Antes de que hablen Malas noticias
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Malas noticias

Eran las tres de la madrugada cuando sonó el teléfono de Robert.

—¿Diga? —contestó somnoliento.

—Inspector Turner, habla el jefe de policía de Bennington. Acabamos de encontrar una escena relacionada con su sospechoso, Lucas Anderson.

Robert se incorporó de golpe.

—Voy para allá de inmediato.

Colgó y procedió a llamar a sus compañeros.

—Tenemos una pista sobre Lucas Anderson. Debemos ir ya a Bennington —se limitó a decir por teléfono.

Isabella iba al volante, Turner estaba en el asiento del copiloto repasando mentalmente los detalles del caso mientras Mark impaciente jugaba con el móvil en sus manos para disimular su nerviosismo. Durante el camino, Mark le preguntó impaciente a Isabella:

—Oye, ¿cuánto falta para llegar? Llevamos horas en este coche.

—Cálmate, Mark. Ya casi llegamos, unos quince minutos más

—respondió ella concentrada en el camino—. Por cierto, ¿no conseguisteis nada ayer cuando fuisteis a Bennington?

—Nada. Hablamos con el jefe de policía de allí, nos aseguró que nos llamarían si se enteraban de algo —contestó Turner, recordando su visita a la comisaria de Bennington el día anterior.

—¿Por eso volvemos allí? ¿Lo han encontrado?

—No lo sé, Isabella. Solo me dijeron que habían encontrado una pista relacionada con Lucas. Sabremos más cuando hayamos llegado.

Al llegar a la calle donde se encontraba el apartamento de Anna, el oficial a cargo los recibió con un apretón de mano.

—Inspectores, los forenses terminaron de procesar la edcena. En un par de horas tendrán el ADN de la sangre encontrada en la alfombra.

Recorrieron el apartamento examinando todo. Luego Robert dijo:

—Debemos hablar con la amiga de Lucas, Anna. Ella puede darnos más detalles.

Al día siguiente, en la comisaría, interrogaron exhaustivamente a Anna. Ella relató todo lo ocurrido. Robert comenzó el interrogatorio.

—Señorita Anna, necesitamos que nos cuente todo lo que sabe sobre Lucas y sus actividades recientes.

Anna asintió nerviosa.

—Lucas es mi amigo desde hace años. Nos conocimos en el bar en el que yo trabajaba como camarera, él vivía cerca y solía frecuentarlo a menudo.

—¿Notó algo inusual en su comportamiento? —preguntó Isabella.

—No, estaba como siempre.

Mark tomó nota, al tiempo que preguntaba:

—¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

—El día que me fui de viaje, hace casi dos semanas, fue la última vez que lo vi. Pero hemos mantenido contacto por mensajes y llamadas estos días.

—¿Cuándo fue la última vez que habló con él? —siguió preguntando Mark.

—Hace tres días. Me llamó para preguntarme cuándo volvía. Robert le dijo gentilmente:

—Gracias, Anna, esta información nos ayudará. Le pedimos que esté disponible por si necesitamos contactarla nuevamente.

Anna asintió y se retiró con aspecto abatido. Los inspectores analizaron sus notas, buscando pistas entre lo que les había contado.

Después, los inspectores discutieron sus hipótesis mientras almorzaban en un restaurante.

—Bueno, al menos ahora ya sabemos dónde se estaba escondiendo Lucas todo este tiempo —dijo Turner—. Por eso llamó a Anna hace tres días. Para asegurarse de que nadie lo encontraría en su apartamento.

—Sí, pero eso no explica por qué se estaba escondiendo — acotó Isabella—. ¿De qué o de quién se escondía?

—Es cierto, debe haber una razón —dijo Mark—. Lucas sabe más de lo que nos dijo inicialmente, estoy seguro.

Robert asintió pensativo.

—Opino lo mismo. Tal vez descubrió algo que no debía y por eso tuvo que ocultarse.

—O tal vez alguien quería silenciarlo para que no hablara — sugirió Isabella.

—Sea como sea, Lucas claramente está metido en algo grande. Necesitamos encontrarlo pronto antes de que esto se salga más de control —agregó Mark.

—Tienes razón, Mark —dijo Robert—. Debemos redoblar esfuerzos en la investigación. Estoy convencido de que la clave está en descubrir qué es lo que Lucas sabía.

Al salir de la sala de interrogatorios, el jefe de policía se acercó a ellos.

—Llegaron los resultados del ADN. Confirman que la sangre es de Lucas. También encontramos huellas parciales de otra persona —les informó.

—Excelente, vamos por buen camino para resolver esto — dijo Robert.