Capítulo 30
Hace un año.
— ¡Dejarme tranquilo! , Lady S.M — Ese grito retumbó por todo el local.
Gato Semental y Lady S.M. Su mejor amiga.
Esa amiga que sabía todo sobre su sumiso.
Pero ahora se encontraban peleando, por los nervios del nivel mono. Sabían que seguramente iban a perder.
Esos nervios que le transmitía Sonia Maria.
— ¡Porque tú lo digas ! — Ese grito, acompañado con una mano levantada y amenazante, se escuchó entre la música.— ¡Escucharme!
— ¡Mira!,¡ vete! y ¡ olvídate de mí!
Gato Semental ,lo que quería decirle era que se fuera a fumar afuera y se relajarse, ya que el humo le estaba molestando. Así que se alejó de la barra dejando su copa allí, dirigiéndose a la entrada del juego.
Él no tenía que esperar esa larga cola, porque estaba dentro del juego. En la entrada se encontraba una de las sumisas de su amigo Anteros. Una 24/7. Le extrañó que él no estuviera con ella, Zemunin. Y sobre todo Anteros. Los tres trabajaban en el Breath Control ayudando con el papeleo del local.
Aunque ayudaban más a Dragona de Fuego que a Príncipe Oscuro.
Gato tenía muchos sentimientos y cariño hacia su amiga Dragona.
— ¿ Te pasa algo ?— Le preguntaba con una cara de extrañeza.
— No te preocupes.
— Entonces te pasa algo.
En ese momento sonó su teléfono móvil, saliendo reflejado Anteros.
¿Anteros llamando? Estando allí dentro.
Así que lo cogió alejándose del lugar. Dejando la mirada de Dragona fijamente clavada en él.
Esa mirada incómoda que sentía en su cuello cubierto de látex.
Como un buen gato . Con sus orejas y tapando su cara.
Mejor dicho como un buen gato y sumiso. Nacido para dar placer a su ama. A su amiga Sonia Maria Sacristan.
Aunque esa noche estaba rompiéndose poco a poco los lazos que los tenían unidos a ellos dos. Esos lazos que se sentían muy diferentes a las otras amas.
— Dime Anteros. — En el teléfono móvil se escuchaba la misma música, así que no tenía que estar muy lejos de él.
— He visto a tu ama preocupada fuera, se encontraba fumando. ¿Ha pasado algo?
— Nada, está muy extraña hoy.
A lo lejos, al lado de la entrada de las mazmorras, se encontraba Dragona de Fuego hablando con una chica vestida de color lila. No podía ver quien era esa mujer en realidad. Pero si veía que su amiga se encontraba algo seria.
—Voy a dejarte, me parece que a Dragona le pasa algo.
— ¿Pero pasa algo?
— Ya te cuento.
Miró un momento hacia la entrada. Deseando que entrase su Lady. Pero no paraba de entrar personas. Le costaba trabajo verla entre la multitud. Solo se veían muchas cabezas y se notaba el ambiente de un evento. Siempre se ponía así en ese tipo de evento.
Decidió irse a buscar a S.M. Para poder hablar del tema. Quería solucionar el problema. Aunque temía que le atacara otra vez.
Caminando entre la multitud. se chocó con una mujer con la máscara de zorro de las baratas.
Se le hizo familia en un momento. Con la ayuda de un empujón, se dio cuenta que Dragona no se encontraba en ese lugar.
¿Podía ser la misma chica con la que se chocó?
, ¿ la chica que estaba hablando con la Dragona?
Ya que las dos llevaban una capucha negra.
Eso era algo extraño para encontrarse en ese club.
Era el momento de ir y hablar con su amiga. Así podría saber qué le pasaba realmente.
Se dirigió entre la gente, donde se encontraba la puerta de atrás. Entre la multitud. Deseando pasar a la zona de las mesas, que estaba más tranquila. Tanta cola y fiesta hacían que se encontrará cansado. Todo el mundo estaba en un lugar de Huelva.
“ En Breath Control”
Antes de entrar al lugar miro hacia atrás.
Buscando si entre el gentío encontraba a alguno de sus amigos.
Pero no vio a ninguno entre la multitud.
Solo cabezas con muchas máscaras puestas.
Quedaba poco tiempo para empezar el juego.
Como mucho media hora. El tiempo de ir a buscar a alguien que hablara con su ama y solucionara el problema.
Tenía que conseguir el dinero para su ama como fuera, para que pudiera abrir su propio negocio de moda.
Eso es lo que sabían sus amigos del BDSM, aunque nunca aceptó la ayuda de ellos.
Así que Gato Semental decidió ayudar a su ama metiéndose en el juego. Por eso estaba en esa situación. Y quería que continuase para que pudiera cumplir su sueño,una tienda de moda.
En el pasillo se encontraban algunos trabajadores. La mayoría no le miraban extraño, a parte que todos tenían prisa,o porque ya le conocían como amigos de los dos.
Al final del pasillo se encontraba el despacho.
Pego en la puerta.
En su interior no hubo ninguna respuesta. Solo escucho el ruido de las personas caminando por el pasillo. Ese pasillo conocido e incómodo. En su cabeza resonaba la idea de lo que podía pasar.
Pero lo soluciono cuando sintió temblar su teléfono móvil otra vez. Lo sacó del bolsillo encontrando un mensaje de su mejor amiga Sonia Maria, citándolo en una de las mazmorras.
Así que se dirigió en su búsqueda . Esquivando a las personas.
“¿Por qué me ha citado en ese lugar?” pensó Gato Semental doblando por el pasillo. Empujo la puerta con las dos manos, llevando todavía el teléfono móvil en una de ellas.
