en la universidad. Desde el principio nuestra relación fue muy tóxica. Siempre me llegaban rumores de que me engañaba con otras mujeres.

»Nunca les di importancia, hasta que un día los vi con mis propios ojos».

»Lo encontré saliendo de un restaurante, abrazado con otra.

Ese día decidí dejarlo y volverme a casa de mis padres.

Pero Harrison insistió en que lo perdonara y yo, por tonta, lo hice.

Aun así, le pedí un tiempo separados. Él se mudó a Lakeview porque consiguió trabajo en la universidad local.

Yo me fui a casa de mis padres y poco después descubrí que estaba embarazada .

Intentamos arreglar las cosas. Iba algunos fines de semana y nos quedábamos en la cama todo el tiempo. Estaba a punto de volver a mudarme con él, cuando descubrí mensajes con una de sus alumnas dejando claro que tenían una aventura.

»Lo dejé definitivamente y le pedí el divorcio.

Poco después de que naciera nuestro hijo, Harrison se lo llevó un fin de semana y cuando volvían en coche el domingo por la noche, tuvieron un accidente.

Mi hijo murió en el acto. —Sus ojos se llenaron de lágrimas y una descendió sobre su mejilla—.

No volví a tener contacto con Harrison hasta ahora.

Me llamó desde la cárcel. Decía que necesitaba verme.

Dudé mucho antes de ir, pero finalmente decidí que debía hacerlo y cerrar ese capítulo.

»Tenía que perdonarlo para poder seguir avanzando con mi vida. Cuando terminó de contar su historia, Isabella tomó la iniciativa con las preguntas.

—Mónica, ¿por qué nadie sabe de usted en Lakeview? — preguntó.

—Cuando nos mudamos allí, Harrison y yo no vivíamos juntos —explicó Mónica—. Fueron pocas la veces que fui a Lakeview. Normalmente venía él aquí. Me sentía más segura estando cerca de mis padres.

—¿Por qué no hay registros de que Foster tenía un hijo?

—No quise registrarlo con su nombre, únicamente le puse mis apellidos. Después de que descubriese sus traiciones me costaba confiar en él. Tenía miedo de que pudiese volver a abandonarnos. Así que decidí que sería menos complicado para mí en caso de que volviésemos a romper.

—¿Podría decirnos el nombre de esa alumna? —dijo Isabella mirando de reojo a sus compañeros.

—Se llamaba Olivia, no recuerdo el apellido —respondió Mónica

—¿Sabías que también mantenía una relación con Lucas Anderson?

—Lo desconocía — dijo dándole poca importancia. —Pero tampoco me extraña

—¿A qué fue a visitarlo en la cárcel?

—Él me pidió que fuera, quería decirme que sentía mucho todo. No le di más importancia. Ahora estoy casada y tengo un hijo precioso. Quiero dejar el pasado atrás.

—Una última pregunta, señora López. ¿Usted estuvo en Lakeview la noche del 20 de noviembre de 2017? —intervino Mark.

—No me acuerdo, de eso hace mucho tiempo. Pero lo dudo mucho, solo estuve un par de veces en casa de Harrison y nunca me quedé hasta muy tarde. ¿Por qué?

—Por nada —dijo entrecortadamente Mark. Parecía tener la mente en otro lugar.

—Muchas gracias por recibirnos —dijo Isabella poniendo fin a la conversación. Los inspectores se despidieron, satisfechos con la valiosa información obtenida. Ya en el coche, los tres mantuvieron una conversación.

—Así que nos han mentido. Foster y Olivia mantienen una relación desde hace años —dijo Robert.

—Así es, Foster mantenía una relación con Olivia y con Lucas al mismo tiempo —agregó Isabella.

—Algo me dice que Olivia nos está ocultando más cosas — comentó Mark—. Debemos hablar con ella de nuevo y presionarla más para que nos cuente toda la verdad sobre su vínculo con Foster.

—Hay algo que no me cuadra y en lo que no habíamos caído antes —dijo Mark.

—¿El qué? —preguntó Robert.

—Hace seis años, cuando hablamos con Foster, él tenía una coartada. Hablamos con su mujer para confirmarla —explicó Mark.

—Claro, por eso nos sorprendimos cuando el vecino dijo que nunca la habían visto —comentó Isabella.

—Sí, pero esa mujer, la que colaboró con la coartada de Foster, no era Mónica López. Nos lo acaba de confirmar; además, la habríamos reconocido —señaló Mark.

—Tienes razón, no se me había ocurrido eso —dijo Robert pensativo—. Entonces, ¿quién era esa mujer que dijo ser la esposa de Foster y darle una coartada hace seis años? Esto se vuelve cada vez más extraño.

Los inspectores reflexionaron sobre este nuevo descubrimiento. Alguien había mentido para encubrir a Foster en el pasado. Tenían que descubrir quién era y por qué lo había hecho.