Antes de que hablen 7. El diario de Emily
44%

7. El diario de Emily

Isabella regresó al departamento de policía después de su encuentro con Olivia, con su mente llena de nueva información. Entró en su despacho y cerró la puerta. Tomó asiento en su escritorio y comenzó a repasar sus notas y pensamientos.

Mientras tanto, Mark estaba absorto revisando los expedientes del caso de Emily. Había estado tratando de localizar a David Parker, el exnovio de Emily, y finalmente tuvo una pista. Levantó la vista cuando Isabella entró en su despacho.

—Isabella, ¿cómo te fue con Olivia?

—Fue interesante. Me proporcionó algunos detalles sobre Emily y su relación con David Parker. Parece que Emily estaba investigando algo relacionado con él antes de su desaparición —le contestó Isabella mientras se sentaba frente al escritorio de Mark.

—Eso es intrigante. ¿Por qué no nos lo mencionó antes? — preguntó Mark tratando de entenderlo después de que Isabella le contara sobre su conversación con Olivia.

—No lo recordaba y tampoco está segura de que se trate de eso. Cuando se dio cuenta, nunca pensó que tendría relación con su desaparición. Creía que a veces Emily sí iba a visitar a sus padres a Oakville, y cuando no iba era porque necesitaba un descanso.

—He estado tratando de localizar a David Parker —cambió de tema Mark—. Parece que se mudó de Lakeview hace un par de años. Hablé con su padre, quien me dio un número de teléfono. Intenté llamarlo, pero no he obtenido respuesta.

Antes de que pudieran continuar la conversación, la puerta del despacho se abrió y entró Robert Turner. Con seriedad en el rostro, compartió lo que había descubierto en su visita a la casa de los padres de Emily.

—Chicos, tengo que contarles lo que encontré en la casa de los señores Adams —dijo seriamente. Isabella y Mark lo miraron expectantes, listos para escuchar las novedades.

—Encontré algunas pertenencias de Emily que podrían ser importantes. Había un diario y su ordenador personal, ambos parecen relacionados con el caso.

—Eso no tiene sentido. ¿Por qué no nos lo entregaron antes? Ese diario podría contener datos muy importantes para nuestro caso —dijo Mark, recordando que nunca les permitieron entrar al apartamento de Emily.

—Eso es lo que me pregunté. Parece ser que, cuando lo llevaron a comisaría en aquel entonces, nuestro jefe de policía no los consideró importantes. Se negaba a admitir que algo malo hubiese pasado en nuestra ciudad y se aferró a la idea de que Emily se había ido por voluntad propia.

—Pero debería habernos informado, ¡éramos nosotros quienes llevábamos esta investigación! —Mark no podía creer que les hubieran privado de un detalle tan importante, en el ordenador de Emily podrían haber encontrado alguna pista que pudiese haber cambiado el curso de la investigación.

—Necesitamos examinar esto de inmediato. Quizás encontremos respuestas que nos acerquen más al caso de Emily —intervino Isabella mientras encendía el ordenador portátil de Emily que Turner había dejado sobre la mesa junto al diario.

Mientras esperaba que se pusiera en marcha el procesador, Mark cogió el diario de Emily. Era un cuaderno azul oscuro, cuando lo abrió vio escrito el nombre de Emily en la primer a

página con una fecha al lado: «22/02/2014». Mark dedujo que sería el día que empezó a escribirlo. Pasó a la siguiente página y se dispuso a leer en voz alta.

FRAGMENTO DEL DIARIO DE EMILY ADAMS, 2 DE FEbrERO DE 2017

No estoy segura de por qué, pero siento la necesidad de expresar mis sentimientos. Así que he decidido empezar este diario. A veces, la vida en Lakeview puede parecer monótona, y es como si algo faltara. Quizás escribiendo consiga llenar este vacío.

Paso a la siguiente página. 7 DE FEbrERO DE 2017

El trabajo en el Brew Haven sigue igual, aunque la gente y las conversaciones pasan sin dejar mucho impacto.

Me pregunto si hay algo más allá de esta pequeña ciudad.

