Amor por casualidad (Millonarios y herederas) Sensores e influencia
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Sensores e influencia

Will se apartó un momento de la mesa donde Erika servía las albóndigas humeantes y tomó el radio táctico, el rostro del soldado había vuelto a tomar el control; la sonrisa se había desvanecido para dar paso a la fría precisión militar, presionó el botón de transmisión.

—Marcus, aquí Will, escucha con atención —dijo con voz baja pero firme—.

Necesito vigilancia satelital de espectro térmico sobre la isla a partir de ya, además acabo de colocar sensores de movimiento perimetrales en los puntos ciegos de la costa y el bosque, monitoréenlos las veinticuatro horas, Will miró de reojo hacia la ventana de la cabaña, observando la oscuridad de la selva.

—Si detectan cualquier movimiento inusual o si la frecuencia de los sensores se altera, no duden solo manden un comando de extracción y apoyo de inmediato, pero igual por si acaso, ya puse algunas trampas tácticas y de contención en los alrededores del sendero principal así el que intenté entrar sin invitación se va a llevar una sorpresa.

Al otro lado de la línea, la voz de Marcus entró limpia, cargada de una seriedad absoluta.

—Entendido, jefe, los sensores ya están enlazados a nuestra pantalla y satélite posicionado, los muchachos del comando están en alerta cinco, listos para saltar al helicóptero si una sola rama se mueve de más.

Pero tengo noticias importantes desde la base: Richard se ha unido formalmente al grupo de crisis.

Will alzó una ceja, sorprendido.

—¿Richard? Pero se supone que está en su luna de miel, ¿Qué está haciendo?

—Ya conoces al patrón, Will —respondió Marcus con un leve tono de orgullo—.

No se iba a quedar de brazos cruzados, y menos cuando se trata de su mejor amigo, y la mejor amiga de su esposa, pidió personalmente que los preparáramos y lleváramos más equipo militar pesado al hangar de reserva por si las cosas se ponen feas, pero eso no es todo, yo le dije que nuestros analistas de sistemas rastrearon las filtraciones: descubrimos a los infiltrados dentro de la Interpol que le estaban pasando información al cartel de Dan.

Erika, que estaba dejando el plato de tortillas en la mesa, se detuvo en seco al escuchar las palabras de Marcus, prestando total atención.

—¿Qué fue lo que hizo Richard? —preguntó Will.

—Ese chico realmente tiene poder en las altas esferas porque movió todos sus hilos de influencia entre los altos mandos políticos y la fiscalía —explicó Marcus—.

Logró que emitieran órdenes de aprehensión secretas, y el arresto de esos traidores va a ocurrir mañana mismo al amanecer.

Limpiaremos la corporación, sin embargo, Will...

eso significa que, a partir de mañana, el cartel perderá sus ojos institucionales, y probablemente, ellos ya no tendrán más información que la que logren conseguir por su cuenta en el terreno, y como estarán ciegos, también serán más erráticos y peligrosos.

—Buen trabajo, Marcus, pero dile a Richard que no se arriesgue de más, solo mantengan los ojos en el satélite, y si algo pasa actúen en corto.

Will apagó el radio y regresó a la mesa, miró a Erika, quien procesaba la noticia de que el cerco sobre Dan se estaba cerrando, aunque el peligro inminente seguía flotando en el aire.

—Parece que tu amiga Kim se casó con un hombre que sabe cómo mover una guerra, desde las altas esferas, que yo sepa él nunca había hecho algo así, —le dijo Will, intentando relajar la tensión mientras tomaba una de las tortillas hechas a mano—.

Ahora, preciosa... presúmeme esas albóndigas, porque tengo el presentimiento que mañana el panorama va a cambiar por completo.