Capitulo 13 #3
Continuó el paso dirigiéndose al servicio que estaba tranquilo. Con el brazo que saludo empujo la puerta, para poder entrar a su interior. No se escuchaba ningún ruido. Se podía quitar la máscara un momento y echarse agua. Quería un momento de realidad, se encontraba muy mal.
Cruzó la esquina de la pared, que separaba los váteres, y se encontró a dos chicas besándose y metiéndose mano. Una, la más joven se dio cuenta y empujó a la otra , sonrió y empezó a correr. Sus máscaras eran de plástico, como si las hubieran comprado en un sitio muy barato.
Todos los váteres se encontraban con las puertas abiertas y el ruido de la puerta de salida le dijo que se encontraba sola.
Así que se quitó la máscara un momento y se echó agua en la cara.
Dejando que resbalaran algunas gotas de su rostro por partes de su cuerpo, estando tranquila que su maquillaje no se iba a quitar porque estaba preparado para el agua.
Se quedó mirando, planeando que hacer esos días. Mejor dicho esas noches. Por si acaso prefirió terminar en ese lugar e irse. Se puso nuevamente la máscara y se fue de allí. Al salir se encontró un vaso de zumo de manzana en la mesa de frente con un papel que ponía “Para la ama de Gato”.
Maitresse Bug estaba esperando que terminara la pareja para empezar a jugar ellos. Ella llevaría con cadena a su sumiso Gato Semental.
Miraba a la pareja, a la vez, pensaba sobre la bebida que le dejaron encima de la mesa. No confiaba mucho en beberlo. Porque no sabía si el trabajador era uno de esos o podía haber aprovechado alguien para echar algo en la Copa. Tenía que hablar con él. El camarero del Tattoo.
Giró la cabeza buscando la mirada de Zemunin, que se dio cuenta.
Así que saco una sonrisa para que no se diera cuenta que estaba preocupada y nerviosa a la vez.
Su lucha interna de quien de las tres le tocaba ahora no la dejaban reaccionar en ese momento.
Pero supo quien tenía que coger cuando Zemunin levantó la mano indicando un ok.
Pero la bajó cuando su amo, Anteros, giró la cabeza para mirar muy seriamente a su sumisa.
Así que vio mejor desviar la mirada y meterse en el papel de Maitresse Bug.
— Nos toca poner calientes a todos los que están aquí.
— Ya me tienes a mí y todavía no hemos empezado. — Gato se encontraba detrás de ella firme como un soldado. Sin mover ni un pelo.
Cuando terminó la otra pareja y se dirigieron hacia la oscuridad para vestirse. Estaba esperando que Dragona de fuego llamara a la siguiente pareja, ya le quedaba poco.
Maitresse Bug esperaba que pusiera el colchón nuevo, además una silla. Eran las cosas que pidieron que les hacían falta. Cuando terminó miró a su sumiso y le quitó la cadena y con sólo un movimiento lo dirigió a la cama. El lugar donde tenían que empezar.
Estaba un poco nerviosa comparando con las otras parejas. La suya era muy simple y no sexual.
Se sentó sexualmente y femenina en la silla esperando que Gato lo hiciera igual. Ella hizo la señal para que pusieran la música.
Empezó con el ritmo de la canción de : ”Ana Mena- Lentamente” . Para relajar puso una sonrisa para que vieran, en medio de la oscuridad, Gato Semental. Aunque no lo viera, sabía que él también le mando una sonrisa.
Semental se levantó y ella también. Bug se dirigió a la cama y él detrás de la silla.
Haciendo un cruce levantando la mano e intentando tocarse.
Sentía la mano de Gato intentando rozar su pecho desplazándose hacia el brazo.
La mano de ella sentía el calor y un poco de electricidad de la que transmite el látex.
Se notaba que eran látex originales. En el momento de excitación de la mazmorra de la otra noche no se dio cuenta.
¿Tendrá calor ? Pensó un momento mientras sus dedos se rozaron por fin.
Cuando terminó ese movimiento caminaron más rápido antes que empezara la letra de la canción.
Se encontraba el objeto un poco lejos, habían hecho el cálculo mal.
Gato intentaba con todo su empeño transmitir el mensaje de lo que intentaba hacer.
Sabía que iba a ser algo muy diferente de lo que se ve, pero era algo normal en el mundo de BDSM.
Maitresse estaba al lado del colchón con los nervios fuera de control, sin querer ver lo que hacían los otros, solo se fijaba en él.
Su manera de correr libre. Ese fallo había sacado a la luz al cachorro felino de su interior.
El gatito que mataron cuando le quitaron la vida a su anterior dueña.
Cuando empezó la letra de la canción, por fin cada uno estaba en su puesto, Bug se tiró al colchón sin pensar que podía hacerse daño o no.
Lo pensó a mitad de camino cuando su moño rozaba el colchón recubierto de plástico.
Cuando su cuerpo cayó, sin hacerse daño, desplazó un poco el aire a su alrededor.
Maitresse movió su cuerpo lento y sensual.
Realmente intentaba sacar al exterior a esa chica sexy que no conocía.
Recorriendo con sus dedos todo su cuerpo, sin quitar su mirada de Gato que le miraba desde detrás de la silla.
Él estaba observando en medio de la oscuridad como su nueva ama le provocaba.
Se notaba que era todo forzado e intentaba ser sexy, pero ella le resultaba sexy por naturaleza.
