Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 15
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Capitulo 15

Lara Mora se dirigía a la búsqueda de Iván Alcalde.

Había aceptado su solicitud de amistad. Y quedando en ese mismo día.

Aunque el tiempo no estaba a su favor no le afectó el plan.

Quería romper la rutina. No tener nada de contacto con el BDSM, aunque esa mañana miró por encima del archivo que tenía, y con los otros, sobre todo Marcel Rojas, le dolía todavía que estuviera con otra, aunque no tuvieran nada.

No sabía que todavía sentía algo por él. Pensaba que lo tenía superado y tenía la espinita clavada de Cipriano.

Llevaba el chándal, ¿pensaba que iba a hacer deporte? No le apetecía prepararse, tenía un nivel alto de pereza. No quería comerse mucho la cabeza, y sabiendo que esa noche tenía el nivel de perro. Que decía que es el nivel fácil.

Cruzó la puerta viéndolo en una mesa. Sonrió y le hizo una mueca. Se encontraba en chanda también.

— ¿Va a venir conmigo? - Se levantó sonriendo para recibirla con dos besos.

— ¿A dónde? — Se había perdido en la pregunta y en esa fuerza del brazo que reposaba en su hombro

— Te dije que iba a hacer deporte a esa hora. Pero voy a irme después ya que me dijiste que era para estar un rato.¿No? —Se sentó sonriendo pero se puso serio.

— Si. Quiero dar una vuelta después de aquí y recordar viejos tiempos. — Mintió Lara.

— Si quieres vamos juntos. No se si podrás llegar a mi nivel. — Echando el cuerpo hacia delante para competir. Sus ojos negros se cruzaron con los de ella.

—¿ Piensas que vas a ganar? — Sacó su parte competitiva.

— No sé…… ¿Lo vemos después de tomar algo? — Levantó la mano para que se acercara algún camarero.

El bar se encontraba lleno de personas. Aunque se encontraban en el exterior preparando las cosas de navidad. No paraban de entrar gente y el camarero no daba a bastos.

— ¿y qué haces aquí? Mejor dicho , — Se aclaró la garganta y cambió el tono por otro más sensual. — ¿ A qué viene esta visita?

—Por ti no. — Contestó Lara con cara de asco.

Iván se rio cuando vino una camarera.

— Lo de siempre por favor y ella…… — La señaló con el dedo.

— Una coca cola zero por favor.

— Qué pasa, ¿ no quieres beber nada conmigo?

— A día de hoy todavía no me gusta nada tu bebida asquerosa. — Lara hizo un movimiento de mano. Que le dio asco hasta a ella misma, cuando se le vino a la cabeza a Barbara.

— No has cambiado nada.— Comentó Iván.

— Ni tú tampoco.

—Sí que he cambiado y mucho. Para conocerme necesita un mes o más.

— ¿Ya tienes un gym?— Le preguntó Lara con picardía, observando con ojos pícaros la musculatura de Iván.

— No. Tengo algo mejor.

— ¿El que? — Le reconcomió la curiosidad.

— Tenemos que quedar más veces y un día te llevo.

— Lo siento. Estoy aquí de vacaciones.

—¿De que estás trabajando?

— Secreto también.

Se rieron los dos a carcajadas .

— Desde que te fuiste a Madrid. Mejor dicho nos alejamos por esa aventura no supe nada mas de ti. Me alegré saber algo de ti y volvé a tener un avance en nuestra amistad.

— Cosas de niños pequeños. Me arrepiento de muchas cosas de cuando éramos niños.

— ¿hasta de mí?— Exclamó exageradamente sorprendida.

— Sabes que no. No te hagas la dramática.

— Ahora estoy más musculado .— Iván levantó sus brazos musculosos. Estaba más fuerte que de pequeño. Se notaba que se tomaba más en serio el tema del deporte.

—Sobre todo el pelado militar y esa cara sería. ¿Eres militar ?

— No, pero si.

— ¿Policía? O… ¿Guardia civil? O…¿ Algo de eso? — Lara preguntó con la voz muy temblorosa.

— ¿Te ponen los uniformes? Tengo uniforme, pero no voy a decir estar dentro de eso.

