Capitulo 26
Lara Mora aparcó el coche, el mismo que le hacía recordar quien era en realidad. Esa madrugada se había dirigido al hotel sin escuchar música. Se sentía confusa por la persona en la que se estaba convirtiendo. Las nuevas sensaciones que no entendía.
Nada.
Nada encontró por la carretera de Huelva haciéndole recordar que ya era martes después de haber recibido mucho placer.
En ninguna de esas calles, de la ciudad de sus recuerdos y secretos, se había cruzado con ningún coche, ni siquiera de los que se dirigían a sus puestos de trabajo.
Como ella que había hecho mucho esa noche.
Había aparcado en una calle al lado del Hotel. En un barrio que no le transmitía mucha confianza, cerca del hospital donde nació. llevaba encima el sobre misterioso, que le dio la mujer y un pequeño saquito de terciopelo carmesí donde llevaba las cartas del juego.
Si.
Seguían dentro del juego. Pero no habían ganado ninguno de los primeros puestos.
Pero estaba dentro que era lo más importante, aparte convenció a las chicas para que la viesen amable y simpatía.
Pero lo que realmente quería era tenerlas vigiladas de cerca, por si los malos preferían quedarse con alguna de ellas y poder atraparlos a tiempo.
¿Qué podría poner más caliente a un hombre?
Dos mujeres lesbianas que se acuesten con ellos. Todos los hombres son muy simples. Era uno de los primeros motivos para ser ella misma.
Se encontraba frente al escaparate del hotel, observando su interior, no encontró a ningún trabajador, ni siquiera la chica joven. Saco de su bolsillo del pantalón la tarjera de la habitación, para poder entrar.
Antes de pasarla, miró a su alrededor, se sentía que alguien le observaba en esa calle solitaria. Pero solo podía ser la luna que se encontraba media escondida detrás de una nube.
Ese coche que pasaba por la entrada a Huelva, le hizo llegar a la realidad.
“¿Se estaba volviendo loca?” Pensó Lara Mora, por el estrés del trabajo, junto con su vida personal.
Volvió a mirar hacia el interior del hotel, deseando llegar a la cama.
Aunque, esa noche no se encontraba muy agotada, pero quería pasar página, continuar la historia y dejar las partes malas atrás.
Entró al solitario hotel. Esa noche sus pasillos transmitían tranquilidad .
Avisando que todos estaban durmiendo, aunque seguro que en algunas habitaciones podrían estar llenas de placer en ese mismo momento.
Le hubiera gustado pasar esa página durmiendo con Gato Semental o Marcel Rojas.
Cada día se sentía más alejado mentalmente de Marcel.
Pero esos sentimientos ,luchando … no sabia de cual de los dos se estaba empezando a enamorar.
Esperando el ascensor para dirigirse al pasillo, miro el teléfono móvil que sujetaba, a la vez que sujetaba el misterioso sobre.
Busco a Marcel Rojas, no sabía si mandarle un mensaje para quedar al día siguiente.
Necesitaba sentir cariño real de alguien.
Lo malo era la última noticia, venida de su ex amiga; que Marcel estaba enamorado de alguien.
Tendría que ser de Helena Quiroga, porque se veía muy feliz el día que entraron juntos al bar.
Se abrió la puerta del ascensor mostrando en el interior un espacio vació, estaba ella sola acompañada por su propio reflejo en un espejo impoluto.
Entró sin quitar la mirada del sobre. Le dio al botón de la planta a la que se dirigía y esperó a que se cerrará la puerta.
Antes de terminar de cerrar escucho un ruido por el pasillo.
Lara Mora no lo tuvo en cuenta, podría ser cualquiera que había salido de la habitación o alguno de los trabajadores.
Quería llegar a la tranquilidad de su habitación y abrir el sobre tranquilamente. Porque había muchas cámaras por el camino y no confiaba de que se filtrara algo por ellas. Nadie podía saber para qué estaba allí realmente.
Salió el contacto de él , pero prefirió no contactar con Marcel Rojas.
Tenía que esperar el momento preciso, sabiendo que no iba a existir.
Ese momento de tener el valor y decir lo que sentía por él.
“Si era difícil antes, ahora qué tenía una pareja más” .
Pensó a la vez que se abría la puerta del ascensor.
Viendo que se encontraba en su planta. Empezó a andar para dirigirse a la habitación y deseando quitarse los tacones.
En ese silencio solo se escuchaban algunos ronquidos, como el sonido de alguna televisión cuando cruzaba por las puertas.
Su cerebro le hizo recordar el primer día que llegó. Iba con la idea de investigar, pero terminó enamorándose y encontrándose otra vez con el amor de su infancia, y sobre todo algunas cosas del pasado sin resolver.El caso, le estaba cambiando mucho la vida y no se lo esperaba.
Entró en su habitación para soltar todo lo que tenía encima, para poder leer tranquilamente el sobre. Dejó en el escritorio todas las cosas, menos el sobre, que lo soltó en la cama que se encontraba bien hecha.
Dándole igual se tiró encima de ella, haciendo volar el sobre que cayó encima de ella misma. Lo cogió sin moverse, viendo la lámpara de la habitación, abrió el sobre que estaba marcado con las iniciales “L.M”, sacó el papel de su interior y empezó a leer.
“Hola Lara Mora…”
Después de su número apareció el número de placa de ella. Tenía que ser alguien que estaba dentro del caso. Eran un aviso de que lo que ponía el siguiente mensaje era verdad.
