Capitulo 16
Habían pasado poco más de diez minutos de que Lara e Iván salieran juntos a practicar deporte o es lo que le habían dicho a Marcel. De mientras también se habían tropezado con Alain . ,porque había quedado con él.
Marcel bebió de la copa que se había pedido antes. Todavía le quedaba un resto. Se encontraba hablando con Alain. Estaban terminando el tema que dejaron los otros.
— Entonces continúa contando lo tuyo. — Se interesó Alian.
— ¿sobre la chica?
— Si.
— Nada, nos estamos conociendo ahora. ¿te estás poniendo celoso? — bromeo
— ¿Pero dime la verdad?, Has venido a Huelva por ella
— ¡No! — Negó con la cabeza.
— Entonces.
— Como te he dicho, no se cuanta veces, que he venido para estar unos días por mi tierra. Hecho de menos ser normal.
—Entonces…… — hizo un silencio esperando una respuesta de su amigo Marcel.
—Nada, nos cruzamos algunas cuantas palabras y nada más.
— Solo, ¿Ya?
—Sabes que no me gusta hablar con más detalles, no significa que a ti te gusta dar detalles a mi no. —Con voz firme y atacante, pero no se sentía mosqueado. Se encontraba relajado con su amigo entre broma y en serio.
— Vale señor Rojas. —Soltó el vaso que se iba a tomar para levantar las dos manos. — Que tengo mujer y todavía quiero tener hijos.
—Si sale igual de feo como tu. Apañada está la criatura . Esos cuatros ojos. Esos pelos encrespados. Y esa piel negruzca…
— Hablo el hombre perfecto. Solo tienes músculos y nada de cerebro.
— Tu me tienes envidia, que todas y todos caen a mi pies.
—¿Ahora vienes de bisexual? — Bromeo.
— Sabes de sobra que solo me gustan las mujeres.
— Eso espero, que de pequeño me veías en ropa interior y dormías conmigo.
—Y tu, se supone que eres serio y cuando estás conmigo te vuelves loca ¿ Eres homosexual y se lo ocultas a Aora?
— Sabes que no. Si tuviera hermana también me la follaría.
—Te has pasado tres pueblos , ahora eres la oveja negra.
— Tu me has alejado del tema de las chicas. Siempre haces lo que quieres.
— Me parece que lo deseas tu.
— ¡Hola chicos! Que suerte he tenido. De encontrarlos aquí. — Esa voz dulce y simpática tenía que ser de ella.
Los dos miraron la dirección de la voz y si. Era ella. Con sus labios muy pintados en rojo carmesí que destacaba su mirada color café. Helena Quiroga iba con una vestimenta cómoda y transmitiendo una gran sensualidad, que ninguno de los dos pudo desviar su mirada.
— Me voy a sentar aquí con vosotros. ¡Camarero! — Levantó la mano llamando la atención de alguien, mientras retiraba la silla que anteriormente había sido ocupada por Lara Mora.
— Hola. — Saludo educadamente a los dos.
— Tomar algo sin mi. Que fuerte me ha parecido. —Una carcajada forzada salió de su boca.
A Marcel le gustaba su forma de ser. Su simpatía y amabilidad.
Pero no sabía si su amigo pensaba lo mismo .
Ya que la charla de los tres fue muy diferente.
Alain se ponía serio cuando se encontraba con otra persona.
Como costandole soltar las palabras. La situación cómoda la formaban ellos dos. Él junto con Helena.
Estaba pensando como hacer una quedada con todos, lo malo era que su padre no se quejase. Antes de salir le llamó la atención para que no saliese. Pero en cambio dijo que sí, pero antes de la hora prefijada tendría que estar en su casa.
Si. Eres adulto. Pero pensaba que sus normas se tenían que cumplir. Ya que estaba viviendo, aunque fuera de vacaciones, bajo su techo. Así que cuando más cómodo estaba le llamo Mateo, para recogerlo.