13 #2
Rosemary no lograba imaginar un mundo en el que una relación con Ellis funcionara. Él estaba con Jenna, y ella tenía una fecha límite. Incluso si a veces Ellis hacía cosas que la llevaban a preguntarse... No. No era momento de que su cerebro se encaprichara con algo imposible.
Que le hubiera preparado una taza de té y le hubiera quitado unas hojas del pelo no significaba nada; de verdad, era patética.
Ellis, ahora en el papel de Alfred, empezó a quitarse los pantalones, y ella vio que llevaba una especie de short de baño color piel. Miró las pantallas y comprobó que las cámaras solo tomaban su torso hacia arriba. Al menos su película no iba a tener un desnudo frontal completo.
Pero esos shorts no ocultaban en absoluto el bulto bastante prominente del que parecía estar dotado. A Rosemary se le secó la boca al verlo entrar en la bañadera y soltar un leve gemido al sumergirse en el agua humeante.
—¡Corte! —gritó Vincent, y Rosemary parpadeó, volviendo en sí.
Unos cuantos miembros más del equipo salieron de la sala, ya que iban a tener cinco minutos de descanso antes de la siguiente escena.
Vio que Vincent también se marchaba, con un cigarrillo entre los labios.
¿Debería irse o quedarse a ver otra toma?
Demasiado tarde: Ellis estaba medio vestido, secándose con la toalla y caminando hacia ella.
—Hola —le dijo—. No te había visto aquí.
La había descubierto; sabía que se había quedado a mirarlo. Tenía puestos otra vez los pantalones del traje, pero seguía sin camisa, con una toalla colgada del cuello. En serio, ¿tenía que estar todo el tiempo exhibiendo ese cuerpo tan increíblemente atractivo?
—Entendí que era personal necesario —respondió ella.
—Por supuesto. ¿Qué te pareció la escena?
—Me parece interesante que tengas una escena sin camisa incluida en todos tus contratos para tus admiradores .
Una sombra de culpa cruzó el rostro de Ellis.
—Por si sirve de algo que lo sepas, pedí que la eliminaran. Les dije que no estaba en el libro y que no sumaba nada a la película.
—¿En serio?
—Sí.
—¿Y tu contrato?
—Eso es cosa de mi agente. Solo aceptó dejarme hacer este papel si lo incluíamos, porque es algo que él viene empujando en todos mis contratos de franquicias de acción.
—¿Y por qué tienes a alguien así como agente?
Él suspiró.
—Es una historia larga.
—Está bien.
—Ellis, te necesitamos de vuelta —dijo una voz desde el pasillo.
Ellis le sonrió y regresó al trabajo. Rosemary necesitaba salir de esa habitación antes de derretirse en un charco de puro deseo.
***
La tarde se desvaneció hasta dar paso a la noche y, antes de que Rosemary se diera cuenta, Lyn ya la estaba acompañando a tomar un taxi.
Había reservado una mesa grande para el elenco y los miembros más importantes del equipo técnico en el Thimble uno de esos lugares donde todo el mundo se entrometía en la vida ajena, pero en el que también podías escapar del aire de la ciudad y escuchar tus propios pensamientos con un poco más de claridad.
The Thimble un poco de valor líquido no le vendría mal si tenía que sentarse en una mesa con Ellis esa noche y mantener la calma.
Pidieron en la barra dos sidras locales y charlaron un rato sobre los tipos de películas que los padres de Lyn habían hecho en los ochenta y noventa. Resultó que se podía conocer al amor de tu vida rodando una película titulada Cuando Harry se comió a Sally .
—Muy bien, ya tienes tu trago, así que ahora deja de procrastinar conmigo y ve a sentarte a la mesa de los grandes —dijo Lyn, dando un sorbo a la sidra ácida y dulce que habían pedido.
—Yo me encargo de esto.
—Tú te encargas de esto. Y si no, seguro que Ellis Finch va a estar encantado de encargarse por ti.
Rosemary puso los ojos en blanco y sintió que el corazón le empezaba a latir más rápido cuando vio a Ellis en un rincón del pub.
Había vuelto a su ropa moderna: una camisa color crema relajada, con las mangas arremangadas hasta los antebrazos (tan atractivos que eran un peligro), y parecía mantener una conversación intensa y bastante seria con Lance y Arthur, sentados frente a él (le gustaba esa expresión seria y apasionada que tenía), mientras daba un pequeño sorbo a su bebida, que parecía un old fashioned .
En su habitación, mientras se preparaba para ir al pub, había concluido que no había nada de malo en permitirse un pequeño enamoramiento. No iba a pasar nada.
—Ah, Rosemary, qué maravilla, puedes darnos tu opinión sobre la discusión que estamos teniendo. Ellis cree que Sensatez y sentimientos es la mejor obra de Austen, mientras yo intento explicarle que La abadía de Northanger es estructuralmente superior, al ser una sátira del género de terror gótico.
—Me encantaría estar de acuerdo contigo, cariño —intervino Arthur—, pero estoy con Ellis en esta.
—¡Traición conyugal! —bramó Lance, aunque igual le plantó un beso en la mejilla a su esposo. Mientras se sentaba junto a Lance, Rosemary no pudo evitar sonreír por que ambos estuvieran tan alterados por... Jane Austen.
—No dejes que te convenza usando palabras como «terror gótico» —bromeó Ellis, inclinándose hacia delante.
—Lo siento, señores, pero tengo que disentir de todos ustedes. Su mejor libro es Persuasión .
—¿ Persuasión ? —Lance soltó una carcajada cordial—. Querida mía, lo lamento, pero ¿cómo puedes pensar eso?
Rosemary se encogió de hombros.
—Supongo que soy una romántica incurable.
Anne pasó todos esos años enamorada de Wentworth, incluso creyendo que no había ninguna posibilidad de un final feliz.
Y cuando él dice «Vivo entre la agonía y la esperanza.
..»... Bueno, digamos que la Rosemary adolescente se acostaba en la cama soñando con que alguien le hablara así.
La mano de Ellis se detuvo en el aire cuando se llevaba el vaso a los labios, los ojos clavados en ella.
Lance le dio una palmadita en la mano.