Capítulo 28
Lara Mora se dirigía a una quedada de amigos. Estuvo apunto de no responder al mensaje de Aroa Ruz. Pero al no saber la respuesta de su compañera de trabajo. Le respondió, porque le dijo que iba a ir Marcel Rojas. No le dio mucha información de lo que iban a hacer. Solo tomar algo.
Esa tarde se comió un bocadillo de atún con queso. No le apetecía mucho comer fuera y apartarse de la investigación un rato . Quería comer en la soledad de la habitación, esperando la llamada que nunca llegó de Amaia.
Estaba caminando por el centro, cruzándose con la tienda de su amiga que se encontraba cerrada. Estaba nerviosa, no sabía por qué le habían invitado a ese lugar.
Lara Mora se encontraba con un abrigo ya que la tarde estaba nublada y fría.
La zona estaba tranquila para la hora que era. Aunque la mayoría de la gente, estaba en los puestecitos con cosas navideñas que se encontraban en la plaza del centro.
Antes de entrar en el bar, miró el teléfono móvil del trabajo. Nada. No encontró ninguna llamada perdida ni ningún mensaje.
Al entrar, vio una mesa grande. Encontrándose con su amiga.
O mejor dicho a Aroa Ruz. Se encontraba con un vestido rojo con una decoración en negro y posado en la silla un abrigo de cuero negro.
Al lado se encontraba Alain Vélez con un traje gris con camisa Blanca y corbata roja, intentando hacer juego con el vestido de su pareja.
Se encontraba hablando con su amigo Mancel Rojas que vestía un traje elegante, como si hubiera hecho una sesión de fotos resaltando su cuerpo.
Y a la que no quería ver esa tarde se encontraba abrazada al brazo de él, mirando , sonriendo hacia ella, Helena Quiroga con un vestido verde pistacho, que le resaltaba su piel morena.
Se dirigió al asiento vacio que estaba al lado de Iratxe Bolaños ella llevava un chaleco que tenia estapando una carabela con brillos, aunque iba de negro siempre iba elegante junto con su pareja Barbara Roldan que vestia un chaleco rosa con pantalón blanco.
— Hola. — Lara los saludo tímidamente.
— Hola. — Saludo falsamente, Helena, cerrando y abriendo su mano.
— Hola. — Saludaron todos, con alegría, menos Aroa Ruz.
Iratxe Bolaños estiró el brazo, haciendo asomar un tatuaje que llevaba en su muñeca. ¿Desde cuando lo tenía? Ese tatuaje era muy de ella. Una carabela negra encima de una “x” mitad negra y mitad roja.
Aroa Ruz la miró de reojo. Lara se encontraba tranquila viendo que todos actuaban como el otro día. Esa tranquilidad de no haber contado nada de lo que le contó su amiga. O lo que quedaba de ella.
Se sentó en su silla, analizando que todos estaban con pareja menos ella.
Había una silla solitaria y nadie hablaba con ella todavía.
hablaban de un tema que no sabía a dónde iban.
Así que se sintió incómoda apartando su mirada hacia esa silla solitaria, pensando que podía estar sentado alguien a su lado.
Pero ese puto trabajo, que estaba alejandole los amores y ahora se sentía enamorada de dos persona.
Uno que se encontraba con pareja, su más acérrima enemiga, y el otro un desconocido misterioso, sin saber qué cara tenía y sobre todo sin saber si era de los malos o no.
Aunque la carta que le dieron mostraba más su inocencia.
Marcel Rojas se dio cuenta que su amiga Lara Mora se sentía incómoda en ese lugar.
¿Qué le estaría pasando por su cabeza? Su mirada, aunque intentara ocultar con ese cabello de mechas azules, sus ojos marrones se encontraban tristes.
Esa tristeza que se alejaba de la mesa. Dejó hablando a Helena con su amigo Alain.
Dirigió la mirada a Aroa encontrándose callada mirando a su pareja y a su amiga.
La que era anteriormente su enemiga. Antes hablo como si nada.
Volvió la mirada a la mujer que la última vez que la vio era una niña. Seguía triste mirando la silla.
— Invite a Iván. Pero no pudo venir. — Marcel sonrió a Lara, aunque no le mirara.
— ¿Como? — Lara Mora levantó la mirada dirigiéndose a él, viendo cómo cogía el vaso.
— Que avise a Iván. Y no pudo venir porque tenía planes. — Cuando terminó dirigió el vaso a sus finos labios.