No sabía lo que tenía pero le ponía muy burro con cada movimiento.
Y más por su manera de andar. Su forma de ser.
Ese momento que hacía olvidar quien era.
Solo era el sumiso de Maitresse Bug. Esas uñas pintadas dirigiéndose a cada parte de su cuerpo.
Estaba recordando la noche que se la chupo.
Ese pensamiento empezó a ponerlo nervioso, y no era por la actuación ya que su vida era una actuación, si no que su polla se estaba poniendo dura.
Sintiendo un dolor en la entrepierna por el látex, que se le pegaba mucho a su cuerpo.
Ese dolor de placer que hacía ponerse más cachondo por la situación.
Desearía terminar e ir a un sitio para bajar ese calentón.
Gato esperaba su momento aguantando para no dirigir su mano a la polla para ponérsela bien, mientras veía a Maitresse Bug levantarse. Ya le quedaba poco para ser su momento.
Bug con la ayuda de sus manos intentó levantarse sensualmente.
Pero fue solo eso, un intento. No sabía el porqué se le fue la sensualidad que estaba sintiendo antes.
Ese poder. Pero continuó con su papel. Así que tendría que darlo todo para poner caliente a cada unos de esos hombres, que la miraban como una jauría de lobos mirando a una oveja solitaria.
Así que se levantó y se alejó del colchón que descansaba en el suelo.
Antes de empezar la historia, avisó que necesitaría ayuda de los trabajadores.
Así que con solo levantar las manos, señalando a los trabajadores, hizo que dos hombres en ropa interior entrasen en la pista.
A uno se le veía un cuerpo joven y musculoso con una polla muerta todavía pero de grandes dimensiones.
Miro al otro, podría ser el mayor. Aun así apostaba que era mayor que ella.
Con un cuerpo un poco relleno pero musculoso y bastante velludo en brazos ,cuerpo y sobre todo la cara.
En sus abdominales o intento de ellos resaltaba un tatuaje muy común entre militares, con una tinta muy antigua.
Estaba esperando que se acercaran los dos y se pusieran a bailar a su alrededor para sentirse como una diosa. Pero le faltaba sentirlo de verdad.
Miro al chico joven, miró al adulto, miro a Gato Semental.
Viendo como estaba rodeada de hombres. Tres hombres con mirada de deseo.
Levantó su mano cogiendo el brazo del chico joven.
Este con extrañado la miró a ella, no continuó con el baile que iba a empezar mientras el hombre maduro empezó a rozar su paquete en la cintura de ella.
Maitresse deseaba que ese chico fuera mayor de edad y no pasara nada malo.
La otra mano libre rozó el cuerpo mojado y caliente, se dirigió a la cabeza del joven y con toda fuerza se acercó a su boca .
Su lengua peleaba contra él. No quería soltar la cabeza hasta que sintiera la lengua del chico.
Cuando se relajó y se dejó llevar, para disfrutar la saliva de ella, se calmó y poco a poco dejó de agarrarlo, sintiendo la confianza que estaba teniendo el chico joven con ella.
Le gustaba como besaba. Busco con su mano libre el cuerpo del hombre mayor.
Tocando su cuerpo mojado dirigiéndose a su paquete.
No lo veía pero sentía que seguía bailando.
No sabía cómo se sentía Gato, pero seguro tendría envidia de no ser uno de ellos.
Y no se equivocaba. Semental estaba sintiendo un poco de celos, a la vez, excitado al ver como su ama se besaba con dos hombres.
Aunque eso no estaba dentro del plan. La música seguía sonando de fondo.
Ella cada vez se sentía más suelta y se estaba dejando llevar. Ya no sabía quién de los tres era, pero continuaba su momento. Esa noche de viernes estaba descubriendo muchas cosas nuevas sobre ella . ¿Pero quién era?
No sabía cuándo fue, pero cuando se dio cuenta que la mano que estaba aguantando el brazo la había dejado libre, rozando sus dedos.
Hizo un leve movimiento sintiendo que el chico estaba perdido todavía con sus labios.
Se dirigió a su paquete sintiendo la punta de la polla muy dura y húmeda. Quería hacer un poco de mal.
Así que levantó las dos manos y sus dedos libres empezaron a empujar los pechos de los dos, para continuar el juego. Saco una sonrisa y una excitación de sentir dos hombres a su alrededor, estaba muy caliente y tenía el poder de parar cuando quisiera.
Camino hacia Gato Semental señalando con su uña roja hacia él. Semental estaba perdido ya que no sabia que tenia que hacer, pero se suponía que cuando señalaba con unos de los dedos que estaba pintando de rojo tenía que dirigirse hacia ella. Así que continuó con el plan sin saber lo que venía.
Cuando llegó a ella. Maitresse empujó a su sumiso de nuevo a la silla, no paró hasta que le rozaba su látex. Si no fallaba con su cálculo le quedaba más o menos un minuto de música. Lo suficiente para correrse todos sin tocarle. Incluidas las féminas allí presentes.
Iba a besarle, pero era una trampa, ya que cuando iban a rozar sus labios paró y se dirigió hacia abajo.
Semental se quedó quieto esperando que iba hacer.
Bug sentía los nervios a flor de piel de él, y no fallaba.
Cuando llegó hasta su paquete. Lo tenía duro apunto de explotar el látex que le aprisionaba el miembro viril.