— ¡ Dime ! — Con un tono infantil terminando con un suspiro.

— Me gusta verte nerviosa y es lo que me gustó de ti.

— No te enamores de mí. — Levantó una parte de sus labios y lo miró un poco desviando su mirada.

Esa mirada se rompió con una llamada. dirigió la mano al bolsillo derecho y bajó la cremallera. Encontrándose la sorpresa de que era el teléfono móvil del trabajo.

— Espera un momento, es una llamada importante.

Cuando estaba un poco alejado de él cogió la llamada.

— Estoy en el exterior. — Le informo.

— Vale. Te llamo para informarte. ¿A avisarme cuando estés más tranquila?—Encontraba a Amaia detrás de esa llamada.

— Ya estoy en la puerta del bar.

— Deja de tomar tanto y investiga más el caso.

— Si. —Iba a pasarselo todo por el coño no le importaba lo que dijera Amaia.

— El jefe ha encontrado una persona de confianza. Para ver que contiene el ordenador en su interior. Estamos aquí viendo a ver si puede entrar.

— Vale. Informarme cuando sepáis algo.

— Sabe algo. — Lo dijo tan seco, que Lara no sabía por dónde iba.

— ¿De que?

— ¡Estás atenta al caso o que! — Amaia subió el tono de voz, lo bastante para que se escucharse en toda la sala, menos mal que con el ruido ambiente lo amortiguo.

— Si, pero… — Le entraron ganas de contestar mal pero se aguanto sabiendo cómo era realmente. Pero estaba más agobiada que Amaia.

— Pero que

No se había dado cuenta que estuvo un rato en silencio. Como si el tiempo se hubiera saltado solo.

— Estoy aprendiendo, a la vez, que trabajo.

— Vale.

Lara se quedó callada esperando que colgara, ese “vale” pero no fue así. Solo escuchaba un ruido de teclado en medio de los ruidos de su alrededor.

— ¿Pasa algo? — Quiso Lara romper ese silencio incomodo que se transmitía detrás de la llamada

— Espera un momento.

— ¿Es algo malo?

— Me parece…

El teléfono móvil se cayó al suelo cuando se encontró frente a él. No esperaba verlo allí. No sabía si se había escuchado el porrazo, pero el móvil cayó boca abajo,

se acacho rápido, rozando levemente la mano de Marcel Roja.

— Hay disculpa. — Alargó la mano esperando que él le devolviera el teléfono móvil.

— Parece que se ha roto. —Comentó Marcel

— ¿Cómo?, ¿ roto? — agarró rápido el dispositivo de la mano de él ,observando la pantalla destrozada.

— Hoy te quería dar mi número de teléfono, para quedar esta noche.

— Ya había quedado.

— Te iba a hacer una broma. —Puso una sonrisa entre diabólica y amable. — Pero no veo el momento. Si quieres te acompaño el lunes, es decir mañana para comprar uno nuevo.

— Voy a ver si la pelirroja me puede ayudar ahora.

— Voy para dentro que he quedado con el novio.

—Ahora voy para dentro. Gracias, a ver si tengo suerte.

—Si— Marcel rozó levemente el hombro de Ella , con una sonrisa cordial.

Por poco, se le caía otra vez el móvil de las manos y esta vez sí se podía quedar sin él. Sentir ese roce en el hombro, le hacía perder todos los papeles.

Miro el teléfono móvil para ver qué más le había pasado.

Le dio al botón para ver si encendía. Y sí, se iluminó la pantalla con una franja oscura muy llamativa.

Puso la contraseña para ver si funcionaba .

Cuando se desbloqueó llego el mensaje de Amaia.

Diciendo que la iba a llamar de nuevo y que no sabía que había pasado con la llamada anterior.

Así que le hizo caso omiso al mensaje, entrando al bar. Encontrándose en la mesa tres vasos y viendo que Marcel hablaba con Iván. Con la mala suerte de que se iba a quedar en medio y no se marcharía.

Se dirigió hacia ellos para tomar algo, mientras esperaba terminar el tiempo libre que le quedaba en compañía.