Amor en Oklahoma NECESITO UNA AMIGA
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NECESITO UNA AMIGA

—Dime que todos están bien y que no ha pasado nada en el rancho —dijo Scarlett, despertando de repente al ver a su amiga parada en la puerta de su apartamento.

—Todo está bien —dijo Linda.

—Me alegra. Lo que me alegra menos es que me despiertes a las seis y media de la mañana. Pasa.

Scarlett le dio la espalda a su amiga y alzó los brazos para estirarse mientras caminaba hacia la cocina. Linda, a su espalda, cerraba la puerta de la entrada y la seguía.

—Lo siento, pensé que ya estarías levantada.

—Los que trabajamos en una oficina solemos entrar a las ocho de la mañana y yo tenía a tu capataz en mi cama.

—¿Jacob está aquí? —preguntó Linda, confusa.

—Si estuviera no te habría abierto la puerta.

Linda sonrió y supo que hablaba de sus sueños.

—No puedes soñar con él, Scarly.

—¿Me lo prohíbes? —Scarlett hizo un mohín mientras abría un armario y preparaba la cafetera.

—No le convienes, eres mala influencia —bromeó Linda.

—Pero para ti debo ser lo suficientemente buena, ya que me buscas de madrugada —Scarlett le sacó la lengua a su amiga y bajó dos tazas que colocó delante de la cafetera.

—Yo he aprendido a sobrellevarte —rio Linda.

—Y bien —la mujer se dejó caer pesadamente en uno de los taburetes de la isla central de la cocina—. ¿Charlie o Colt?

—¿Perdón?

—Que sobre quién vamos a hablar de buena mañana. Está lloviendo, así que no tienes queja por sequía, has dicho que todo va bien por el rancho y que todos están bien. Así que, solo puede ser que quieras que hablemos sobre uno de los dos hombres de tu vida.

—No soy tan previsible como piensas —Linda puso los ojos en blanco con su amiga.

—Ah, ¿no? ¿Entonces de qué vamos a hablar?

—La petrolera me ha ofrecido el veinticinco por ciento de royalties y voy a aceptar —soltó Linda a su amiga y se dio cuenta de que por segunda vez en menos de veinticuatro horas había usado aquel tema como distracción de otro: Charlie.

No es que no fuera a decírselo a su amiga, pero no era el primer asunto del orden del día.

—Es una oferta muy generosa y me alegra el que hayas decidido aceptar —sonrió Scarlett.

—Es la supervivencia de mi rancho, dados los últimos acontecimientos. El cheque de adelanto me vendrá bien, mientras vemos si continúa lloviendo y la cosecha se salva.

—Así es como habla una verdadera mujer de negocios.

—No me siento así, Scarly —Linda puso un semblante triste de repente.

—Muy mal, eres una mujer de negocios, diriges un rancho de forma eficiente.

—Pienso todo el tiempo que si mi padre estuviera aún entre nosotros lo habría hecho mejor.

—¡Vamos, Linda! Tu padre también era muy bueno, pero no era supercowboy. Estoy segura de que habría hecho exactamente lo mismo que tú, dadas las circunstancias.

—Sí, supongo —suspiró resignada y lanzó el segundo tema de la mañana—. Le escribí a Charlie y me respondió.

—¡No! ¿En serio? —Scarlett esbozó una sonrisa—. ¿Vais a quedar? ¿Cuándo?

—Me ha dicho que ponga lugar, día y hora.

—¿Me llevarás?

—No —dijo seria.

Scarlett rio sonoramente y vertió el café en las tazas.

—¿Cuándo será?

—No lo sé. Le preguntaré si puede ser en un par de días. Y sobre el lugar, Oklahoma City podría estar bien, creo que pasaríamos más desapercibidos.

—No vaya a ser que los parroquianos de Kingfisher te vean meterle mano a Charlie Sierra. Llevas demasiado tiempo sin un hombre.

Linda puso los ojos en blanco.

—No es eso, Scarly. Es solo que… si todo el mundo ve a un forastero hablando conmigo, preguntarán quién es y no me apetece dar explicaciones a nadie. Solo quiero atender a lo que me tenga que contar Charlie.

