UNA MUJER INTERESANTE
Para la hora de comer Colt disponía de bastante información de Linda y de su vida, tras hacer las preguntas adecuadas a Sofía. Él no solía estar especializado en aquel trabajo, pero sabía cómo hacerlo sin levantar sospechas.
La mujer le había contado acerca de la dura pérdida de su padre y de cómo el dueño de un rancho cercano se había aprovechado de ello para ampliar su negocio, encandilándola y casándose con ella en un tiempo récord.
Y de cómo la había engañado con otras mujeres.
Sin duda era difícil volver a confiar después de aquello.
Linda entró en la casa seguida de su capataz, Jacob. Después de contarle los detalles de la historia del día anterior, el hombre había expresado su deseo en conocer al ángel de la guarda de su jefa. Colt y Sofía charlaban en la cocina, el marine se veía relajado con una taza de café en la mano.
—Parece que hay alguien que quiere conocerte —anunció Linda, nada más entrar en la estancia.
—Será un placer —Colt dejó el café en la encimera y alargó su mano hacia el otro hombre que llegaba con ella—. Colt Sullivan.
—Jacob Vann —el recién llegado se la estrechó con fuerza y una sonrisa en el rostro—. Estamos muy agradecidos por lo que hizo ayer, señor.
—Fue un placer —Colt sonrió a su vez.
—Jacob es el capataz del rancho desde siempre.
—Mi padre lo fue antes —la corrigió.
—Sofía, ¿podrías poner otro plato en la mesa? Jacob se quedará a cenar con nosotras hoy.
La mujer asintió con la cabeza y siguió en sus labores.
—¿Piensa quedarse en el pueblo mucho tiempo, capitán? —quiso saber Jacob.
—Colt, por favor, prescindamos de los rangos —le pidió—. Pensaba irme hoy, pero no se me permitió.
Miró a Linda, que sonrió levemente.
—Estoy con ella en eso. ¿Acaso hay alguien esperando en otro sitio?
—No, realmente. Acabo de firmar mi retiro del servicio activo. Solo quería darle una sorpresa a mi hermana.
—¿Vive en Kingfisher?
—Kansas.
—¿Tienes planes a corto plazo? Laborales, me refiero.
—No había pensado en ello.
—Kingfisher es un buen sitio —dijo Jacob.
—Supongo, excepto cuando te disparan en el bar —bromeó Colt y Jacob sonrió.
—Linda podría contratarte. Pronto comenzará la cosecha, suele necesitar personal extra —dijo Celeste y su prima la miró intensamente con una ceja levantada.
—No es un buen momento —dijo Linda.
—Tienes que cosechar.
—Si es que hay algo que cosechar. Si no llueve antes, me temo que no habrá mucho.
—También puede ser tu guardaespaldas —propuso la joven.
—Tengo cowboys suficientes para ese trabajo.
—Ninguno es un capitán de los marines entrenado —replicó de nuevo.
—Realmente soy piloto.
—¿Eres piloto? —Celeste lo miró con adoración y su imaginación voló algo más lejos, esbozando una sonrisa—. ¿Tienes el uniforme todavía?
Colt la miró y frunció el ceño. Jacob carraspeó.
—Podrías encontrar trabajo como piloto de fumigación.
No abundan. Y a riesgo de… en fin, creo que la idea de Celeste es interesante.
Podríamos contar con dos manos extras para la cosecha mientras echas un ojo por aquí, al menos hasta que el sheriff aclare el asunto del disparo —Jacob fue pragmático.
—Creo que le estáis buscando trabajo sin preguntarle a él si realmente lo quiere —Sofía puso cordura en el asunto.
—No, está bien, Sofía —dijo el interpelado—. Es bueno tener opciones.