La multitud de ese lugar se encontraba dentro del juego. Así que iba a ser fácil entrar en las mazmorras.
En la puerta había dos vigilantes con el rostro tapado .
Aunque uno de ellos lo conocía de hacía tiempo.
Así que se dirigió al más bajo y delgado que se encontraba con los brazos cruzados.
Saltándose la corta cola que había. No quería perder tiempo.
ya no disponía de mucho para que empezara el juego.
O si no iban a ser descalificados si tardaban más de la cuenta.
Y eso él no lo quería. Sobre todo por ella. Por su Lady S.M
— ¿Se encuentra Lady S.M dentro?
— Hola. — Saludo alegremente el vigilante. — Si se encuentra adentro, en la habitación … — Miro la lista. — ¡Aquí está! Se encuentra en la mazmorra con la Cruz de San Andrés. Quiere jugar contigo antes de que empiece el juego. — Termino con una sonrisa pícara.
— Vale. Gracias.
A Gato Semental, no le hizo mucha gracia esa broma. Pero sabía que no era para ofenderle . Así que no contextò y entró por ese pasillo del placer.
Sabía dónde se encontraba. Así que se dirigió hacia ella aumentando la velocidad. Ya que quedaba poco y también poder hablar antes de jugar. Estaba allí para ganar.
Cuando llegó vio la puerta abierta. No le extrañó nada. Pero no esperaba ver a su ama y amiga allí.
Amarrada en la cruz de San Andrés.
Desnuda.
Con cortes.
Y con la boca tapada con ese objeto.
— ¡Sonia Maria! — Grito dándole igual que hubiera alguien por allí.
Se dirigió hacia ella. No sabía qué pasaba, esa situación no la había vivido antes. Y más en ese lugar que se sentía muy seguro y se volvió tan peligroso.
Agitó su cuerpo. Le dio guantazos en la cara. Gritando su nombre pero no sirvió de nada. Sonia Maria Sacristan no respondió.
Se alejó sin quitar la mirada de ella, deseando que se moviese. Dirigiendo su mano temblorosa al teléfono móvil. Tenía que llamar a su amiga Dragona de Fuego.
Como pudo le maco.
— Drag… Dragona… — Las lágrimas corrían desde sus ojos resbalando por el látex y congestionando su garganta impidiendo que pudiera articular palabras. No podía terminar la frase.
— ¿Qué te pasa Gatito? — Se escuchaba el silencio . Avisando que ella no se encontraba todavía en el juego.
— Ven cruz San Andrés. — Rápidamente le dio la información. Temía que no pudiera decir el lugar al menos.
— Va… — Ella colgó la llamada sin terminar de hablar.
Soltó el teléfono móvil, dirigiéndose su pantalla al suelo y soltando mil cristales por toda la estancia.
Le daba igual todo. Se tiró de rodillas, sin quitar la mirada de Sonia Maria ,como si fuera su diosa y le estuviera rezando.
Cerca de sus rodillas estaba ese teléfono móvil roto. Cómo estaba su vida ahora . Sabía que le afectaría mucho toda esa situación y más en su día a día.
¿Quién podía haber hecho eso? Se preguntó así mismo. No tenía ninguna respuesta, solo llanto. Ese llanto en el que no encontraba ninguna solución para poder seguir viviendo.
Gato Semental, intentaba aceptar desde ya ,que su amiga estaba muerta y no pudo cumplir sus sueños.
Su lucha no la dirigió a nada.
Y sobre todo las últimas palabras entre ellos, se quedó en una pelea.
Esa pelea que no pudo solucionar. Y sin saber de lo que ella quería hablar.
Gato Semental no se dio cuenta que Dragona de Fuego se encontraba detrás de él. Había perdido el sonido de su alrededor, solo le quedaba su mirada de sufrimiento de lo que le había pasado a su ama
¿Quién había hecho eso?
— ¿Qué ha pasado? — Esa voz de fondo de Dragona de fuego no le ayudaba mucho. — Gato. ¡Gato Semental! ¡Despierta …
— ¿Quién le ha podido hacer eso a nuestra amiga Sonia? —Se preguntaba entre lágrimas.
— Ni idea. ¡Levántate! — Le ordenó mientras le ayudaba.
Gato Semental no tenía fuerza para levantarse. Además sin poder quitar la mirada de ese cuerpo inerte y sin vida.
— Tienes que salir de aquí , voy a ayudarte. — Continuo Dragona — ¡Te enteras!
Con ese grito, Gato pudo mover la cabeza acatando su orden.
—¡ De lo que ha pasado! ¡Tú nunca has estado aquí ! Asín que te vas por la parte de atrás del local, esto te puede salpicar y mucho. Ahora te va muy bien para tener que pasarte a una mala vida.
Gato se quedó allí mirando el cuerpo sin vida mientras Dragona de Fuego se asomaba por el pasillo.
— Venga no hay nadie. Vete. ¡Y no te pares con nadie!
Semental no pensaba en si mismo, solo en lo que le decía ella. Tuvo que salir corriendo de ese lugar, aceptando todo lo que le decía su amiga Dragona. Sabía que le iban a echar la culpa a él de todo, ya que muchos vieron la pelea que hubo entre ellos dos.
Aunque la salida de emergencia se encontraba allí al lado, a Gato se le hizo eterno. Desearía que todo eso hubiera sido una mala pesadilla y no real.
Pero ese suceso le afectó tanto que le hizo cambiar su vida y echarse día tras día la culpa de esa muerte.