Capítulo 29
Esa noche Maitresse Bug no empezó muy bien.
se encontraba en la barra con Gato Semental, que había salido recientemente de las mazmorras.”
¿ Tuvo que entrar Dragona de Fuego para que Gato saliera de allí?
¿ y qué pasó en el grupo de amigos?” pensó Bug.
Ya que un rato antes de que Gato entrará en la mazmorra, vio que se encontraba hablando con sus amigos incluido Dragona .
No sabía cómo preguntar lo que había pasado allí dentro. Se iba a quedar como un misterio para toda su vida. No le interesaba. Al menos se encontraba enfrente de él sin cruzar ninguna palabra.
Bug se estaba tranquila, sabiendo que no tuvo sexo, ya que no olia a placer, solo olía a la bebida que consumia en ese momento.
¿Había comido Gato Semental esa noche? Esa pregunta pasó por su cabeza, mientras escuchaba la música de fondo de: “Lady Gaga - Judas”.
Le quedaba poco tiempo para que empezara la partida que les iba a cambiar a ellos dos. No sabía que sería un cambio definitivo para ellos.
Se encontraba sentado en la silla de juego. Gato Semental continuaba sin cruzar ninguna palabra con ella. Se sentía culpable de lo que hubiera hecho el día anterior. Como si no tuviera fuerzas para animarle.
Sabía que su estado de ánimo no tenía que interferir en el caso. Pero le estaba afectando más de lo normal. Le estaba haciendo pasar por una mala jugada, para el caso, Para ellas. Para él. Y ella misma.
En otro lugar, se encontraban los amigos de Gato Semental.
¿Se había dado cuenta? Zemunin se hallaba mirando la salida de Dragona de Fuego,acompañada con Príncipe Oscuro.
Lucian esa noche vestidos de negro. Dragona de Fuego llevaba un traje sexy, que no lo había llevado antes,con un collar con forma de dragón, parecido a su tatuaje.
¡El tatuaje!
Le vino el recuerdo a Lara Mora junto a Maitresse Bug. Era mucha casualidad los tatuajes. Pero tenían que tener algo en común Ryoko Bushida con Barbara. Ya que las dos tenían el mismo color pero a la inversa. Una en la “x” y la otra en el círculo del dragón.
— Me voy al servicio. — Le informó falsamente al grupo.
Maitresse Bug se levantó, para llamar a Amaia. Tenía que ser una información muy importante. A lo mejor tenía ya el caso casi resuelto.
Se levantó para salir de allí.
— Hola a todos. — Comenzó subiendo el tono Dragona de Fuego.
— No quiero quedarme solo. — Gato Semental agarró el brazo de Maitresse Bug suavemente.
Sin cruzar ninguna palabra más se sentó. No le corría prisa que Amaia supiera esa información. Podía avisarle al día siguiente. Como con toda la rutina.
— El animal de hoy es el mono —Levantó las manos señalando el dibujo que se encontraba detrás.
— Hoy… — Dragona de fuego miró al público, como buscando a alguien.
Tendría que ser a Gato Semental. — Prefiero no ser muy dominante.
— Se forzó para continuar. — Hoy es un día muy importante y está dedicado a una persona…
— Volvió la mirada a Principe Oscuro. Que aceptó con un movimiento de cabeza.
Se puso las manos encima del pecho donde se encontraba su corazón.
— Una persona que llevo siempre aquí… — Miro, otra vez, a su compañero.
— ¡Vamos a jugar! Es un homenaje a ella. — Levantó ambas manos, como animando a las personas allí presentes.
Todos empezaron a animarse. Dragona de fuego se dio la vuelta dirigiéndose a la oscuridad, como si no quisieran que vieran su estado de ánimo. ¿Pero estaba mal realmente? Lara Tendría que entrarle más a Iratxe Bolaños y ganarse su amistad.
— Esta noche vamos a tocar un poco de masoquismo.
— Se le escapó una sonrisa a Principe Oscuro.
— Os vamos a dejar en la Cruz de San Andrés.
