Capitulo 23
Lara Mora despertó por una llamada. Cogió el teléfono móvil del trabajo. En la pantalla no salía nada, pero aun así seguía sonando.
Levantó la cabeza, para ver de dónde llegaba ese tono de llamada. Salía de su teléfono móvil, que se encontraba en la silla de la entrada junto con el collar de la cámara.
No sabía qué hora era. Pero se levantó para ver qué quería su amiga pelirroja. No podía ser otra persona. Contesto la llamada sin mirar la pantalla.
— Dime guapa. — con la voz dormida.
— Puedes venir. No me gustaría tener que hablar por aquí de una cosa tan importante . Prefiero hablarlo cara a cara.
— Me ducho y voy. Antes quería ir a otro sitio. Me pasó algo anoche.
— Puede ser… Prefiero hablarlo en persona. — Aroa se encontraba muy seria.
— Hasta ahora.
— Hasta luego.
Se escuchó un pitido. No sabía qué pasaba. La veía muy extraña. Así con la otra mano, que todavía contenía el teléfono móvil del trabajo, busco a Amaia Centeno. Le iba a informar, que iba a hablarle más tarde.
— Pensábamos que te había pasado algo. La hora que es y no sabíamos nada de ti.
— Tengo que ir a un sitio. Después informo.
— ¿algo más importante que el trabajo?
— Vamos a decir que sí. Me rompieron el cristal de mi coche al final de la noche. Pero no me robaron nada. Solo que quiero llevarlo al taller y solucionarlo lo antes posible — No tardes mucho, no estamos toda la mañana. es decir lo que queda de ella para ti.
— Disculpa. Cuando… —La dejaron con la palabra en la boca.
Le colgó sin decir nada. Así que se preparó lo más rápido posible , para ir al taller antes de buscar a su amiga. Tenía que hacerlo todo rápido. De todas formas se iba a llevar el teléfono móvil del trabajo, aunque tuviera rota la pantalla.
Quedaban dos pasos para llegar a la tienda. Había dejado el coche en el taller , con suerte lo tendría reparado por la tarde. En la entrada no había nadie.
Cruzó la puerta y sonó la alarma.
— ¡Aroa! - grito Lara en medio de la tienda.
— Ahora voy. — Contestó desde dentro.
— ¿Puedo entrar? — Lara se preocupaba por ella.
— Prefiero hablar fuera.
— Vale me espero.
Se dirigió al mostrador, cuando salió su amiga completamente seria con un sobre en la mano.
— Me puedes decir que es esto. Y quiero que me seas sincera.
Lo dejó encima del mostrador, un sobre blanco que no ponía de donde venia, pero si salia el nombre de ella junto la calle y la tienda. Lara Mora, preocupada, abrió el sobre viendo que contenía esa hoja misteriosa.
En su interior ponía:
“ Espero que tu amiga Lara Mora te lo cuente todo”
“ Te puedo informar que ella por la noche folla con muchos tíos. Ten cuidado a ver si tiene alguna enfermedad que te la pueda contagiar.”
“Otro secreto ,no está aquí por ti. Si no por otra persona.”
“ Otra cosa. No tiene lógica que tu querida amiga te cuente una historia y ahora investigo y no es la misma historia.”
“ Pregúntele a ella, que té cuente.”
“ Ten mucho cuidado, que puede mancharte con sus problemas a ti. No juegues tú también.”
— ¿Dónde estás metida? No le he contado nada, por ahora a mi pareja, pero tengo que contárselo . Es algo suyo también. Es su negocio. Algo por lo que ha luchado mucho.
— Prefiero contártelo dentro. Antes tengo que hacer una llamada y coger el sobre.
— ¿Vas a ser sincera?— Los ojos negros de Aroa brillaban.
— No te preocupes. Tarde o temprano te voy a contar todo . — Iba a poner la mano encima de su pecho, pero su amiga se la quitó rápido. — Te lo juro por la gloria de mis padres que si te lo voy a contar.
Cogió el teléfono móvil del trabajo, sin salir de la tienda y llamó a Amaia.
