Antes de que hablen Memorias
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Memorias

Turner había decidido pasar una tranquila cena en familia, algo que se volvía más raro a medida que sus hijos crecían y desarrollaban sus propias vidas.

En el modesto comedor de su hogar, él, su esposa Lisa y sus dos hijos, Hannah y Liam, se sentaron alrededor de la mesa.

La cocina estaba llena de fragancias reconfortantes, y el sonido de la risa de Liam llenaba la sala.

Hannah, la hija mayor, había decidido unirse a ellos para la cena.

Desde que se había ido de casa, sentía que tenía la necesidad de compartir tiempo de calidad con sus padres y su hermano.

Sus padres le habían educado bien y tenían una conexión muy especial.

La familia siempre es lo primero, pensaba.

Así que siempre se las apañaba para poder ir a cenar a casa de sus padres, acompañar a su madre a la compra o llevar a su hermano al centro comercial, donde se pasaban la tarde jugando en los recreativos.

Miró a su padre con una sonrisa que apenas podía ocultar.

—Papá, ¿puedo contarte algo emocionante?

Robert Turner la miró con curiosidad, deseoso de escuchar las noticias de su hija.

—¡Por supuesto, cariño! Cuéntanos, ¿qué sucede? Hannah apenas podía contener su emoción.

—¡Me han aceptado! Voy a hacer la pasantía. Empiezo la próxima semana —anunció con orgullo. Los ojos de Turner se iluminaron con alegría mientras Lisa aplaudía emocionada.

—¡Hannah, eso es increíble! —exclamó con entusiasmo—.

Estamos muy orgullosos de ti.

Hannah sonrió ante la cálida reacción de su familia.

—Gracias, mamá, papá. Estoy emocionada por esta oportunidad.

Quiero seguir tus pasos, papá. Después de cenar, Turner, su esposa y sus hijos pasaron la noche compartiendo historias, celebrando el logro de Hannah y recordando los momentos especiales que habían compartido a lo largo de los años.

Por un momento, la pesada carga del caso de Emily parecía más ligera.

Al mismo tiempo que Robert compartía ese preciso momento de felicidad con su familia, Mark llegaba exhausto a su habitación de motel en un modesto establecimiento en la calle Riverfront de Lakeview.

Se sentía solo y anhelaba la compañía de sus hijos, así como el consuelo de Melissa, pero ella ya no estaba.

Se dio una rápida ducha y se tumbó en la cama con la esperanza de hablar con sus hijos antes de que se durmieran. Miró el reloj, preguntándose si aún tenía tiempo.

Marcó el número, que conocía de memoria, y Sarah respondió al otro lado de la línea.

—Hola, Mark. ¿Cómo estás? —preguntó con una suave sonrisa en su voz.

Mark sintió un atisbo de alivio al escucharla.

—Hola, Sarah. Echo de menos a los niños. ¿Ya están acostados?

—Sí, están en la cama. Hoy todo fue bien. ¿Cómo te va a ti?

¿Cómo lidias con tu regreso al caso de Emily?

Mark suspiró, incapaz de expresar lo que realmente sentía.

Cambió de tema, queriendo saber más sobre el día de Sarah.

—Cuéntame sobre tu día, Sarah. Me gusta escucharte.

Los dos hablaron durante un largo rato, compartiendo historias de sus respectivas jornadas, sus planes para el futuro y sus recuerdos compartidos. La voz de Sarah le proporcionaba consuelo, un refugio de las sombras del pasado.

Finalmente, se despidieron y Mark se hundió en un sueño reparador, sintiéndose más cerca de su familia a pesar de la distancia.

Isabella llegó a su hogar después de un día agotador.

Había traído consigo el diario de Emily, una pieza valiosa del rompecabezas que esperaba que arrojara luz sobre la desaparición de la joven periodista.

Se despojó de su uniforme policial y se puso su cómodo chándal, el que solía usar como pijama.

Sacó un botellín de cerveza fría de la nevera y se sentó en el sofá con el diario en la mano.

Después de darle un largo trago a la cerveza, abrió el diario de Emily y leyó la primera página que solo constaba de su nombre y una fecha.

Emily Adams 22/02/2014 Pasó a la siguiente pagina

2 DE FEbrERO DE 2017

No estoy segura de por qué, pero siento la necesidad de expresar mis sentimientos. Así que he decidido empezar este diario. A veces, la vida en Lakeview puede parecer monotona, y es como si algo faltara. Quizás escribiendo consiga llenar este vacío.

Y luego a la siguiente:

7 DE FEbrERO DE 2017

El trabajo en el Brew Haven sigue igual, aunque la gente y las conversaciones pasan sin dejar mucho impacto.

Me pregunto si hay algo más allá de esta pequeña ciudad.

Hay días que no sé por qué decidí venir aquí.

Siempre quise ser periodista. Pero últimamente me pregunto si realmente es eso lo que quiero.

Tal vez debería haberme quedado en Oakville y hacerme cargo de la tienda de mi padre.

La escritura de la joven era un reflejo de sus pensamientos más íntimos. Cada página que pasaba era un vistazo a la mente de Emily y a su vida en Lakeview.

Isabella se sumió en la lectura, inmersa en el mundo de Emily y sus anhelos, sus dudas y sus miedos. A medida que avanzaba en el diario, una sensación de conexión con la joven periodista comenzó a florecer en su interior. Continuó leyendo.

