Amor en Oklahoma REFLEXIONES #2
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REFLEXIONES #2

Linda sintió un nudo en el estómago pensando en aquello, le importaba a Colt y eso era más de lo que le ofrecían algunas personas, incluso de su propia familia.

Jacob tiró de la puerta y la abrió, entrando en el lugar. Scarlett, notando la ráfaga de aire proveniente del exterior miró hacia la entrada del local y sonrió. Detrás del capataz venía Colt y amplió algo más la sonrisa.

—Acaban de entrar dos tíos buenos. ¿Nos los ligamos? —preguntó Scarlett a su amiga, que parecía en esos momentos más interesada en las tiras de pollo.

—¡Venga ya! Scarly —dijo y la otra mujer rio.

—¡Eres una aburrida! —habló divertida.

—Pensaba que era una reunión de chicas y veníamos a picar algo sencillo.

Scarlett tomó una tira de pollo, la mojó en la salsa gravy y se la introdujo en la boca, observando a los dos hombres de forma disimulada.

—Supongo que esto se animará más tarde, suele haber música en directo —dijo Jacob, sentándose en una de las mesas con el botellín de cerveza en la mano. El local no estaba demasiado concurrido y Colt lo siguió.

—Puede que la lluvia no sea buena para este tipo de negocio —dijo el exmarine.

—Espera que lleven un par de días encerrados en casa con la familia —rio Jacob.

Colt esbozó una sonrisa y oteó el local y a sus clientes.

Halló a alguien que no esperaba ver esa noche: Linda.

Ella y Scarlett estaban al otro lado y las observó.

Las dos mujeres compartían unas cestas de tiras de pollo, pepinillos y nachos.

Mientras que Scarlett parecía divertida, Linda solo seguía la conversación mientras comían.

Vio cómo respiraba hondo, tragaba y tomaba la botella de cerveza para beber de ella.

Luego se limpió los dedos en una servilleta y miró hacia donde él estaba, como si hubiera sabido que alguien la estaba observando.

Linda le mantuvo la mirada al hombre y, durante unos instantes, ambos se observaron en la distancia.

Ella se puso nerviosa, aunque trató de disimularlo.

Después, Colt esbozó una sonrisa y alzó su botella de cerveza, saludándola.

Linda esperó un momento y después, en un leve movimiento de mano lo saludó.

—¡Oh!, ¡Ya lo has visto! —exclamó Scarlett, siguiendo la mirada de su amiga. Se chupó los dedos y saludó a Colt moviéndolos a la vez que esbozaba una sonrisa.

—¡No me lo habías dicho! —masculló entre dientes Linda.

—Dije que habían entrado dos tíos buenos —desestimó ella con una sonrisa divertida.

—No son dos tíos buenos, son Colt y Jacob.

—¡Justo! —Scarlett rio y observó disimuladamente hacia su derecha—. Ese exmarine no deja de mirarte.

—Se ve que no hay más bares en todo Kingfisher —se quejó Linda.

—No con tan buena clientela —sonrió Scarlett y volvió a atacar las tiras de pollo—. Ni tan buena comida.

—¡Vaya! Están las chicas —Jacob vio cómo Colt observaba atentamente algo al otro lado del salón, miró y saludó a Scarlett con un asentimiento de cabeza al verla. Ella le sonrió, encantadora.

—¿Tienes algo con Scarlett? —observó Colt.

Jacob rio.

—No —el hombre mantuvo la sonrisa y negó con la cabeza, mirando hacia el botellín de cerveza.

—A veces creo que te mira…

—Sí, lo sé. Lo hace para molestarme, pero no sabe que no ha nacido quién lo consiga. Un día me dijo que no le importaría hacerme un favor —Jacob volvió a reír.

—Es curioso lo distintas que son, ¿cierto? —opinó Colt, después de sonreír.

—Lo es, pero a Linda le viene bien un poco de Scarlett. Soporta demasiado peso sobre sus hombros y a veces debería preocuparse más por sí misma que por los demás y vivir un poco. Scarly es la que le hace ver que hay otra realidad más amable después del rancho y de todos los problemas.

