LOS PROBLEMAS NO SE DETIENEN #2
—No es un pueblo grande y los trabajadores suelen ser a largo plazo.
Jacob, por ejemplo, ha estado en el rancho durante toda mi vida.
Cuando yo nací él tenía trece años y en más de una ocasión y seguro que en contra de su voluntad, fue mi niñero —Linda sonrió de nuevo de forma nostálgica—, por eso se muestra tan protector en ocasiones.
—Jacob es un buen tipo —sentenció Colt.
***
Scarlett se había empeñado en hacerle la maleta antes de cenar a Linda y ella no se había negado, tenía otros asuntos que dejar cerrados antes de poderse ocupar de aquello. Se limitaría a revisarla antes de dormir.
—¡Jacob! —saludó a su capataz cuando este entró en el despacho, donde trabajaba a esa hora—. Recuerda hacer el pedido de fitosanitarios.
—Mañana sin falta —dijo el hombre, sentándose en la silla que estaba al otro lado de la mesa del escritorio. Permaneció en silencio durante largo rato, mientras observaba a Linda.
—Dispara —le dijo esta, sabiendo que algo lo estaba reconcomiendo internamente.
—El sheriff tiene razón, no deberías ir sola a Houston.
Linda desvió la mirada de la pantalla del ordenador y miró al hombre.
—¿Tú también?
—¿Si yo también estoy preocupado por ti? ¿A eso te refieres? Pues sí, lo estoy. Y creo que tengo razones para estarlo —respondió Jacob, serio.
—No puedo vivir con miedo, Jacob.
—¡Me alegra que no lo hagas! Pero debes tomar precauciones. Una de ellas es esta.
—¿Quieres venir conmigo?
—Llévate a Colt —le propuso. Linda cerró los ojos y sacudió la cabeza, incrédula.
—¿Has hablado con Scarly?
Jacob se mostró confuso con la pregunta, la desestimó, pensando que era una maniobra de despiste de la mujer.
—¿Has visto cómo dispara ese tipo? El otro día le dio a la vaca en medio de la frente, sin pensarlo siquiera.
—Es piloto.
—Pues sabe disparar y tiene buenos reflejos. Es un marine, Linda.
—¿Crees que puedo pagarle una habitación extra de hotel en el Four Seasons de Houston? Son quinientos la noche. Ese es el hotel donde me aloja Cimarron Oil.
Jacob emitió un silbido.
—Quieren impresionarte, pequeña —dijo, pensativo—. Puedes hacer un cambio de última hora al llegar. Decir en recepción que prefieres que la habitación tenga dos camas. Si no funciona al principio, puedes dar un apretón de manos de cien pavos. Así solo gastarías cien pavos extra.
—¿Y meter a Colt en mi habitación? —Linda frunció el ceño.
—Podría estar más pendiente de todo.
—¡Es un hombre, Jacob! —le dijo.
—Y un marine entrenado, Linda. Tú y yo hemos dormido en un mismo espacio en ocasiones.
—Quedarte dormido en un sillón mientras movías mi cuna no cuenta.
Jacob lanzó una carcajada.
—Puede que tengas razón. De acuerdo. Aquí tienes otra idea. Llama a Dax, le dices lo que ha pasado y que necesitarás una habitación extra para tu escolta. Si esos tipos de Cimarron Oil pueden gastar quinientos por noche, te aseguro que pueden permitirse mil.
—Lo pensaré.
—No lo pienses demasiado —dijo, levantándose de la silla.
—¿Es una amenaza?
—Tómalo como quieras. Pero si no va él, iré yo y los dos dormiremos en la misma cama. ¿Y sabes qué? Dicen que ronco. Mucho. No sé cuánto cuesta un café en el Four Seasons, pero puede que supere ampliamente tu presupuesto, si me oyes durante dos noches seguidas.
Jacob se colocó el sombrero, le guiñó un ojo y abandonó la estancia.