Cada uno va a tener un tiempo de sufrimiento.
Eso sí, no va a poder hacer nada el sumiso o sumisa.
Que quiere decir eso, para los nuevos. Que no van a poder quejarse, ni correrse y aguantarse así.
— Antes de continuar, Príncipe Oscuro miró a su compañera, que se encontraba saliendo de la oscura soledad.
—Nada de explicaciones ¡Empezar el Juego!
En el tiempo que habían presentado todo al público y los jugadores. Los trabajadores estaban montando la pista. No se veía muy bien cómo se estaba montando. Porque toda la luz apuntaba al escenario.
Dragona de Fuego, entraba en el centro de esa iluminación, junto con una chica que llevaba una caja con los nombres. Con una vestimenta de cuero con escote, y marcando las curvas de esa joven misteriosa.
Salía con una cara sonriente. Pero desde donde estaba no se le veía bien si la sonrisa era de verdad o no. Solo tenía que estar cerca de ella, para saber si era de verdad. Dragona de Fuego se encontraba cerca de Principe Oscuro. Levantó la mano para meterla en la caja.
Cuando se encontraba al lado de su compañero sacó una bola. Dónde se encontraba la hoja de los siguientes jugadores.
— Vamos a ver quienes son los siguientes jugadores. — Esa voz limpia de Dragona de Fuego miraba a los jugadores.
— Dame Dragona. — Príncipe tenía la mano levantada, esperando el papel. Dragona de Fuego le soltó la bola sin rozar nada. Príncipe cruzó una sonrisa con ella abriéndolo, para ver su interior. — ¡Anda! Me gusta esta pareja para empezar. Los siguientes jugadores son Maitresse Bug y Gato Semental.
Todos se levantaron aplaudiendo. Los jugadores que se encontraban a su lado se quedaron mirando.
Para ver sus movimientos. Gato se levantó, con pocas fuerzas del asiento.
Los dos se encontraban agotados, sin decir nada entre ellos del problema.
Se dirigieron a la rutina de esa noche. Bajaron las escaleras en dirección al placer, esa noche de infierno como la boca de un dragón.
Había una cruz de San Andrés en el centro y alrededor del escenario haciendo un círculo otras Cruces de San Andrés.
Al lado de ellas habían dos mesas metálicas , que cuando pasaba la luz brillaban y habían dispuestos varios juguetes encima de ellas.
En la entrada al juego del placer, había muchas cartas pero…
Desde las escaleras no se podían ver bien.
Pero parecía que se encontraban boca abajo. Como le estaba yendo su vida.
La de ellos.
La de Maitresse Bug y Gato Semental.
Cuando llegaron a la primera mesa , antes de juego, se encontraba un hombre cortandoles el camino.
— ¿Quién es el sumiso o sumisa? —Hablo seriamente, como si quisiera ser amo de uno de ellos dos. Pero su posición no le permitía ese puerto.
— Es él. — Se forzó a poner cara de asco, señalando a su sumiso Gato Semental. Que se encontraba detrás de ella. Sabía que no quería entrar a ese juego junto con ella.
— Muy bien. Coger una de las cartas.
Se encontraba todas las cartas boca abajo.
Todas llevaban el logo del local. En la oscuridad, no veían bien cual escoger.
Si la derecha o la izquierda. Esa yema del dedo rozaba la fría mesa, una después de la otra.
El hombre debajo de esa máscara estaba serio.
Miro al Gato Semental, que seguro debajo de su máscara se encontraba igual de serio. Pero él era diferente.
No podía verlo de esa manera así que se dirigió hacia su sumiso dejando su mano encima del hombro sintiendo frío y diferente ese látex.
No sabía si sentía el frío por su estado de ánimo o por lo que era .
Así prefirió romper la promesa de Lara Mora y ser el sentimiento quien controlara a Maitresse Bug.
Sabía que lo que iba hacer, era romper el plan de la investigación. Pero necesitaba apoyarlo. A Gato Semental. A su nuevo amigo y único como Maitresse Bug. Aunque no sabía quién era.