— Gracias.
— ¿quieres que hablemos fuera?
— ¿De que? — Helena, cortó la conversación entre ellos.
— De nada. — Defendió Marcel .
— No, gracias. — contestó Lara.
Marcel sacó una sonrisa para zafarse del brazo de Helena, que le llevaba ya un rato abrazando.
No le convenció de que su amiga no necesitará hablar.
Así que hizo lo que se supone que tiene que hacer un amigo de verdad.
Escuchar a una persona, aunque no estuviera bien mentalmente, pero le podía venir bien escuchar a otra persona y ayudar.
La forma de ser de Lara y Aroa. Además unidas hacían que las horas libres de clase se pasasen más rápido.
Lara Mora, no sabía que hacía su amigo, viéndolo extrañado. Se plantó de pie delante de ella.
— Vente es una orden. — Marcel se dirigió a ella.
Por las venas de Lara, empezó a correr la sangre a una velocidad que se le erizaron los vellos del cuerpo. Para ser ama cuando es Maitresse Bug. Pero esa orden de Marcel Rojas le hizo sentir la humedad entre sus piernas.
Sentía culpabilidad por esa sensación delante de su pelirroja. Dirigió su mirada hacia ella. Se encontraba seria, pero sus miradas marrones y tristes se cruzaron. Como si quisieran decir algo pero no llegarán a entender el que.
Así que pensó lo que quería decir su amiga. Empujo la silla hacia atrás llegando a hacer un leve ruido por el roce. Todos la miraron. Hasta Helena con esa mirada felina delimitando el terreno. Pero ella la ignoró. No tenía miedo de esa tía. Estaba metida en algo peor que una loca macando terrenos.
— Vamos guapa.
Esa sonrisa blanca delante de ella le hicieron volar un torbellino de mariposas en el estómago, que por poco le hacen caer de espaldas
— Ten cuidado. — Continuó Marcel aguantando la silla, resaltando sus músculos en el traje.
— Lo siento.
— No pasa nada. — Estaba bien viendo que Helena se reía inocentemente de Lara. —Vamos a fuera.
— Tú no fumas. — Bromeo Alain
Se rieron todos menos Aroa. Que continuaba seria.
Los dos se dieron cuenta. Que ella estaba allí, más por su pareja y no por ellos.
Empezaron a andar, dejando la mesa atrás, dejándolos allí a todos con sus conversaciones.
Sin cruzar ninguna palabra entre ellos dos.
Solo esquivando a los clientes que entraban al local .
Lara Mora , aprovechó el momento para sacar el teléfono móvil con el cristal medio roto.
Para ver si había recibido alguna llamada.
Nada.
No había nada.
Solo volviendo al recuerdo de aquel día que se le cayó el teléfono móvil delante de Marcel. Ahora él se encontraba preocupado por ella. Volviendo a ese punto.
— ¿Qué te pasa con tu mejor amiga? — Marcel rompió el silencio que se interponía entres ellos cruzando la salida.
Lara Mora le hizo frenar un poco esa pregunta, dentro todavía del local. Haciendo que le mirase a él. Se encontraba observando la plaza donde habían unos niños jugando entre las casetas de madera.
— El novio me ha dicho que encuentra entraña a su novia y yo me he dado cuenta que no estás cómoda en la mesa……
— Miro adentro. Intentando encontrar su mesa.
— Igual que Aroa. — Dirigió su mano al bolsillo, para sacar el teléfono móvil de él.
A la vez, que dirigía su mirada al frente para mirar la pantalla.
—Vente a mi lado, por si te hace falta un abrazo. También dentro de nada me tengo que ir.
—¿Tu padre sigue con la rutina ? —Lara Mora le preguntó seriamente. Sintiendo el dolor de su amiga y los nervios al hablar con él.
— No cambies de tema. Ya somos adultos. —Marcel esquivó esa pregunta. Para no responder un sí y que saliera ganando ella.
Lara Mora se dirigió a su lado. Empezó a hablar inventando. No quería decir la verdad. Sabiendo que si la contaba, iba a poner en peligro su sueño y no quería eso para él.
Ya tenía bastante con investigar y proteger a las chicas, a Nayara Arribas y sobre todo a su amiga Aroa Ruz.
Marcel se olvidaba del tema hablando con ella. Viendo que lo apoyaba con sus palabras. Lo estaba ayudando sin saber. Y sin saber en qué dirección iba a ir.