43. Jax
Jax
Mi madre me suplica que no salga del apartamento.
Incluso mi padre me pide que me quede y hable con ellos, que no tire por la borda todo lo que he conseguido esta temporada.
Hago oídos sordos. Me he propuesto mandarlo todo a la mierda de la peor manera posible para salvar a lo mejor que me ha pasado en la vida.
Antes, me ha costado horrores mentirle a Elena y no confesarle la horrible noticia que me habían dado; no pedirle que me quiera de todos modos con la enfermedad. Pero no puedo hacerle eso.
Después de lo que ha sufrido con su abuela, me niego a ser otra carga en su vida.
No quiero arrastrarla al pozo conmigo, confiando en que le parezca bien no poder tener nunca hijos propios.
Y, sobre todo, no puedo pedirle que se quede en una relación con alguien a quien va a ver marchitarse como una planta sin agua con el paso de los años.
Joder, ni siquiera podré rendir en la cama igual que ahora, ni tampoco venerarla como se merece.
Todas y cada una de las dolorosas decisiones que tomo esta noche son por ella.
El pedo que finjo pillarme en la discoteca más exclusiva de Milán.
El ataque de ira que me da, haciendo que vuelque una mesa y rompa un montón de botellas.
Los porteros de la discoteca que me sacan a rastras.
Los paparazzis a los que ha avisado un servidor para que estén en el lugar adecuado en el momento perfecto para inmortalizar mi caída en desgracia, asegurándome de que mañana por la mañana apareceré supuestamente borracho en todas las redes sociales.
Dejo que la rabia me consuma mientras lamento la pérdida de la vida que quería tener.
Permanezco sobrio cada puto minuto de mi perdición definitiva, porque quiero recordar el dolor.
Me lo merezco, porque sé cuánto sufrirá Elena cuando se despierte y se dé cuenta de que la he traicionado de la peor de las maneras.
Puede que después de todo lo que he hecho ya no crea que la quiero, pero siento el amor por ella en cada centímetro de mi ser.
Que les follen a las mariposas en el estómago y todas esas mierdas.
Que les follen a las películas que venden finales irreales en los que el chico acaba con la chica sin importar los dramas y los obstáculos que se les presenten.
El amor es peligroso y letal. El amor es estar dispuesto a hacer sacrificios y proteger a la gente que te importa a toda costa. Puede que Elena no lo vea así, pero quiero salvarla.
Sus pesadillas no son nada en comparación con la pesadilla en la que me convertiré algún día. Para salvarla, mando mi relación a la mierda y me hundo en mi propio infierno.