— ¿Estás bien? — Esa preocupación salía desde el corazón de Maitresse Bug
Se cruzaron las miradas. Quería decir que si estaba mal, pero Semental no podía soltar sus sentimientos. Intentaba hablar con la mirada y que fuera ella quien parara el juego y le diese un abrazo. Pero Maitresse Bug no entendía qué le quería decir con esos ojos brillantes.
Maitresse Bug, se humedeció los labios con la punta de su lengua. Se le estaba secando hasta la garganta por esa incómoda situación.
— ¡Dime sin miedo! — Seriamente apartaba su mano.
Al no poder hablar , Gato Semental salió corriendo de ese lugar, dejando a Maitresse Bug allí plantada . Se sentía observada, como ella viendo como él se alejaba de ella.
Miro alrededor, viendo que unas cuantas personas estaban de pie viendo como él corría. Pero con la luz que los iluminaba casi a ellos, pudo observar a Dragona de Fuego mirándola a ella con una mirada atacante. Dejando caer sus manos al borde del escenario donde se encontraba ella.
Así que no lo pensó más y empezó a correr detrás de él. Escuchando sus tacones retumbaban en medio del silencio. Y viéndolo salir atravesando la cortina.
Maitresse Bug con la misma rabia de ese día. ¿O era por ver cómo estaba Gato Semental? Su Gato. Lo sentía como una parte de ella. Esa parte de ella , que dejaría tiradas en ese mismo momento, a las chicas que estaban en peligro.
Pasando por medio de los camareros y las pocas personas que preferían pasarlo bien en las mazmorras. Estaba pensando cómo llegar a su objetivo.
Solucionar el problema.
El problema que creo ella.
Solo le quedaba llegar a Príncipe Oscuro, ya que Dragona de Fuego no iba a querer nada con ella porque sentía esa mirada que se fijaba en ella a lo lejos.
¿Qué estaría pensando Dragona de Fuego?
Los crujidos de los tacones se ocultaban con la música que tenían puesta, pero no le interesaba escucharlos en ese momento. Solo ir detrás de Gato Semental y hablar con él. Que se encontraba ya saliendo del local.
Bug se chocó con una mujer. Que la aguanto para que no se cayera. Le dijo algo pero no la escuchó bien, Aumentó la velocidad, descubriendo que los tacones que llevaba eran cómodos para correr detrás de alguien.
Cuando llegó al exterior. No encontraba ninguna pista de él. No sabía qué camino había cogido. No sabía si había cogido su coche y se había ido de ese lugar o no. Pero lo más normal sería que se fuera lejos de la ciudad.
No tenía ya nada que perder. Así que se dirigió a su izquierda cruzando la entrada del almacén, viendo a los lejos las luces del bar copas. La competencia.
En esa fría y nublada noche se dirigió hacia un descampado
¿Estaría él allí?
Ese terreno sucio en medio de la naturaleza. Allí se encontró solitario a Gato llorando a más no poder . A Bug se le rompió el corazón cuando vio a ese hombre con el teléfono móvil.
¿Estaba mirando una foto? Ya que no paraba de mirar la pantalla.
Se acercó lentamente.
— ¿Puedo sentarme a tu lado? — Le costó que le salieran las palabras, tenía un nudo en la garganta.
Miro hacia atrás, haciendo asomar los ojos vidriosos y la cremallera abierta dejando a la vista sus labios tristes.
— Si.
—Te pasa…, ¿por tu amiga? — No sabía cómo abordar ese tema. Era la primera vez que le pasaba.
— Si, por mi amiga… — Gato semental no tenía muchas fuerzas para hablar. — Esta prueba… Hace un año…
— No te preocupes. Ya el primer día lo sabía.
— Prefiero saltar a lo que no sabe nadie.
— Vale. — Puso la mano en su hombro. Tenía miedo que sintiera incómodo un abrazo de ella, pero su impulso fue ese.
— Hace un año, por esta época,… — comenzó a relatar Gato.