Mónica López
El inspector Turner reunió a Isabella y Mark en su despacho. Mark no entendía por qué habían reabierto el caso, ya que todo había quedado cerrado con la confesión y condena de Foster .
Turner les explicó que su hija Hannah había descubierto que Foster estaba mintiendo en su confesión. Había inconsistencias y contradicciones que demostraban que no era el verdadero culpable.
En ese momento, el alcalde irrumpió furioso en el despacho.
—¿Cómo que has vuelto a reabrir el caso? ¡Ese maldito es el culpable, ya lo habéis demostrado, tenéis una confesión! —gritó el alcalde.
Turner volvió a explicar lo que Hannah había descubierto sobre la confesión falsa de Foster.
—¿Vas a fiarte más de lo que dice tu hija que de una confesión de un criminoso? —preguntó incrédulo el alcalde—. El caso ya está cerrado. Tienes a tu culpable, no remuevas más la tierra.
—Por supuesto. Hannah es excelente leyendo a la gente. Si ella dice que miente es porque miente —respondió Turner— y no queremos a un culpable, queremos la verdad y hacer que el que ha provocado todo esto pague por lo que ha hecho.
—¡Soluciona esto, Turner, o rodarán cabezas! —amenazó el alcalde antes de salir dando un portazo del despacho.
—¿Por dónde empezamos? —preguntó Isabella cuando la puerta se cerró.
Decidieron que lo mejor sería empezar interrogando otra vez a Foster, así que se dirigen a la prisión. Foster los espera en una sala, esposado a una silla y con un guardia frente a la puerta. Foster continúa afirmando que él es el responsable y que no está mintiendo.
Los inspectores le presionan, pero él se mantiene en su versión. Mark empezaba a perder la paciencia, estaba a punto de soltarle un puñetazo cuando este volvió a mencionar otra vez cómo mató a Melissa.
—Cálmate, Mark —le espetó Turner—. De esa forma no conseguirás nada .
Mark no podía más, salió de la sala furioso dando un portazo al cerrar la puerta.
Turner con un gesto de la mano le indica al guardia de seguridad que estaba en la puerta que ya han terminado.
Al salir de la sala no vio a Mark, solo lo fue a encontrar al salir. Estaba apoyado en el coche camuflado de la policía, fumándose un cigarrillo.
—Ese miserable se regodea con esto. Está enfermo. Ojalá se pudra aquí —dice Mark, aún alterado antes de volver a darle una calada a su cigarro.
—Tranquilízate, Mark —le dice Turner—. Tenemos que pensar con claridad cómo proceder. Regresemos a la comisaría para analizar nuestras opciones.
—De acuerdo. ¿Dónde esta Isabella? —preguntó apagando el cigarrillo con la planta del zapato.
—Ha dicho que enseguida nos alcanzaba.
Después de diez minutos de espera, vieron cómo Isa salía de la prisión. Llevaba entre las manos una pasta amarilla.
—¿Qué es eso? —le preguntan sus compañeros cuando entró en el vehículo.
—Las hojas de visita a Foster. Tenemos que saber quién lo visita —responde Isabella.
Le tiende la hoja a Turner. Este mira la lista. Aparte del nombre de su abogado, solo aparece el de su novia Olivia y el de una tal Mónica López.
—Mónica López... No me suena ese nombre —dice Mark frunciendo el ceño.
—A mí tampoco —coincide Isabella—. ¿Crees que deberíamos investigar quién es?
—Definitivamente —asiente Turner—. Tenemos que hablar con Olivia también, quizás ella sepa algo.
Los inspectores trazan un plan para interrogar a Olivia y tratar de identificar a esa misteriosa Mónica López. Sospechan que ella podría estar involucrada o tener información relevante.
—No descansaré hasta resolver esto y hacer justicia por Emily y Melissa —afirma Turner con determinación mirando a Mark a los ojos.
El equipo se puso en marcha, convencidos de que estaban más cerca de descubrir la verdad. Esa misma tarde, los inspectores citaron a Olivia, la novia de Foster, en la comisaría para interrogarla. Olivia llegó puntual a la cita. Tomó asiento frente a Turner e Isabella en la sala de interrogatorios.
—Gracias por venir, Olivia. Solo serán algunas preguntas rutinarias —comenzó Turner con tono tranquilo.
Olivia asintió, retorciendo sus manos con ansiedad.
—Según nuestros registros, has visitado regularmente a tu novio Foster en prisión. ¿Es eso correcto? —preguntó Isabella.
—Sí, eso es cierto —respondió Olivia en voz baja.
—Y dime, ¿has notado algo extraño o inusual durante esas visitas? ¿Algo que nos pueda ayudar en la investigación?
Olivia negó con la cabeza.
—No..., todo normal, solo hablamos de cosas sin importancia
—dijo nerviosa—. Creía que el caso ya estaba cerrado.
—Y así es —contestó Mark tajante.
Isabella y Turner intercambiaron una mirada. Sabían que la chica ocultaba algo.
—Olivia, necesitamos la verdad. Esto es muy importante — insistió Turner con firmeza—. ¿Conoces a alguna Mónica López?
¿Ha visitado a Foster?
Olivia palideció ante la mención de Mónica López. Tragó saliva y respondió con nerviosismo:
—Sí..., sí la conozco. Es la exmujer de Foster.
Los inspectores se quedaron atónitos ante esa revelación. Los vecinos siempre habían asegurado que Foster no estaba casado anteriormente.
—¿Por qué mentirían los vecinos sobre eso? —preguntó Isabella confundida.
—No lo sé... Supongo que sería porque no estaban muy bien.
Lo dejaron poco después de nacer su hijo —respondió Olivia.
—¿Sabes por qué se divorciaron Foster y Mónica? —inquirió Turner.
—Creo que tuvieron muchos problemas y peleas. Foster quería divorciarse hacía tiempo. No lo hizo por él bebe —explicó Olivia.
—¿Sabes dónde están ahora su exmujer y su hijo?
—Su hijo falleció poco antes del divorcio. Un accidente de coche. Mónica volvió a casa de sus padres después del divorcio. Ella siempre culpó a Harrison por la muerte de su hijo.
Turner e Isabella se miraron significativamente. Esta nueva información cambiaba todo. ¿Tendría Mónica López motivos para querer vengarse de su exesposo?
—Necesitamos localizar a Mónica López cuanto antes —dijo Turner—. Ella podría tener respuestas.
Los inspectores agradecieron nerviosamente a Olivia por la información y se apresuraron a buscar todo lo que pudieran sobre la misteriosa exmujer de Foster. Estaban seguros de que ella era clave en el caso.