El Guardián de los Secretos
El mármol frío del baño de The Vault era el único lugar donde las máscaras caían, mientras Richard se apoyaba en el lavabo, dejando que el agua corriera sobre sus muñecas como si intentara enfriar un incendio interno, lo observé desde la pared, con los brazos cruzados.
Marcus y Ben se tragaban el cuento del "contrato de negocios", pero yo no, yo estuve ahí cuando Richard se quedaba mirando el jardín del colegio, fingiendo que no le importaba que Kimberly lo ignorara por sus libros.
Él no se movió, y se quedó pensativo, esa rigidez en su espalda era su mayor delación.
—Admítelo de una vez por todas, sé que estás haciendo esto porque llevas enamorado de Kimberly desde los quince años, sino es que desde antes.
Cuando Richard respondió con esa voz gélida que usaba para despedir empleados, supe que había dado en el clavo así que sutilmente le recordé a Estefany, esa pobre chica que solo fue un eco de lo que él realmente deseaba.
Richard se tensó hasta que sus nudillos se pusieron blancos, así que finalmente, me miró a través del espejo, ya no era el tiburón de Seattle; era el chico que no sabía cómo pedir amor sin usar un tablero de ajedrez, que odiaba admitir que Kim le importaba más de lo que decía.
—¿Y qué quieres que diga, Will? —su sinceridad fue brutal—. Si me hubiera acercado con una confesión honesta, se habría reído en mi cara.
Lo miré con una mezcla de lástima y respeto, estaba usando la herencia como un Caballo de Troya para meterse en su vida realmente era una locura, una demente y brillante locura como las que acostumbraba en los negocios.
—Ten cuidado, Freeman —le advertí, dándole una palmada en el hombro—. Si ella se entera de que esto es una emboscada del corazón antes de enamorarse, no habrá abogado que te salve.
Él recuperó su sonrisa de suficiencia y salió con paso firme, mientras yo me quedé un segundo más, suspirando.
Richard estaba jugando el juego más peligroso de su vida, y yo, como siempre, sería el que cubriría su retirada, pero algo en mi instinto me decía que sus planes estaban a punto de chocar con una fuerza de la naturaleza llamada Erika Salazar, auque todavia no lo supiera.