Capitulo 22
Dieron todos los premios. Así que Maitresse Bug se levantó de su asiento. Viendo cruzar a Zemunin. Dejando a su amo por detrás.
— Voy al baño un momento.
— Ama, no soy nadie para contestarte. Pero se ve agobiada o incómoda, por favor. Solo te digo que no lo está pasando bien, por lo que me cuenta Anteros.
Puso su mano en la cara tapada de Gato.
— Vale guapo. Sé que es tu amiga. La voy a cuidar bien, como te voy a cuidar a ti.
Saco una sonrisa y continuo el paso. Ya había perdido el paso, pero fuera de ese lugar no podía estar.
Se dirigió al baño. Cruzando el local, por el camino no la vio , sólo las personas que se iban , algunos que se quedaban en la barra celebrándolo y otros continuando la fiesta.
La entrada de la mazmorra se encontraba vacía.
Sin nadie entrado. Y el baño igual. Pero su don de mujer policía se aseguraba que podía estar allí dentro.
Abrió la puerta y la encontró llorando sentada en el suelo.
— ¿Qué te pasa?
— Que… Que… — La voz de Zemunin se entrecortaba.
— No te preocupes. — Se puso de rodillas junto a ella sintiendo el frío suelo.
— No estoy con ánimos para hablar.
— ¿Te pone las manos encima? … —Le preguntó Bug mientras le acariciaba el hombro.
Zemunin levantó su cabeza y Bug vio cómo corrían sus lágrimas por su cara.
— Anteros… Mi amo. Es muy bueno… Ahí está lo malo.
— No te fuerces mucho. — Bug pasó su mano quitándole las lágrimas.
— Lo que… — Se quedó callada. No sabía qué quería decir, pero parecía algo muy importante y empezó a llorar de nuevo. Entre esas lágrimas continuó. — Si tuviera algo con … Antero lo diría. Puedo confiar en ti.
— Si puedes confiar en mí. —Se estaba ganando la confianza de ella.
— Ya sé que puedo confiar en ti. Si Gato Semental te sigue hablando es porque tienes que ser buena persona, aunque lo vea por aquí. —Respiraba entre sollozos.
— No te … — La corto.
— Poco a poco te estoy cogiendo cariño. No te veo como una hermana o como Sonia Maria. Y tampoco voy a poder rellenar ese sitio. Pero si te veo una buena persona y llegar a una buena amistad en éste mundo de mierda.
—No digas este mundo de mierda, ¿estás obligada a estar aquí?
— Vamos a decir que sí.
— ¿En el local?
— No, en el mundo del sexo, de esto.
— ¿Quieres hablar del tema?
— Mejor no. No me encuentro muy bien.
— ¿Puedo quedarme tranquila dejándote sola?
— Te lo agradezco si lo haces. Muchas gracias.
— Para eso estamos. — Sostuvo una sonrisa forzada, ya que no se encontraba muy tranquila por dejarla en esa situación.
— Cuando me encuentre capaz y más tranquila hablamos. Te lo prometo. — Levantó la mano con el dedo meñique levantado , haciendo un pacto de promesa.
Así que Maitresse Bug aceptó la promesa de Zemunin.
Se levantó del frío suelo, dejando a la joven allí tranquila y se dirigió al exterior.
Bug vio a Anteros en la barra con un vaso de agua mirando a la puerta del servicio. Se encontraba muy serio. ¿Estaba pasando algo más en ese lugar que estaba pasando por alto?
Esa noche se volvió muy extraña de repente. Se estaba encontrando con muchas sorpresas que no veía venir por ningún sitio. Eso sí. Tenía apuntado que al día siguiente iba a conocer a Principe Oscuro como sea.
Vio entrar al local a su sumiso, con la cremallera abierta, mostrando una sonrisa, al verla se acercó a él. Todavía quedaba noche para disfrutar. Y quería seguir siendo Maitresse Buy para jugar con Gato Semental.
— Pensé que te habías ido sin darme el castigo. — Esas palabras salían por su boca con una blanca y malvada sonrisa.
— Sabes de sobra que no te vas a librar tan fácilmente de mi. Y a parte me tienes que enseñar más de esto como de ti.