Hay días que no sé por qué decidí venir aquí.

Siempre quise ser periodista. Pero últimamente me pregunto si realmente es eso lo que quiero.

Tal vez debería haberme quedado en Oakville y hacerme cargo de la tienda de mi padre.

Mark siguió leyendo varios fragmentos del diario de Emily en voz alta.

12 DE FEbrERO DE 2017

Fui a casa de mis padres para pasar tiempo con ellos y escapar de la rutina de Lakeview.

¡Dios! Cómo los echo de menos. Anoche David y yo tuvimos una discusión absurda sobre qué película ver en Netflix.

Esas pequeñas discusiones parecen que se están volviendo cada día más frecuentes.

¡No sé qué coño le pasa! ¿Son solo discusiones normales de pareja o hay algo más que lo está irritando?

17 DE FEbrERO DE 2017

Hoy ha sido un día muy tranquilo. Igual de aburrido que todos los demás.

Pero al menos David y yo no hemos discutido por tonterías.

Me ha llevado a cenar al Lago Serena, ese restaurante tan mono situado en la calle Woodland que tiene unas vistas increíbles del lago.

Ha sido una velada de lo más agradable. ¡Ojalá fuera siempre así!

Antes que Mark pudiese continuar leyendo, la voz de Isabella maldiciendo lo interrumpió.

—¡Maldita sea! Tiene contraseña.

Mark y Turner se situaron al lado de Isabella que se encontraba delante del ordenador portátil modelo MacBook Pro.

Turner inmediatamente sacó su teléfono del bolsillo de su pantalón y marcó el número de los padres de Emily. Quien atendió fue Meghan Adams, la madre de Emily.

—Señora Adams, soy el inspector Turner.

—Hola, inspector. ¿Han conseguido alguna pista? —contestó Meghan Adams con un hilo de esperanza en su voz.

—Estamos en ello. Señora Adams, estamos intentando acceder al ordenador de su hija, el que me prestó usted para ver si descubríamos alguna información relevante para el caso. Pero tiene contraseña. ¿Podría ayudarnos a dar con ella?

—No sé cuál podría ser, inspector.

—Tal vez el nombre de alguna mascota, o alguna fecha importante .

—Emily solo tuvo un perro, cuando era muy pequeña. Lo tuvimos que sacrificar después de que le atropellara un coche. Se llamaba Bingo.

—Prueba con bingo —le dijo Turner a Isabella, que se encontraba a su lado.

Isabella introdujo la palabra Bingo en el aparato, lo probó con mayúsculas, minúsculas, la primera en mayúscula. Probó todas las combinaciones posibles, añadiendo números antes y después de la palabra, pero nada sirvió.

—Esa no es, ¿sabe de alguna fecha importante para su hija?

—le volvió a preguntar Turner a la señora Adams.

—Prueba con la fecha de su cumpleaños, 27 de enero de 1996. Turner repitió la fecha en voz alta para que Isabella pudiera oírla. Después de varios intentos seguía saliendo la ventana emergente con la frase escrita «contraseña incorrecta».

—Tampoco es —le comunicó Turner a Meghan Adams.

—No se me ocurre nada más; lo siento, inspector —dijo esta con tristeza en su voz. La poca esperanza que tenía se acababa de esfumar.

Turner agradeció y le prometió que en cuanto tuvieran alguna noticia se lo comunicaría personalmente. Después de despedirse, colgó. Se volvió a sus compañeros con cara de derrota.

—Tenemos que averiguar esa contraseña.

—También tenemos que analizar el diario; tal vez descubramos más información sobre quién era Emily —dijo Isabella.

Los dos hombres asintieron para informar que estaban de acuerdo con Isabella.

—¡Mierda! —dijo Turner mirando el reloj que marcaba más de las 8:30 de la noche—. Le dije a mi mujer que llegaría para cenar. Y vosotros también deberíais iros a descansar.

Después de decir esto, se apresuró a salir de su despacho. Si se daba prisa aún podría llegar antes de que Liam, su hijo pequeño que aún vivía con ellos, terminase de poner la mesa.