Anatomía de una coartada 40. Aubrey. Después de la coartada #2
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40. Aubrey. Después de la coartada #2

—Después de que Hank me dijera que Sullivan estaba en esa lista, repasé algunas de las carpetas más recientes del lápiz USB.

Y ahí figuraba el nombre de Sullivan. Yo lo habría acabado descubriendo, pero Hank nos ha ayudado a deducirlo más rápidamente.

Sullivan era el hombre de confianza al que recurría Foster cuando necesitaba ayuda para llevar a cabo un encargo de papá fuera de Corbeau.

Papá prefería mantener sus manos lo más limpias posible, así que solo hablaba con Foster de lo que deseaba que se hiciera.

Confiaba en él para manejar las cosas y no quería conocer los detalles, así que nosotros no habíamos descubierto esa conexión.

Foster podía ser un pez gordo en Corbeau, pero por sí mismo no habría tenido ninguna influencia aquí, en Baton Rouge.

Yo les explico lo que el detective me ha dicho sobre Ben, así como el hecho de que fue él quien puso el cuchillo en el cajón de mi cómoda.

—Mató a Ben porque se negaba a dejar de buscar esos archivos.

Silas se encoge de hombros.

—Era imposible que Foster confesara sus pecados sin obligar a Sullivan a confesar los suyos también.

Inspiro hondo y miro a Silas a los ojos.

—Me ha dicho que tu esposa, Margaret, era quien conducía la camioneta de Paul aquella noche, cuando mataron a mis padres.

Él parece sorprendido, pero se recupera enseguida.

—Sí —dice, frunciendo el ceño—, eso es lo que se veía en el vídeo. Yo no tenía ni idea de que era ella la que conducía hasta que lo vi ayer.

Parece que quiere añadir algo más, pero no lo hace. Así que insisto.

—Yo creía que el conductor era Ben. ¿Por qué iba a esforzarse tanto en arrebatarle el vídeo a Foster si no era eso lo que mostraba?

—La verdad de lo que les sucedió a tus padres no era lo único que contenía el lápiz de memoria. Ben quería información que pudiera utilizar en su propio beneficio. Es lo único que puedo decirte.

—¿Y ahora qué pasa con Deacon? —pregunto.

Silas saca su teléfono.

—Hemos de avisar a la policía, pero confiad en mí para manejar la situación. —Se retira para hacer la llamada.

Yo era consciente de que no íbamos a poder evitarlo, pero llamar a la policía ha sido siempre el último recurso.

Ellos no van a venir a ayudar a unas personas como nosotros.

Van a venir a echarnos la culpa. Y ahora solo puedo pensar en una cosa: Deacon ha matado a un policía. Es imposible que no acabe en la cárcel.

Cuando empiezan a rodarme las lágrimas por las mejillas, él me atrae hacia su regazo y me abraza con fuerza.

Shane y Eddie entran corriendo en la cocina, pero se detienen en seco al ver a Frank sentado a la mesa.

—Maldito hijo de puta —dice Shane, lanzándose hacia él, pero Eddie se apresura a sujetarlo.

Deacon alza la mano para calmar los ánimos.

—Tenemos un problema mucho más grave.

Mientras él los pone al corriente, Silas reaparece.

No parece muy contento al ver a Shane y Eddie aquí.

—No creo que sea buena idea que haya tanta gente involucrada.

Deacon se encoge de hombros.

—Los he llamado en cuanto he terminado de hablar con Frank para ver si ellos estaban más cerca de casa que yo. Les he dicho que Aubrey estaba en un apuro. Y nosotros aquí no tenemos secretos.

Noto que Silas no quiere decir nada delante de los chicos, pero eso ya está de más ahora.

—Escucha, todos estamos juntos en esta mierda, así que explícanos qué va a suceder ahora.

Silas se queda mirando a Shane y Eddie y luego se vuelve hacia Deacon.

—Un amigo del cuerpo de policía, amigo mío, no de mi padre, va a venir enseguida.

Cuéntale la verdad. Que has entrado justo cuando Sullivan estaba estrangulando a Aubrey y que lo has derribado para que la soltara.

Él ha sacado su pistola y habéis forcejeado.

Y la pistola se ha acabado disparando y le ha dado en el pecho.

—Sí, claro. Y él se lo va a creer, seguro.

—Lo creerá. —Me señala con un gesto—. Con todos los moratones que le están saliendo a Aubrey en el cuello y la sangre que tiene bajo las uñas, quedará bien claro lo que Sullivan pretendía hacer y que ella solo ha intentado resistirse.

—Pero ellos se van a preguntar por qué me estaba estrangulando, ¿no? Querrán saber cómo estamos conectados. No podemos contarles que él intentó incriminarme por el asesinato de Ben y que nosotros nos deshicimos del cuchillo antes de que se presentara la policía.

Shane y Eddie intercambian una mirada que Deacon descifra en el acto.

—No os deshicisteis de él, ¿no?

Ellos miran a Silas antes de volverse hacia Deacon. Ambos niegan con la cabeza.