— ¡ Ay, eso me gusta! Me has puesto que no veas.
— Más te va a poner el castigo que tengo previsto para ti . ¿Quieres en las mazmorras o en tu casa?
—Mejor en las mazmorras.
— Vamos. — Cogió la mano de él ,tirando dirección a las mazmorras.
— Lo siento, por romper el calentón. Me he dejado llevar.
— ¿Qué te pasa? — Freno soltando su mano,no esperaba ese cambio.
— No puedo tener esta sensación sin saber antes si has hablado con mi amiga Zemunin.
— Si he hablado con ella. No te preocupes, está bien. La he dejado sola un momento para que se calme y se vaya para casa. Y otra cosa, me ha dicho que más adelante, cuando tenga más confianza conmigo, me cuenta lo que le pasa.
— La entiendo. Lleva unos días así. Me preocupo por ella. Al menos a mi no me ha dicho mucho. Espero que entre chicas os entendáis mejor y habléis más.
— Lo que te voy a hacer es callarte.
Se dirigió hacia él otra vez y empezó a comerle la boca. Disfrutando ese beso en medio del camino a la habitación del placer.
— ¿Quiere perder más el tiempo?
— No y gracias por todo.
— Soy tu ama.
— Gracias ama. — Guardo la sonrisa y el deseo de jugar con ella. Así que agarró otra vez la mano y pensó en que mazmorra iba a meterla.
Maitresse Bug fue a la primera mazmorra donde lo hicieron por primera vez.
Él se sentó en la silla. Esperando desesperadamente ese castigo.
Escondiendo la sonrisa detrás de la cremallera , como la polla , llena de placer debajo del látex.
incómodo cada vez que veía esas curvas sexys .
Aunque se veía una chica poco sensual, para Gato Semental era sexy hasta su voz.
Desearía verse desnudos los dos. Pero no era el momento y tampoco se confiaban mucho el uno con el otro.
— Soy todo tuyo, mi ama.
—Ya lo sé. — Dejó su mano en el posabrazo de la silla.
— Quiero saber cual va hacer mi castigo. Mi ama.
— Va ha ser mi placer.
Maitresse Bug le puso su mano en el paquete sintiendo como el bulto crecía con ganas de explotar.
Le rozo, como si fuera una mascota, la polla de él.
Para que se muriese de rabia y placer. Esa noche estaban sin música.
Quería escuchar el ritmo de su corazón, acelerado, y los suspiros de placer. Ese placer que sintió desde el beso.
Ese momento iba a ser más íntimo, ya que no habían cámaras, ninguno de los dos portaba los collares espías, que los vigilaban en cada movimiento. Esa noche era para los dos. Jugar tranquilos y sin molestias, ocultando al día siguiente en el exterior.
Alejo la mano de su paquete, para dirigirse a su boca.
Quería besarla un rato, antes de empezar.
Ese beso que los embrujaba el uno al otro.
Besaba muy bien. No parecía un cerdo. Bajo la mano para abrir la cremallera y sin ayuda salió en todo su esplendor el miembro viril de Gato.
Mostrando al exterior su polla. Bug empezó a moverla, a la vez que él se le escapaba un suspiro del interior de su pecho a la boca de ella.
Eso la puso más caliente. Así que aumento la velocidad.
— Por favor , no te corras. — Maitresse Bug habló sin alejarse de sus labios.
— Si ama . — Gato Semental jadeaba costandole trabajo hablar.
Se quería correr. Pero también quería disfrutar un poco más de ella y sobre todo de sus gruesos labios.
Esta vez quería ver a su ama disfrutar. más aún que disfrutar él.
Le tenía amarrado muy bien como un sumiso.
Iba hacer todo. Hasta experimentar esa noche, cosas que no pudo hacer en tiempos anteriores.
Para verla feliz y llena de placer. Eso si no quería alejarse de ese beso pecador.
— ¡Levantarte! — Le exigió Bug para sentarse ella allí.
Ese lugar donde se encontraba el gozo de él. Con la polla fuera saliéndole las lágrimas del placer. Se bajó las húmedas bragas . Dejándolas caer al suelo. Y sentándose. Gato Semental se quedo mirando las bragas de color rojo intenso.