No pensaba ir, pero sí que trabajaría con Colt lo de meterlo a la fuerza en el avión al día siguiente, si Linda no se decidía.
Si le ocurría algo a la mujer, no habría rancho que valiera, Imogene Clayton, la madre de Linda, lo vendería en un abrir y cerrar de ojos y todos se quedarían en la calle.
Apreciaba a Linda, si acaso no como su propia hija, ya que la diferencia de edad entre ambos no era mucha, sí que lo hacía como si de su propia hermana se tratara.
Ya habían perdido a Ryan, no estaba dispuesto a perderla a ella también.
Linda miró hacia la puerta y respiró hondo, analizando la situación, Jacob tenía razón.
Estaba mostrándose obstinada con aquel asunto y no veía que el peligro estaba demasiado cerca de ella.
No pasaba nada si llevaba a Colt, no iba a parecer débil por hacerlo.
Posó la mano sobre el teléfono, tenía una llamada que hacer.
***
—Colt —lo nombró Linda mientras cenaban y el hombre levantó la vista para mirarla y prestarle atención—. Sé que no lo estoy diciendo con mucho tiempo, pero ¿te importaría acompañarme a Houston?
—Sin problema —dijo él y sonrió hacia la mujer, estaba contento de que se lo hubiera pedido finalmente. Lo habría hecho él mismo después de cenar, especialmente tras conocer la preocupación del sheriff McCoy.
—¿Por qué él y no yo? —Celeste saltó, molesta. Sabía que su prima se alojaría en el Four Seasons, un hotel de cientos de dólares la noche y en vez de compartirlo con ella, lo hacía con el marine.
—Es un viaje de negocios —respondió Linda, tratando de sonar tranquila.
Le había agradado que Colt aceptara la propuesta y que le hubiera dedicado una mirada tan intensa después.
Casi había tenido que apartar la vista para que no notase su nerviosismo.
Porque sí, el viaje con el marine la ponía nerviosa en cierto modo, o era solo que las ideas que Scarlett le había metido en la cabeza no dejaban de darle vueltas.
—Sí, seguro —sonó caprichosa a pesar de sus veinticinco años. Tú solo te lo quieres llevar porque…
—Celeste —Jacob interrumpió a la joven con un carraspeo de garganta, antes de que soltase algo demasiado inconveniente, tratando de hacerle entender el problema que tenían—. Tu prima necesita alguien que le vigile las espaldas. ¿Sabrías hacerlo tú?
Celeste miró al hombre con los ojos entrecerrados, fulminándolo con la mirada.
Sabía que tenía razón, pero ella quería hacer unas apasionantes stories en un avión privado y en un hotel elegante aderezadas con alguna increíble historia acerca del viaje.
Estaba segura de que le proporcionarían mucha visibilidad en las redes y nuevos seguidores.
Justo lo que necesitaba para dispararlas y poder ganar millones de dólares con su contenido.
—¿Has estado en Houston antes, Colt? —preguntó Scarlett, tratando de destensar el ambiente, después de la última pataleta de Celeste.
—Sí, en una ocasión, por un trabajo.
—¡Vaya! Entonces te has perdido la parte divertida de la ciudad. Podéis aprovechar vuestra estancia, tenéis un par de días en Houston. Linda hace años que no sale del estado tempranero —se refirió al nombre común de Oklahoma.
—Es trabajo, Scarly —dijo Linda.
—Te daré un cheque para que vayáis a cenar a un sitio bonito a mi salud —dijo Scarlett mirando a Colt antes de guiñarle un ojo.
Celeste dejó los cubiertos sobre el plato sin muchas ceremonias.
—Disculpadme —dijo la susodicha, levantándose de la mesa para salir de la estancia.
—Los niños ya se han ido a la cama —bromeó Scarlett.
—Supongo que tendré que enviarle algunas fotografías para sus stories —dijo Linda, resignada.