Capítulo 48
K ILIAN
Su chaqueta de cuero sigue entre mis manos. Porque aunque ahora la tenga yo, siempre será de él. Dejo de apretarla. No quiero romperla. Está empapada.
«Si lo has roto a él…», me dice mi voz interior.
Pego un grito de frustración.
Su cara descolocada. Su manera de temblar al darse cuenta de que lo estaba dejando, de que iba en serio…
Roto. Así es como me siento. Roto, vacío y sin nada. Solo me queda Sombra, pero en mi vida… no tengo a nadie que me llene.
Ni un trabajo real, ni un amigo que no sea mi representante o mi novia falsa, ni un padre que me quiera.
Tampoco tengo a Jackson.
Sombra sigue ladrando detrás de la puerta. Intento abrir con las manos temblorosas. Después de todo, siempre que he vuelto a casa, que sigue como recién saqueada, he ido directo a la cama a dormir.
No quiero mirar alrededor, aunque ya sé que no hay nada que merezca la pena. Los armarios están abiertos, incluso las sábanas de la cama están rajadas.
No hay nada que salvar. No tengo nada. Jackson es lo único que podría llegar a rescatar.
Llamo a Will, porque sé que él me puede ayudar en lo que sea, y, cuando me lo coge al segundo tono, ambos ideamos un plan para acabar con esto.
Tras colgar, busco rápidamente una mochila y meto lo esencial.
Suspiro.
Me compro los primeros vuelos que salgan de aquí y hago una última llamada mientras preparo el transportín de Sombra.
La cojo con cuidado y la meto dentro con suavidad para que su pata esté bien segura.
Tengo que salir de aquí ya. Es posible que sigan ahí fuera.
Solo me queda rezar para que Jackson me perdone, y porque no sufra más por un gilipollas como yo.
Mi plan tiene que funcionar. Si no, podría perderlo todo para siempre.