Bug abrió sus piernas.
— Aquí está tu comida. - señalando sus partes íntimas.
Gato Semental se puso de rodillas, viendo su húmedo coño . Deseando saborear el néctar de su ama con su lengua. Relamiėndoselo con delicadeza . No esperaba eso de ella. Era el momento de ella, de él, de los dos.
Con uno de sus dedos ayudó a darle más placer a ella. Para escuchar el suspiro. A Maitresse le gustaba como le comía el coño y como sabía tocar con el frío guante de látex.
— Quiero sentirte dentro de mi. — Le costaba trabajo de hablar
— No tengo globitos.
— Desde la prueba no he hecho con nadie y confío en ti.
— Ni yo. — Lo decía saliendo de entre las piernas.
Empujo el cuerpo de ella, un poco hacia abajo, para poder metersela.
— Ama disfrutala.
Y la metió lentamente. Disfrutando su húmedo y lubricado coño. La polla de él estaba hecha para ella. Bastante gorda para sentir y lo suficientemente larga para jugar con ella. Se besaron, intercambiando suspiros de placer el uno con el otro. Cada vez que hacía el movimiento rítmico de pelvis.
Detrás del traje de látex. Maitresse Bug sentía que el culo de Gato era de un chico que se cuidaba y estaba bien formado. No quería sentirlo muy lejos. Gato Sementar tenía mucho calor con ese traje, pero gracias a eso, tenía más placer. No quería terminar solo, quería sentirse, dentro de ella.
Como ella quería sentirlo a él.
La agarró por el culo y la levantó. Le daba igual que no lo hubiera mandado ella. Pero quería dar todo el placer que ella merecía. Haciendo un gran esfuerzo con sus brazos para que no se alejarse de él. Moviendo de arriba y abajo.
Se notaba que le gustaba, sin verla. Era la mujer perfecta para él.
— Ya no puedo más.— Jadeó ella
— Ni yo, ama.
Ella sintió un intenso orgasmo encima de él, mientras aguantaba, ahogando un grito de placer, echando la cabeza hacia atrás. Y Gato Semental aguantando el cuerpo de su ama para seguir follando.
Cuando no pudo más, se retiró para atrás, para sacarla. Y sin tocarse, sujetándola a ella por las piernas se corrió.
—¿Te ha gustado ama? — Se le entrecortaba las palabras.
— Si. Gatito.
Lara Mora se dirigía conduciendo hacia su otro coche. Deseando que llegase el día siguiente. O mejor dicho la noche siguiente. Para jugar el siguiente nivel y hacer lo que sea para conseguir su objetivo. El Principe Oscuro.
Se encontraba agotada. Al día siguiente. No quería despertarse hasta que el cuerpo se lo pidiera. Lo primero que debería hacer esa mañana sería llamar a Amaia.
La misma rutina mañanera. Ya estaba agotada de todo eso, e iba ya por la tercera ronda. El tema de dar información por la mañana se sentía forzado. Y repetitivo.
Estaba entrando por un camino de tierra. Donde había dejado aparcado su otro coche. Y volver a ser Lara Mora para ir a descansar al hotel.
Dobló una curva, alumbrando con la luz su coche.
Observando que la luna trasera se encontraba rota.
Frenó en seco dejando la luz encendida. Bajo del coche sin cerrar la puerta.
Sabía de sobra que no podía avisar a la policía.
No podía informar que estaba allí por el tema de una investigación.
Lo sabían muy pocas personas. Eso sí. Iba a informar a Amaia inmediatamente.
Se encontró el asiento de atrás lleno de cristales y la piedra que ayudó a romperlo. Abrió rápidamente el maletero, para ver si había sido un robo. Pero no , para su sorpresa se encontró la ropa hecha jirones y escrito en ella “Puta”, “Guarra”, “Puta barata” …
Miró a su alrededor, intentando ver entre la oscuridad con la ayuda de la luz del transporte anterior.
En la oscuridad , bajo la leve luz de la luna que se escondía detrás de una nube, ¿ sabía quién fue?, ¿alguien sabía algo de ella? Esas preguntas no fueron casualidad. Y más sin un robo.