2 de AGOSTO de 2017

Hoy fue el día en que todo se desmoronó. He sospechado durante semanas que algo andaba mal. David ya no era el mismo, en el fondo creo que lo sabía... Pero hoy... hoy lo vi con mis propios ojos.

Salí temprano del trabajo y decidí sorprenderlo. Quería creer que todas mis dudas eran infundadas, pero algo en mí sabía que no era así. Entré en la cafetería del centro y allí estaban: David y ella. Se abrazaban, se reían y compartían miradas que decían más de lo que mil palabras podrían expresar.

Mi mundo se vino abajo en ese momento. Sentí cómo el nudo en mi garganta crecía y las lágrimas brotaban de mis ojos. Me quedé allí paralizada, incapaz de moverme. ¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo podía David hacerme esto a mí?

¿A nosotros?

7 de AGOSTO de 2017

No puedo hacerlo. A pesar de lo que vi, de lo que sé, no he podido confrontar a David.

Él sigue actuando como si nada hubiera sucedido, como si nuestra vida juntos estuviera intacta.

Pero yo sé la verdad, y cada día que pasa, mi corazón se rompe un poco más.

Me pregunto por qué no puedo decirle que lo sé.

¿Es miedo? ¿Es la esperanza de que todo sea solo una pesadilla? No lo sé. Pero una cosa es segura: esta farsa no puede continuar indefinidamente. Tengo que encontrar la fuerza para enfréntalo, para descubrir la verdad detrás de sus mentiras.

Siento como si estuviera viviendo una vida que no reconozco. Todo ha cambiado, y no sé si alguna vez podremos volver atrás.

20 DE AGOSTO DE 2017

Hoy no puedo evitar temblar mientras escribo estas palabras. Finalmente, reuní el valor necesario para enfrentar a David. No podía seguir viviendo en esta mentira. No podía soportar que continuara actuando como si nada hubiera pasado, como si no hubiera destruido lo que teníamos.

Cuando le pregunté directamente sobre su engaño, al principio lo negó.

Me miró con una expresión de sorpresa y me convenció de que lo había confundido con alguien más.

Sus palabras me confundieron, y por un momento, dudé de mis propias percepciones.

Me insistió en que estaba equivocada, que lo nuestra era fuerte, y que no había razón para sospechar.

Finalmente, me rindió con su negación constante, y aunque en el fondo sabía que estaba mintiendo, no tuve las fuerzas para terminar con él.

La sombra de la duda había sido sembrada, y aunque no quería admitirlo, sabía que nuestro amor ya no sería el mismo.

1 DE SEPTIEMbrE DE 2017

Hoy fue el día en que vi a David con ella, frente al cine donde solíamos ir juntos.

Caminaban juntos, riendo, y el corazón me latía tan fuerte que pensé que iba a explotar.

Estaba claro lo que estaba pasando, no había manera de negarlo.

Me enfrenté a David con una sensación de tristeza y enojo en mi interior.

Le dije que lo había visto, que ya no podía seguir ocultándolo. Él intentó negarlo, como lo había hecho antes, pero esta vez, yo no estaba dispuesta a escuchar sus mentiras. Mis ojos estaban llenos de lágrimas, pero mi voz era firme. Le dije que se acabó, que ya no podía soportar su traición.

Isabella continuó leyendo el diario, casi lo había terminado cuando entendió lo que le contó Turner de la primera vez que se reunieron con Olivia Smith.

Emily le gritó «mentiroso de mierda» en mitad del campus de la universidad.

Emily le gritó eso porque él intentaba volver con ella y seguía negando lo que ella pudo comprobar.

«Qué sinvergüenza», pensó Isabella. Finalmente llego a la última entrada del diario, esta era del día 19 de noviembre de 2017, un día antes de su desaparición.

19 DE NOVIEMbrE DE 2017

Hoy ha sido un día agotador. David sigue insistiendo en que volvamos a estar juntos, pero no puedo ceder a sus súplicas.

La confianza se rompió para siempre, y aunque mi corazón todavía duele por lo que solíamos ser, sé que no podemos volver atrás.

Mi mente está decidida, y debo mantenerme firme en mi elección.

Mañana tengo una tutoría con el profesor Harrison Foster, seguro que me echa la bronca por haber bajado mi media.

Pero noto que ya no tengo tanto interés en el periodismo.

El profesor Foster siempre ha estado muy pendiente de mí, dice que tengo un don natural para el periodismo.

Ha sido un gran apoyo durante estos tiempos difíciles.

Después, me dirigiré a Oakville para visitar a mis padres. Le he pedido a Olivia que me cubra en el café mientras me tomo un merecido descanso. Necesito tiempo lejos de Lakeview para aclarar mis pensamientos y recuperar la serenidad.

Tardó apenas un par de horas en terminar de leer.

No había nada significante para la investigación en él.

Su última entrada era el día antes de desaparecer, el 19 de noviembre de 2017, y como en todas la páginas anteriores, Emily solo hablaba de su día a día.

Se quedó mirando ese cuaderno, que para Emily sirvió como diario durante un rato.

Isabella abría y cerraba el diario, miraba el nombre de Emily en la primera página con la fecha debajo.

Luego volvía a releer algún fragmento, con la esperanza de encontrar alguna información que le fuera útil.

Al cabo de un rato, exhausta decidió irse a dormir.

Le costaba conciliar el sueño. Pensaba en Emily y en la vida que la joven describía en esas páginas, cuando cayó en la cuenta. Salió de la habitación y volvió a abrir el diario para comprobar su teoría.