— ¿Ya puedes hablar? No…
— Amaia ahora me toca a mi cortarte. — No quería andarse con rodeos. — Está el jefe ahí. Necesito la aceptación de él.
— ¡Dime! — Habló el jefe.
— Mi amiga de la infancia está en peligro. Le ha llegado una carta, por mi culpa. No se como saben de mi esta gente. Se que no es ella y me juego mi puesto si es ella uno de los motivos de que estemos aquí. ¿Me dejas informarle?
— Confió en tu palabra. Si ves que está en peligro cuéntale un poco de tu vida, pero no del caso completo.
— Vale. No diré más de la cuenta. — Mintió. — Te informaré de lo que pase cuando pueda.
Se separó el teléfono móvil del trabajo y lo colgó. Dirigiéndose a la entrada detrás del mostrador.
— ¿Podemos entrar dentro? No confió en contarte las cosas aquí. Y más con esta carta. —Continuó el paso enseñándole la carta que llevaba todavía en la mano.
— Vale. Espero que empezara . — Cogió su teléfono móvil y escribió a alguien. Ya que no quitaba la mirada de la pantalla dándole al teclado.
Entraron donde se encontraba anteriormente su mejor amiga pelirroja.
¿O era su mejor amiga? Lo que dijera o la manera que decidiera tomarse el asunto Aroa, dependía si iban a continuar siendo amigas o no.
La buena suerte que tuvo ayer, estaba teniendo efectos negativos en el día de hoy.
Pero… lo que pasará en la trastienda tendría que quedar allí y continuar con su trabajo.
Sabía que la decisión que cogiera la iba a utilizar en su contra.
Su mejor amiga de la infancia , sabiendo que ella le mentía y encima la pusiera en peligro ,hacía que a Lara se le rompiera el corazón.
— Siéntate en esa silla. — Señaló una silla que se encontraba al lado de la mesa donde descansaban algunos teléfonos móviles y un ordenador roto.
Aroa Ruz se sentó en la silla que se encontraba a lado de su ordenador de trabajo. Estaban muy alejadas una de la otra. Lara Mora veía necesario ese espacio. No quería verla más incómoda de lo que ya estaba.
— Si te mentí Aroa. Mis padres eran los únicos que sabían mi secreto.
Cipriano si es real y fue mi pareja. Si estuve de baja por depresión cuando me dejó y murieron mis padres, llevándose mi secreto a la tumba.
Todo eso si es real. — Respiro hondo para escuchar lo que tenía guardado desde hacía tiempo.
— Me fui a Madrid a buscarme mi vida. Mi sueño.
Lo que realmente me sentía capaz de hacer.
Es donde conocí a Cipriano. Los dos somos de la policía secreta.
— Vio a su amiga quedarse con la boca abierta.
Se quedó callada esperando que dijera algo, pero la dejó sin palabras así que continuó.
— No quería guardar este secreto, pero me obligaban.
Y estoy aquí realmente por una investigación.
La misma que te ha puesto en peligro sin querer.
— Señaló otra vez el sobre. Sus ojos negros brillaban y apretó el papel.
— no me dejan contar esto, pero veo que hace falta que lo sepas.
Estoy en una investigación de asesinato que hubo el año pasado en el club ese que esta a las afueras.
No sé si lo escuchaste . Esa muerte, fue por tema de la trata blancas.
Toda Huelva es sospechosa, así que ningún policía de aquí sabe de este tema.
¿Si estás en peligro llamarme por favor?
Aunque me dejes de hablar. Puedes poner en peligro a alguna chica más .
— Lara no pudo aguantar más y unas lágrimas fugaces se le escaparon hasta la comisura de sus labios.
Vio que su amiga también se encontraba llorando. Pero esa incómoda situación se rompió a tiempo, con el pitido de alguien entrando.
— Te puedes ir por favor. Es Alain qué le he dicho que venga. No te preocupes que no digo nada. Pero dame un tiempo.
— Gracias.
Salió del lugar por la puerta de atrás, viendo entrar a la pareja de su mejor amiga.
Mejor dicho su ex amiga. Sabía que no iban a volver a tener una amistad como la de antes.
