VISITA INTERESADA
La mañana en el rancho Clayton se acababa de torcer demasiado temprano para el gusto de Linda. El gran todoterreno negro de Asher enfilaba el camino de la entrada y Linda detuvo sus pasos hacia las caballerizas, esperando ver qué tripa se le había roto a su exmarido en esta ocasión.
El ritual de su llegada fue el de siempre, solo que, por suerte, había llovido algo la noche anterior y se habían ahorrado la nube de polvo del camino que solía acompañarla.
El matón de Asher se bajó y le abrió la puerta a su jefe, que esbozó una sonrisa en cuanto la vio al lado del pavimento.
Caminó hasta ella, el ranchero vestía esa mañana un traje sastre de tonos claros.
Linda estaba convencida de que iría de camino a alguna reunión en Oklahoma City.
—Buenos días, Linda. Estás muy bonita hoy.
—Buenos días, Asher. ¿A qué debo el placer de tu visita tan temprano?
—Había pensado que podríamos tomar un café y ponernos al día.
—Siento decirte que no dispongo de tiempo y ya he tomado el café de la mañana. Así que, te agradecería que fueras breve.
—Bien —Asher sonrió—. Solo quería prestarte la ayuda de mis servicios jurídicos para que puedas negociar con la gente de Cimarron Oil. No sé por qué me dijiste que era fracking, cuando no es así.
—No lo hice. Fuiste tú el que lo supusiste.
—Pero no me sacaste de mi error.
—Parecías muy seguro de ello.
—No importa. Me alegro por ti, el que busquen petróleo en los viejos pozos de tu abuelo es aún mejor.
—Puede que no haya nada que buscar, pero pagaban bien por el estudio y ha sido una buena inyección económica.
—Los cien mil —recordó Asher.
—Así es.
—Si esos pozos tienen petróleo, podrías ganar más de medio millón de pavos libres de impuestos, cada año.
—Como te digo es solo una hipótesis. Se secaron en la época de mi abuelo.
—Sabes que con nuevas técnicas puede que aún les quede más del sesenta por ciento de crudo restante.
—No me suele gustar hacer cábalas sobre algo que no ha sucedido —desestimó Linda.
—Vas a ser una mujer muy rica, Linda. Por eso, insisto, debemos negociar con Cimarron para que obtengas un buen porcentaje.
—¿Debemos? —Linda subió una ceja, al escuchar aquella inclusión de Asher en el trato del petróleo.
—Quiero ayudarte.
—No quiero ofenderte, Asher —mintió. Sí, quería ofenderlo, pero fue consciente en ese momento de que no debía hacerlo.
Necesitaba evitar que alguien tirase algo, como cemento o chatarra a sus pozos.
Al menos hasta que estuvieran entubados de nuevo y cerrados a sabotajes.
Y no se fiaba de Asher, especialmente cuando ahora sabía que ella iba a ganar tanto dinero y él no.
Era un hombre avaricioso y el dinero le provocaba un gran sentimiento de envidia. Especialmente, el dinero ajeno.
—No me ofendo —respondió, antes de que ella pudiera terminar de hablar—. Entiendo que quieras ser autosuficiente, pero me gustaría ayudarte.
—Te lo agradezco, de verdad —dijo, y mintió una vez más—. Pero todavía no estamos en ese escenario. Solo están haciendo el estudio, más adelante, si sucede algo relevante con ello, pues ya veremos.
—Te prometo que te ayudaré a conseguir el máximo, un veinticinco por ciento. Poca gente lo logra.
—¿En serio? ¡Eso es mucho! Ojalá haya algo, aunque mi abuelo dejó el negocio y soy bastante escéptica.
—Linda, Linda, Linda —Asher chasqueó la lengua y le habló de forma condescendiente—. En esta vida hay que tener una mentalidad ganadora para ganar.
—Ya me conoces —se vio obligada a sonreír.
Asher miró su reloj de pulsera.
—Creo que tengo que irme. Supongo que tú tienes cosas que hacer. ¿Qué te parece si me llamas cuando haya algún resultado acerca de los pozos?
—Veremos qué sucede —dijo ella, tratando de no prometer algo que no iba a hacer.
—Buena chica.
Asher hizo un gesto a su matón que se encontraba unos metros más allá y este volvió a abrirle la puerta.
—¡Buen viaje, Asher! —le dijo, saludándolo con la mano y una sonrisa falsa.
Cuando el vehículo derrapó para girar en el camino, ella borró la sonrisa de su rostro y se quedó mirando cómo se alejaba de ella y del rancho. Hasta la próxima, porque sabía que habría una próxima.
—Te he visto… cómoda con ese tipo —observó Colt, apoyado en uno de los postes de la entrada de las caballerizas.
—Realmente acabas de conocer a Linda la actriz —dijo, tratando de esbozar una sonrisa. Las visitas de Asher solían tener la capacidad de ponerla de mal humor.
—Ha estado bien la actuación ¿Qué quería ese tipo?
—Meterle mano a mi petróleo. Por eso he sido encantadora. Cuanto más tranquilo esté Asher, menos probabilidades hay de que decida hacer una estupidez. No quiero sorpresas hasta que los pozos estén entubados y no se puedan sabotear.
—¿Crees que él…?
—Yo no creo nada, pero le gusta demasiado el dinero: el suyo. No le agrada que los demás lo consigan, y me temo que menos aún que sea yo quien lo haga.
—Puedo echar un ojo allí por las noches, no era lo mío, pero sé hacerlo.
—No será necesario, pero gracias. Hablaré con Sterling para que refuerce la vigilancia de la zona. No quiero sorpresas. Y nadie excepto Scarly, Jacob, tú y yo sabe la realidad de lo que hay allí. Y así seguirá siendo, mientras podamos mantenerlo en secreto.
Colt se cerró la boca con una llave imaginaria y la tiró lejos, diciéndole que sus labios estaban sellados.