—Sí, me he dado cuenta de que es una buena influencia.

—Tú tampoco lo haces nada mal con ella —Jacob sonrió y chocó la botella de cerveza con él en un brindis.

—No deja de mirarte y lo sabes —pinchó un poco más Scarlett, observándolo disimuladamente—. Yo que tú le escribía esta noche mismo a Charlie Sierra.

—Por lo pronto, creo que voy a ir al baño —dijo, levantándose de la mesa.

La mirada de Colt siguió a Linda hasta la zona de los baños, después mantuvo la vista fija en la cerveza durante unos instantes.

—Discúlpame un momento —dijo, levantándose del asiento después de beber el resto de su botellín de un trago.

Linda se miró al espejo después de lavarse las manos y coger el papel para secárselas.

Se dijo que el aspecto que le devolvía aquel cristal no era el de una joven adolescente.

¿Por qué se estaba comportando como una con Colt?

Era cierto, había tratado de evadirlo durante todo el día, solo porque no era capaz de asimilar que él la hubiera besado.

O lo que no podía asimilar era que le hubiera gustado tanto como lo había hecho y, lo peor de todo, que sintiera que estaba traicionando a Charlie.

Lanzó el papel con fuerza a la papelera antes de salir.

—¿Vas a seguir evitándome? —preguntó Colt, apoyado en la pared de fuera de los baños cuando la vio salir.

Linda esbozó una sonrisa aparentemente incrédula hacia el hombre.

—No sé de qué estás hablando —respondió, tratando de mostrarle que aquello no era cierto.

—No recuerdo ni un solo día en el que te hayas mostrado como hoy.

—Puede que no lo recuerdes porque casi no me conoces —le dijo, de repente a la defensiva. Se maldijo por ello, no era la actitud.

Colt entrecerró los ojos y apretó la mandíbula, guardando silencio durante unos instantes, que se hicieron demasiado largos.

—Te conozco mucho más de lo que puedas pensar, Linda —dijo tragando saliva, pensando que hacía meses que se conocían, aunque ella lo ignorase.

La mujer estuvo tentada a responder alguna nueva impertinencia, pero se dijo que solo empeoraría las cosas y que él tenía razón. Se había mostrado a él, incluso lo había acogido en su casa.

—Mañana será otro día, hoy no ha sido fácil —respondió en cambio.

Colt asintió con la cabeza sin dejar de escrutarla con aquella mirada verde de la que hacía gala el exmarine.

Linda creyó que él había dado por buena la respuesta y emprendió su camino de nuevo.

—¿Quieres que me disculpe por lo que pasó anoche? —preguntó él a su espalda y ella se detuvo.

La joven cerró los ojos con fuerza y tragó saliva, poniéndose nerviosa, no estaba preparada para aquella conversación.

—No, no quiero eso, Colt —respondió con voz calmada y se giró hacia él, mostrando una tranquilidad que no era la real, ya que algo bullía en su interior.

—¿O quieres que te prometa que no volverá a suceder?

Linda se tensó, aún no había quedado con Charlie cara a cara y le pareció que en ese momento estaba eligiendo entre él y Colt. O que él trataba de alguna forma inconsciente de hacerla elegir.

—No será necesario —dijo ella.

—Bien —respondió Colt y volvió a tensar la mandíbula mientras la miraba de forma intensa. Se acercó a la mujer y quedó a un metro de ella—. No podría, porque me gustas, Linda.

El exmarine observó cómo se dilataban las pupilas de la mujer mientras lo miraba durante un momento que se alargó más de lo esperado.

Linda experimentó todo un maremágnum de emociones ante la inesperada confesión del hombre que tenía frente a ella.

—Yo… —comenzó a hablar la mujer, tratando de conseguir el aliento necesario para ello—. No necesito esto ahora.

Colt le sostuvo la mirada unos segundos y asintió con la cabeza.

Ella giró sobre sus talones y caminó hacia la mesa que compartía con Scarlett.