—Casi me puedo imaginar la escena —Scarlett se llevó una mano al pecho, respiró hondo y subió los ojos al infinito—. Charlie en uniforme, con un ramo de flores en una mano y tu primera carta en la otra, esperándote de pie a la entrada del restaurante.

—Lees demasiadas novelas románticas —rio Linda alargando la mano para tomar la taza de café. Scarlett también rio y bebió un sorbo de la suya, antes de pensar una pregunta muy pertinente.

—¿Qué vas a hacer con Colt?

—¿Tengo que hacer algo con él? —sonrió.

—A ese tío le gustas.

—Puede que también le guste mi prima —respondió Linda, sonando molesta. Lo que hizo que su amiga subiera una ceja.

—¿Me he perdido algo?

—Tu misma lo dijiste. Celeste está tratando de obtener la atención de Colt.

—¿Y él le hace caso?

Linda lo meditó unos instantes.

—Creo que no. Trata de ser educado con ella, pero…

—Pero cuando una mujer como tu prima se empeña en algo así…

Linda ladeó la cabeza y se encogió de hombros, dando a entender que sería algo inevitable.

—Dudo que a Colt le guste alguien como Celeste —dijo de repente.

Scarlett esbozó una sonrisa.

—Básicamente porque a él le gusta alguien como tú.

Linda movió el interior de la taza de café con cuidado en un gesto de la mano.

—Me lo dijo la otra noche, cuando fui al baño en The Shed. Me dijo que le gustaba.

—¡Eso no me lo habías contado, Linda Clayton! —chilló la otra mujer. ¿Cómo demonios fue?

—Colt me preguntó si iba a seguir evitándolo. Le dije que no sabía de qué me estaba hablando, me dijo que me conocía y me puse borde con él. Luego me preguntó si quería una disculpa o una promesa de que no volvería a pasar.

—¡Oh, Dios! —Scarlett volvió a chillar, emocionada con la historia, mientras que Linda miraba fijamente el contenido de su taza de café, avergonzada—. ¿Y qué le dijiste?

—Que no hacía falta. Me dijo que bien, porque no podría hacerlo porque yo… —Linda se puso nerviosa recordándolo.

—¿Tú? —inquirió su amiga, esperando que hablara.

—Yo… le gustaba.

—Espero que no le contestaras una bordería más.

—Le dije que no había sido un buen día y me fui. Luego, al día siguiente me disculpé con él. Y me dijo que no pasaba nada y de nuevo, creo que ha hecho como si no hubiera pasado.

—Oh-Dios-mío —articuló la otra mujer paladeando cada palabra.

—Así que bueno, supongo que no significa nada. Que no importa. Lo debe haber olvidado.

—¡Una mierda lo ha olvidado! ¡Y tú tampoco! Y te molesta que Celeste esté pivotando a su alrededor. De hecho, pienso que lo de la petrolera y lo de Charlie es una cortina de humo y lo que querías contarme era justo eso. Tu prima te está tomando ventaja y te molesta.

—¡No me molesta! —mintió.

Scarlett rio sonoramente y a continuación pitó la alarma de su teléfono móvil. Era hora de ponerse en marcha.

—Cariño, es fácil. Solo tienes que decidir entre uno de los dos hombres —dijo, guiñándole un ojo antes de terminar de beber el contenido de la taza—. Voy a la ducha.

La mujer salió de la cocina y Linda sacó el teléfono del bolsillo trasero de sus vaqueros. Abrió el correo electrónico y tomó una decisión.

De: Linda Clayton

Asunto: ¿Qué tal si nos vemos en Oklahoma City?

¡Hola, soldado!

Me alegró saber que, al igual que siempre, estamos en la misma sintonía y que te apetecía quedar.

He pensado que… después de tanto tiempo dondequiera que hayas estado últimamente, te apetecería algo como Oklahoma. Creo que conozco el lugar ideal. Se llama The Jones Assembly y te ayudará a reconectar con América. Es agradable, espacioso y tanto la comida como la bebida son buenas. Échale un ojo.

¿Qué te parece si quedamos este viernes?

A las 18.00h

Espero tu respuesta. Y una cosa más, ¿Cómo nos reconoceremos?

Linda C.

Linda pulsó el botón de enviar y el corazón le galopó en el pecho. Ya estaba hecho. Si Charlie no tenía objeción, tendrían una cita en solo un par de días.