“No me busques.
Estoy bien. Por este lugar puedo solucionar fácilmente los problemas.
Preocuparte más por las chicas que se encuentren en peligro.
Los otros seguro que trabajan por tu zona. No puedo escaparme, ni alejarme de este lugar. Ya que llamaría mucho la atención.”
Lara Mora encontró la lógica de esa carta. Quien escribía era “L.M” de Luis Maria. Continuo leyendo.
“ No puedo contactar con ninguno de vosotros.
Así los pocos días que llevo aquí dentro he buscado personas de las que pueda ganarme su confianza.
La chica que te ha dado esta carta, es la única mujer en la que he podido confiar.
Al principio no quería meterse en el medio.
Hasta que la convencí y terminó aceptando pero con el miedo de que la pillasen.
No tiene mucha información y no está en peligro nadie de aquí.
Que sepa yo por ahora.
No se cuando será el siguiente contacto con vosotros.
Dejo todo eso en tus manos, ya que por aquí no voy a poderte ayudar mucho.”
Se quedó mirando fijamente el techo, dejando que se fuera la preocupación que le había creado su compañero de trabajo.
Era lo que más le preocupaba. Ya solo se tenía que concentrar sobre todo en las chicas y también en ella.
Le estaban lloviendo muchos problemas de la nada y tenía que salir de ese embrollo.
Pensaba que cambió su vida cuando la dejó Cipriano, pero en realidad no fue eso.
Ahora, con este caso sí que le estaba haciendo cambiar su vida.
Ni siquiera ella sabía que iba a descubrir un nuevo estilo de vida y nuevos gustos.
Lo que tenía dentro, que le hacía sacar cada noche su lado más oscuro.
Un ruido, viniendo de la puerta, la sobresaltó. ¿Qué podía ser a esa hora de la noche? Se levantó, con la ayuda de su mano sujetando el sobre. Se sentó a los pies de la cama intentando ver si entraba alguien.
A Lara Mora le extrañó mucho esa situación. Sacó la maleta que se encontraba debajo de la cama y cogió una pistola para casos de emergencias que guardaba envuelta en un pantalón ¿Tendría que ser el momento de utilizarla?
Se dirigió a la puerta lentamente, sintiendo el frío suelo de parquet . Un dedo lo tenía preparado en el gatillo de la pistola y la mano extendida hacia la puerta. No sabía quién podría encontrarse detrás de ella .
Pasando por la puerta del baño se coló una carta por debajo de la puerta principal sorprendiéndola . Lara prefirió entrar en el baño, apuntando con la pistola por si entraba alguien o fuera una trampa. No sabía a qué se debía ese sobre.
Se quedó observando el espejo que tenía enfrente ,esperando impacientemente a que cruzara alguien. Alguien que estuviera allí, para buscarla. Otra cosa no podía ser para que entraran.
La luz del hotel se apagó, quedando iluminado todo por las tenues luces que entraban del exterior .
Todo se estaba volviendo muy extraño. Salió del baño dirigiéndose a la entrada y en un acto de valentía abrió la puerta de la habitación .
El pasillo se encontraba vacío solo iluminado por las luces de emergencia.
Ese hotel no estaba en peligro, ya que no sonaba ninguna alarma.
Tenía que ser un fallo generalizado de electricidad.
Dio un paso más para intentar ver a los lejos. Empujando con su pie descalzo hacia el interior de la habitación la carta que descansaba en el suelo . No había nadie por los alrededores. Prefirió volver a la habitación y saber algo más sobre esa carta.
Se dirigió al baño por si acaso. Estaba incómoda pero bajó la alerta, observando la hoja misteriosa, que se encontraba dentro del sobre. ¿Quién lo había dejado?
Se dirigió hacia la ventana, para aprovechar la leve luz que desprendía la farola exterior .Estaba escrito por ordenador no pudiendo diferenciar el estilo de fuente o tipografía. Eso podría ayudar mucho. Esa persona tenía preparado todo ese plan o no era la primera vez que lo hacía.
La primera palabra la sorprendió. No esperaba eso. Sintió como fluía la sangre por las venas de su cuello y como el frío sudor corría por su rostro.
“ Hola Maitresse Bug o mejor dicho Lara Mora.
Si te das cuenta se tu secreto, agente de policía.
He estado registrando tu coche y vi lo que eres.
Lo siento por el cristal roto.
Esas dos vidas que llevas no le van ha hacer mucha gracia a Gato Semental, como a tu amiga Aroa Ruz.
¿Cómo le hacías llamar a tu amiga?
A si, Pelirroja.
Se más de tu vida que tu de la mía.
Paso de escribir mucho. Así que te doy un consejo antes de decirte adiós.
Alejarte de Gato Semental y no te pasara nada a ti, ni a tu amiga pelirroja.
Que chulo sería matar a tu amiga delante tuya y de su novio Alain Vélez.”
Tenía qué informar de lo sucedido de inmediato. Se alejó de la ventana dejando la hoja en el escritorio. Ya daba igual todo, se encontraban en peligro dos personas y sobre todo ella misma. Cogió el teléfono móvil y llamó a su compañera.
Escuchaba el tono de llamada, pero ninguna señal de que hubiera alguien al otro lado del teléfono. Esperando que contestarán miro al escritorio, sabiendo que allí se encontraba una buena pista. Una pista muy grande demostrando que Gato Semental era inocente.