—Está a buen recaudo —dice Shane—. Los dos pensamos que tal vez llegaríamos a necesitarlo. Que podíamos colocarlo donde nos conviniera, en caso necesario.

Me quedo con la boca abierta mientras pienso lo que eso significa.

—Yo podría sugeriros el lugar perfecto para colocarlo —dice Silas, como leyéndome el pensamiento.

Sin decir más, Shane y Eddie salen corriendo de la cocina.

—Que encuentren el cuchillo en casa de Sullivan sin duda será de ayuda, pero no veo cómo puedes compaginar el hecho de que Sullivan matara a Ben con su decisión de venir hoy aquí para estrangular a Aubrey —dice Deacon.

Silas se arrellana en la silla.

—La verdad es que eso va a resultar más fácil de lo que crees.

Paul Granger siempre ha dicho que alguno de los que estaban de fiesta en su casa aquella noche cogió su camioneta cuando él se quedó dormido y que fue esa persona la que chocó con los padres de Aubrey.

Y tenía razón. El detective Nathan Sullivan estaba en la lista de esos posibles sospechosos y su tío fue el primer agente que se presentó en la escena.

Es fácil conectar los puntos y deducir que Foster encubrió a su sobrino.

Todo el mundo lo creerá porque es lógico.

—Silas se vuelve hacia el vestíbulo, donde está el cadáver de Sullivan—.

Y ninguno de los dos puede negarlo porque están muertos.

Deacon y yo lo miramos, asimilándolo todo. Pero aún no ha terminado.

—Hank ya ha ido a Angola para hablar con Paul de su caso. No necesitará gran cosa para subirse al carro y confirmar que él y Ben sospechaban de Sullivan.

Deacon ladea la cabeza, como si no creyera que vaya a ser tan fácil.

—¿Y por qué va a hacer eso Hank?

—Él va a estar muy ocupado haciéndose cargo del bufete, ahora que Ben ha muerto.

Todo será más fácil si resulta que Ben murió mientras trataba de sacar a un inocente de la cárcel, sobre todo cuando todo el mundo sepa que fue un policía corrupto quien lo encerró allí. Los clientes harán cola en la puerta.

Meneo la cabeza pensativamente. Tiene razón, parece muy fácil.

—Pero ¿cómo se relaciona todo esto conmigo?

Él frunce el ceño. Su expresión me dice que lamenta lo que está a punto de pedirme.

—Cuando la policía te interrogue, vas a tener que decir que Foster te explicó que Sullivan conducía la camioneta aquella noche.

Él fue a ver a Paul para aliviar su conciencia, pero tendrás que decir que también vino a verte a ti.

No es del todo una mentira. Él te envió el lápiz USB. Quería que supieras la verdad.

Me mordisqueo el labio inferior mientras reflexiono.

—Suena demasiado fácil. Encaja demasiado bien. Como si tú hubieras sabido todo esto de antemano y hubieras tenido tiempo para resolverlo.

—Encaja bien porque se acerca mucho a la verdad. Simplemente estamos colocando a Sullivan al volante de aquella camioneta. —Parece molestarle que cuestione su versión, que lo cuestione a él.

—Y nadie descubrirá nunca que tu esposa mató a mis padres.

Silas se echa hacia delante, apoyando los brazos sobre la mesa.

—Yo me ocuparé de Margaret, pero no en público. Y con eso tendrá que bastar. —Luego señala a Deacon, pero sin apartar los ojos de los míos—. Es la única manera de que yo pueda evitar que Deacon vaya a la cárcel por matar a un poli. Si sale a la luz que Margaret estuvo implicada, no podré ayudarte.

Siento una rabia creciente al comprender que está poniendo condiciones para ayudarnos y que mi mentira servirá para proteger a su esposa, pese a que ella mató a mis padres, pero después miro a Deacon y tengo claro que no estoy dispuesta a poner en riesgo su libertad.

Hacer que todo el mundo sepa quién mató a mis padres no va a devolverles la vida.

—¿Crees que será suficiente con que yo le diga a la policía que Foster me reveló que era su sobrino quien conducía la camioneta?

Él asiente.

—Sí. Tú eras el último cabo suelto que Sullivan tenía que atar después de matar a Ben. Por eso ha intentado silenciarte. Por suerte, Deacon ha llegado a tiempo para salvarte.

Deacon me atrae hacia sí y me susurra al oído:

—No accedas a hacer nada que no quieras hacer. Nosotros no hemos hecho nada malo. Yo te estaba defendiendo. Podemos arreglárnoslas sin la ayuda de Silas.

Me aparto para mirarlo, le cojo la cara con las manos y lo beso suavemente.

—Me encanta que me estés dando esa opción.

Y gracias por salvarme. Ahora me toca salvarte a ti.

—Me vuelvo hacia Silas. Hay barreras que nunca habrías imaginado que cruzarías y que desaparecen de golpe cuando alguien a quien amas está en peligro.

Haré lo que haga falta para proteger a Deacon, tal como él me ha protegido a mí—.

Trato hecho, con tal de que sirva para sacar a Deacon de este aprieto.