4. Elena #3
¿Cómo demonios respondo a esto? No sabía que Jax podía llegar a mostrarse tan taciturno. Parece más hastiado aún que el año pasado, lo cual apela a mi parte más oscura y retorcida.
Nos quedamos el resto del trayecto en silencio. Ignoro cómo me mira sin parar, aunque mi cuerpo sigue siendo perfectamente consciente de su presencia.
La excitación se ve remplazada por la irritación según nos acercamos al circuito.
El chófer nos deja en la carretera donde están todos los paddocks.
Cada escudería tiene su propio garaje con sus instalaciones para que tanto los pilotos como el equipo técnico se preparen y se relajen antes y después de las carreras.
Jax y yo recorremos los relucientes edificios de distintos colores y estilos, que irradian poderío y ostentación a partes iguales.
Llegamos a la sala donde va a tener lugar la rueda de prensa, en una construcción anodina donde los pilotos se reúnen con los periodistas y los cámaras para darles a conocer sus sensaciones antes de la carrera.
Jax abre la puerta y nos recibe un gran bullicio.
Los cámaras colocan los trípodes a toda prisa mientras los reporteros preparan los micrófonos y las libretas para hacer sus preguntas.
En el centro de la tarima hay dos mesas dispuestas con cartelitos con nombres.
El mejor amigo de Jax, Liam, está sentado al lado de Noah y Santiago, los dos pilotos de Bandini.
Mi primer cliente en la Fórmula 1 y el nuevo compañero de mi actual cliente, Elías Cruz, va al lado del asiento asignado a este.
—Recuerda portarte bien con los otros niños —digo en voz lo bastante baja para que solo me oiga Jax.
—Pero ¿y si no les caigo bien? —replica, poniendo esa cara de no haber roto un plato que debería estar prohibida en tipos como él. No es justo que alguien con decenas o incluso cientos de tatuajes parezca tan inocente como Jax en esos momentos.
Le doy un empujoncito y mis manos se quedan unos segundos de más sobre su fornido pecho, para mi bochorno. Él se gira y me dedica una sonrisa por encima del hombro antes de subirse a la tarima. Achaco su expresión de felicidad a estar rodeado de sus amigos por primera vez en la temporada.
Elías se levanta de la silla y se acerca a mí.
—Cuando me hablaste de un encargo privado no me imaginaba que se trataría de trabajar exclusivamente con Jax. ¿Tan rápido te olvidas de la plebe? Y yo que creía que éramos mejores amigos...
Me río mientras me vuelvo hacia él. Elías tiene un atractivo como de niño pijo, con una sonrisa perfecta, la piel clara y el pelo oscuro. Sus ojos marrones se encuentran con los míos antes de tirar de mí para darme un abrazo y un beso en la mejilla.
—Solo va a ser esta temporada.
—¿Y si yo necesito algo? En plan, ¿si hago alguna tontería o le doy un puñetazo en la cara a alguien sin querer?
—Si le das un puñetazo en la cara a alguien sin querer, mejor búscate un abogado. Sea como sea, vas a tenerme todo el día cerca, así que no te pongas dramático.
—Empezaba a pensar que ya te creías demasiado buena para mí. Al fin y al cabo, fui tu primer cliente —comenta con un mohín.
Me doy toquecitos en la barbilla con el dedo índice y respondo:
—Pues visto así... tal vez.
Me contesta con un suave codazo en las costillas.
—Un mes con Jax y ya verás cómo vienes suplicándome para volver a trabajar conmigo.
—Llevo dos horas con él y ya me veo tentada.
Elías se ríe.
—Bueno, al menos es agradable a la vista. Podría ser peor.
Así es Elías. Mi dosis diaria de positividad.
—Cruz, ven aquí de una vez. Estás haciendo esperar a todo el mundo. —La voz áspera de Jax reverbera en las paredes de la sala de prensa y todas las cabezas se giran hacia nosotros.
—¿Lo ves? Luego nos vemos, que mi nuevo compañero no está de humor hoy. —Se despide con la mano y vuelve corriendo a su silla.
Me giro hacia la tarima y veo a Jax fulminándome con la mirada con los puños apretados delante de él. Le dedico la sonrisa más falsa posible y percibo un brillo de irritación en sus ojos antes de darme la espalda y centrarse en Noah.
Los ojos azules de este me observan unos segundos antes de seguir hablando con Jax y Liam.
Los tres son buenos amigos. El típico grupito de tíos con tantos problemas que casi parecen sacados de las telenovelas que ve mi abuela.
Podrían tener su propia serie, porque Noah está saliendo con Maya, la hermana de Santiago, y Liam con la mejor amiga de Maya, Sophie, que a su vez es la hija del jefe de escudería de Noah y Santiago.
No puedo parar de pensar en la cara y los puños apretados de Jax al dirigirse a su nuevo compañero.
No es posible que le moleste que hable con él, ¿no?
No tiene sentido alguno que se ponga así, porque Elías lleva siendo de la otra acera desde que nació.
Y, sobre todo, porque a Jax no le importa nadie más que él mismo.
El problema de la gente egoísta es que siempre quieren lo que no pueden tener.
«Lo siento, Jax, no podemos tener nada; estoy demasiado ocupada arreglándote la vida».