Capitulo 14
Lara Mora se despertó sin hacer ruido y sin saber qué hora era.
Solo que era de día. Ya que entre las nubes se colaba algo de sol.
La noche anterior le costó trabajo conciliar el sueño, por la preocupación de lo que pasó.
Una parte de ella decía que eso no fue por casualidad.
Pero la otra pensaba que tenían que ser unos jóvenes ya que era fin de semana.
No sabía a quién creer.
Se levantó de la cama, a la vez que miraba su teléfono móvil que reposaba en la mesita de noche. No reflejaba en la pantalla ningún mensaje. Lo dejó otra vez en su sitio y se dirigió al cuarto de baño. Pasando al lado del escritorio donde se encontraba el otro teléfono móvil.
En plena noche no escucho ninguna notificación. La única persona que podía llamar durante la mañana sería su pelirroja. La pija y la gótica, no tenía el número de ella, ni le gustaría, aunque Iratxe le hubiera caído bien.
Entró en el baño para echarse agua en la cara. Quería eliminar el cansancio acumulado. No sabía si el sábado iba a ser de muerte. Pero ahora se le reflejaba la fatiga en el cuerpo. Abrió el grifo viendo como corría el agua y como corría el tiempo para hacer algo productivo.
Puso las dos manos bajo el agua templada y se la echó en la cara mojando su flequillo.
Se dirigió hacia el teléfono móvil del trabajo, sin secarse la cara. No tenía ganas de nada. Tenía culpa por la confusión que tenía en la cabeza. No entendía nada.
Estaba empezando a pasar cosas raras, sin saber quien podía ser de ellos quien estaba pasando en su interior.
Volvió a la lista mental de los sospechosos y no encontraba nada nuevo. Ni aumentó del nivel de sospechoso. No le había aportado nada la noche anterior. Solo llenarse de placer ella y el público. A parte de todo eso, también se ganó más la confianza de Gato Semental.
Esa noche se sintió como si lo conociera de toda la vida. Entre la chulería tenía un corazón que protegía a Maitresse Bug. ¿Tendría miedo que le pasase otra vez como Sonia Maira Sacristan?
Ya tenía avances de uno de ellos.
Pero no estaban muy seguros.
Se lo apuntó en la memoria para después anotarlo en el cuaderno. La teoría de Lara Mora, es si la protege a ella por miedo a que pase otra vez de nuevo. ¿Es que se siente culpable? Pero ¿De que?. Eso quedaba por resolver.
Todo lo que estaba pensando y no tenía nada confirmado. Tenía lluvia de teorías. Después de llegarle recuerdo junto con Semental.
Tenía que llamar a Amaia. Ella podía tener un poco más de información que no supiera ella.
Los pocos pasos que quedaban para llegar a la mesita de noche aumentaron. Como un viento se llevó el agotamiento de la noche. ¿Podía tener Amaia la respuesta de algunas de las dudas que revoloteaban por su cabeza?
Cogió el teléfono móvil y marcó la última llamada. La llamada de la noche anterior.
— ¿Qué vio anoche? — Esa voz seria y atacante confirmaba la cogida de la llamada de Amaia.
— No pasó nada. Pensé… —No quería meter cosas en el caso que no importaran.
— Pues llama cuando sea algo importante. Esto es algo serio.
— Vale. —No le molesto tanto como al principio. Desde afuera Amaia se veía una persona que se cree jefa. Pero realmente no. Respetaba mucho a su jefe. Como si le tuviera cariño.
— Ya tenemos el ordenador portátil. Pero necesitamos la contraseña , ni la familia la tiene. Así que en unos días tendremos la información.
— ¿Cómo lo vamos a hacer? Ya que los cuatros… — Corto de nuevo
— Me deja terminar de hablar. — Subiendo un poco el tono. Se notaba que estaba agobiada con el caso.
— Lo siento.
— El jefe quiere buscar a otro en el que se pueda confiar mucho y que entre en nuestro grupo. Por ahora no tiene a nadie. Ni está conmigo.
— Vale.
— ¿Tiene algo que aportar al caso y que no vimos en la cámara?
— Nada. Todo sigue igual. Solo me hace dudar un poco Gato Semental. Podemos estar equivocados y ser un inocente más.
— En la cámara de él. Solo vimos sexo y mas sexo. Hay una paja después de provocarle.
¿Una paja? Lara Mora no sabía el poder que tenía sobre Gato. Eso podría ser un punto a su favor por tener más confianza. O controlarlo más cuando se pusiera cachondo.
— Esté atenta y muévete más por él club. — Continuó diciendo Amaia
No dijo esta vez vale, sabiendo que esa iba a ser la última frase que diría antes de colgar .
Dejó el teléfono móvil encima de la mesita y se tiró a la cama.
Dejando su pecho apretado en la cama revuelta.
No tenía nada que hacer esa tarde. Solo esperar la noche para seguir investigando.
Giró la cabeza y miró el escritorio. Ese teléfono móvil personal, decía de llamar a su amiga y ponerse más al día.
Lo malo sería que tendría que inventarlo todo y tener cuidado de que le pillarse alguna mentira.
El ordenador portátil, aunque fuera de trabajo, decía que se pusiera a investigar a Iván y saber qué fue de él.
Desde la aventura de la infancia no supo mucho de Iván, hasta que se vieron esa tarde.
Levantó la tapa del portátil. Con sus manos rozó la pantalla para levantarla. Dando con el dedo al botón de encender. Pensando que en las redes sociales podría encontrarlo. Ese chico musculoso y del que se suponía que trabajaba en un gym.
Se metió en una red social, donde se suponía que podía estar. Puso el primer apellido acompañando con su nombre. Salió una larga lista. Sin saber que foto tendría en su perfil.
Movió la lista de arriba a abajo buscando a alguien de Huelva.
Hasta que apareció en la pantalla. Su rostro estaba igual que cuando lo vio en ese bar. Le mandó una petición de amistad esperando y deseando que aceptara. ¿ Sería su plan de la tarde? ¿O estaría allí encerrada hasta la noche?