Ese secreto para protegerla, la puso en peligro.
No esperaba que iba a ser una amenaza , sobre todo en la trata de blancas.
Que se podían aprovechar y llevársela para hacer algo malo con ella.
— Hola Lara. —la sorprendió Alain.
— Lo siento, tengo prisa.
No quería estar más tiempo allí. Quería salir para llorar. La suerte se fue con esa carta que recibió Aroa Ruz.
El exterior se encontraba tranquilo, para ser un lunes por la mañana. Y sobre todo estando tan cerca la Navidad. Tenía que ir al Hotel para hablar con Amaia e informarle de todo. Sabía que iba a tener problemas si contaba lo de su ex amiga. Su pelirroja.
Se quedó en su cama, esperando poder aguantar el chaparrón que le iba a caer encima. No había comido nada .Su tristeza le estaba devorando el estómago. Tenía que coger fuerza y contactar con Amaia, lo que había pasado la noche anterior y lo sucedido por la mañana, nunca lo iba a olvidar.
Marco el número de Amaia y espero escuchar el pitido. Deseando que no cogiera esa llamada. Pero estaba obligada a contactar todos los días con ellos.
— ¡Por fin has llamado! Hemos comido aquí todos esperándote. Piensas que tenemos que estar todos detrás de ti.
Los comentarios de Amaia le dolió. Esta vez, iba muy a atacar. Y le daba la razón. Sus palabras las sentía como cuchillas metiéndose por entre las uñas. Pero tenía que aguantar.
— Si. Tengo que aceptar mi error
— Eso, Se lo dices a las chicas, Si la sacas vivas de allí. Ya que te da igual lo que les pase a ellas
— ¡Si me importan ! y Tengo información.
— Pero sin video . Otra cosa más. Te olvidas de las cámaras, y nosotros esperando para nada.
— ¡Ya! - Quería decir que era humana, pero no tenía fuerzas.
— Cuenta. No tenemos todo el día para ti
— Te pongo al día. Se me olvidó la cámara en el hotel, pero no hubo mucha información importante.
Solo tuve contacto con Dragona de Fuego.
Mi siguiente objetivo es Príncipe Oscuro.
Se que no está en la lista, pero es para investigar más el caso.
Anteros se fue del juego. El hombre que sospecho que está explotando a su sumisa, para decir algo.
Anoche la encontré llorando en el baño intenté sacarle algo de información pero nada.
No se si estará esta noche. Espero que sí.
Para sacarle más información. No sé qué hacer con esa chica.
El plan de que llegaba al menos a la final salió mal.
No esperaba que en el segundo juego sería descalificada.
— Hablo sin fuerzas. Quería terminar el día.
Y si podía ser terminar con su objetivo.
— Vale. con la información que tengo del otro día, es que hemos podido entrar en el ordenador de Sonia Maria Sacristan. Estamos investigando todas las páginas web en las que se había metido. Lo malo es que eliminaba el historial.
— No se el nombre de las paginas cuando me entere te informo.
— Vale. —Muy seco y serio.
Amaia Centeno, le colgó la llamada como siempre. La diferencia esta vez, Lara Mora, se quedó escuchando el pitido en la soledad. Resonando el sonido en su cabeza. Lo que quedaba de esa falsa vida era Maitresse Bug.
A Lara Mora lo que le gustaba de Maitresse Bug, es que tenía amistades y una persona muy atenta a su lado.
¿Estaría empezando a enamorarse? Y sobre todo de la vida de Maitresse Bug. Esa vida pasajera.
¿Sería esa su vida? Allí se estaba sintiendo más querida. En un grupo que se quieren unos a los otros y estaba viendo que se protegían entre ellos. Hasta qué quería a una persona y cuidaba a una persona que ni siquiera conocía. Ese detalle le estaba gustando.
Cada vez le estaba gustando más meterse en ese mundo. Sería casualidad o era así realmente. El BDSM se estaba convirtiendo como una droga para Lara Mora. Y más la droga de Maitresse Bug. Una vida inventada que quería hacerla suya.