Capitulo 17
Gato estaba en la entrada del local. Se encontraba solo.
Su ama no había llegado. El lugar se encontraba tranquilo por lo que decidió esperarla en el interior.
Se dirigió a la barra para tomar algo. No sabía que tomar ya que no tenía ganas de beber alcohol.
Solo buscaba tranquilidad. Esa noche ni quería estar allí, estaba más por su Ama Maitresse Bug.
Detrás de la barra había una chica. Por la manera de actuar tenía que ser novata. En los eventos que hacían en ese lugar siempre contrataban a algún personal nuevo, solo el tiempo que duraba el evento, para reforzar.
Así estaba tranquilo de que no iba a hablar con él. De los que trabajaban allí todos lo conocían y muchos se quedaban hablando con él, aunque no le apeteciera. Pero desde que pasó Lo de Sonia Maria, los trabajadores no le trataban igual que antes. Se sentía alejado de todos.
— Dame una Coca Cola — Gritó desde lejos, cuando llegó a la barra.
La chica cogió la bebida acompañada con un vaso, que seguía mojado,de recién fregado. La bebida se encontraba fría, como su día.
— ¿No sabía que este año ibas a estar por aquí? — Ese acento diferente le resultaba familiar. Sabía que se dirigía a él.
Giró la silla, encontrándose con la máscara.
Con su traje especial. Y sus curvas perfectas, sabiendo que esa ropa escondía un cuerpo musculoso, pero no los tenía muy resaltados.
Y esa piel blanca acompañada con el pelo corto y unos ojos negros como su forma de ser.
Su cuerpo formaba como un Yin Yang, como su forma de ser.
— Hola Dragona de fuego.
— Sabes de sobra como me llamo, parece como si nunca me hubieras comido el coño.
— ¿Qué quieres que te lo coma otra vez? — Soltó el vaso y con un tono suave se dirigió hacia ella.
—No. —Alzó sus brazos transmitiendo que tenía el poder. — Tienes otra dueña. Y no me gusta robar los sumisos de nadie.
— Ryoko, no hagas de chica dura, que tu y yo sabemos que no lo eres. Que por aquí no hay nadie que nos escuche. — Alargó las dos manos dedicándole un abrazo.
— Eres un Gato malo.
— Y un buen sumiso. Y lo sabes — respondió Gato vanidosamente.
— Me alegro de que estés bien. No esperaba verte por aquí.—Aflojo su tono y miro abajo.
— Ni yo pensaba estar aquí. Pero tengo que superarlo…
Ese silencio que se coló entre ellos, solo acompañado por la música de fondo, le apetecía irse de ese lugar para quedarse solo y mostrar quién era realmente. Una persona que no lo estaba pasando bien por la muerte de su Ama Sacristan.
— Tengo que seguir adelante. — Continuó con una voz ronca.
— Sabes que me tienes aquí para lo que sea.
—Ves , no eres tan mala como lo que quieres transmitir. Gracias y gracias también por lo de esa noche, no tuve tiempo de agradecerte. Me dijiste que no tuviera mucho contacto contigo.
— Si ,veía que era lo mejor.
— Ya. — No podía articular ninguna palabra más, tenía la garganta constreñida . Le empezaba a doler de aguantar los sentimientos.
— Se que tu no fuiste, pero te ibas a manchar y mucho.
—Ya. — Gato seguía compungido y solo usaba monosílabos para responder.
— Venga esta noche tienes que ganar, lo sabes. Y más esa chica.
— No es mi novia. Pero me está ayudando.
— ¡A, sí! Se ve un poco torpe la pobre. —dijo Ryoko poniendo los brazos en jarra.
— Si. Es nueva. — Finalizó Gato con una sonrisa forzada.
— Eso no hace falta que lo jures. Ni sabrá comerse una buena polla.
— Si te digo la verdad , me la comió bien.
—¡Ha! , ¿ pero lo ha hecho? En donde pillin . — Sus ojos achinados lo miraban sexualmente.
— Aquí, en las mazmorras. — Señaló encantado con el dedo enguantado de látex. — No esperaba eso, se ve una chica muy reservada y no la veo en este lugar.
— Ni tú tampoco. Y te comes todos los coños que se mueven.
— Hay veces que pienso que tienes sangre andaluza, exageras mucho las cosas.
— He aprendido de ti. Cómo ser una buena puta.
— Lo eres desde antes. — Sabía que se estaba alejando y hablando muy mal para hacerle reír, por eso Gato le seguía el juego.
— Y tu eres feo de nacimiento.
— Pues muy bien que te gustaba comerte mi polla con…
Iba a continuar, inconscientemente, con el nombre de Sonia Maria, pero se paró demasiado tarde. Miro a los ojos de ella a través de la máscara de dragón.
—Muchas gracias. Me estáis ayudando todos, que lo sepáis.
— ¿hasta la nueva? — Ryoko sacudió la cabeza desplazando su oscuro cabello corto.
— Hasta la nueva. — Repitió.
— A sí… Veo que sobro me voy. — Se cruzó de brazos y se giró, para hacer como la que se iba.
— Tu me has ayudado más y te quiero más a ti.
— Eso espero.
— Como te gusta que los hombres caigan rendidos a tus pies.
— Y ya por el camino me lo coman.
Se rió y se dirigió hacia ella abrazándola fuerte y ella acompañándolo.
Ese abrazo se rompió con el sonido de una tos que provenía por detrás, de la señora Bushida.