Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 13 #2
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Capitulo 13 #2

Miro a Gato Semental, que todavía no había votado, mirando a sus amigos. Por culpa de esa máscara no podía ver la cara que tenía , pero se veía incómodo.

Empezó a sonar una música de fondo. Para ella era familiar, pero no sabía por qué. Solo se acordaba del tono de la voz ,¿ la había escuchado en Eurovisión ?¿Pero qué año? La verdad eso no le importaba. Lo que no sabía ella era que la canción que sonaba era ”Maneskin- I wanna be your slave”

Zemunin se encontraba en la cama con los brazos en cruz, se parecía mucho a la pareja de las chicas, mientras él se puso encima de ella.

Con sus grandes alas ocultaba mucho el cuerpo de ella .

Así que iba a ser difícil ver los gestos de ella .

Sin saber si estaba en peligro o no. ¿Tenía que estar con esas alas por todos lados?

Sabía que era el símbolo de Anteros, como la máscara que llevaba.

Era la única máscara que se había cruzado así.

Podría ser que había creado ese animal solo para él. Y su explotación de esclavas.

Veía como le estaba agarrando por el brazo derecho, después de besarla, un poco, por encima. Antes de empezar el juego, los trabajadores habían puesto un objeto debajo de la cama en forma de cruz, por donde se asomaban unas esposas.

Por ahora, Zemunin se encontraba cómoda encima de la cama .

No hacía ningún movimiento extraño. Al menos por lo que podía observar Maitresse Bug y tampoco escuchaba ningún grito.

También tenía que entender que si estaba dentro de la trata blanca…

Tampoco se iba a poner a gritar delante de todos, provocando el peligro.

Anteros cogió el otro brazo de Zemunin y lo llevó a las otras esposas. El objetivo era que no se pudiera mover nada. En el brazo izquierdo se podía ver que no ponía mucha resistencia. Ella sola ponía su muñeca encima de las esposas que se encontraban abiertas.

Muchos jugadores se levantaban para votar. Pero estaba segura que entre los jugadores no iba a encontrar al grupo que hacía la trata blancas. Sería más el lugar donde encontrar a una nueva víctima.

Maitresse Bug, se ponía nerviosa al ver tantos votos. Si no ganaba el grupo no iban a fijarse en ella. Sería difícil encontrar desde fuera el corazón del infierno para las mujeres.

Anteros se levantó dejándola allí y ella no paraba de mirarle a él. La cara transmitía las ganas de deseo por él. Ella seguía tumbada, sin hacer ningún esfuerzo, en su forma de cruz. Anteros pasó sus manos por las largas y delgadas piernas de Zemunin.

Anteros cogió el pie de su sumisa acariciándolo como un gato.

¡Gato! Maitresse bug se acordó de su sumiso.

Lo miró y vio que sus miradas se habían cruzado.

¿Estaba pensando también en ese mismo momento en ella ?

, ¿Fue mucha casualidad girar la cabeza a la vez?

Sus ojos azules resaltaban la sonrisa que no podía ver.

Amarraron con mucha fuerza a Zemunin, que subía el pecho ayudado por sus brazos atados, dirigiéndose hacia su cuerpo. Los guantes de él pasaron por todo su cuerpo dirigiéndose lentamente a sus partes íntimas. Introduciendo sus manos por la falda corta que llevaba ese día. ¿Estaría tocando?

Soltó un suspiro y repitió el mismo movimiento levantando el pecho, resaltando sus prominentes tetas. Debajo de la máscara de él salió una leve sonrisa, buscando la mirada de ella, que la esquivaba con placer.

Sacó su mano de entres la entrepierna corriendo, hacia la otra pierna. Maitresse Bug veía como Zemunin perdía su mirada al cielo. Ese techo que escondía muchos placeres y secretos.

Quería que terminara la noche.

Del placer que sintió con las dos mujeres, pasó a la rabia, al ver a Anteros jugar con su sumisa. Por decir algo. Todavía tenía dudas de que estuviera allí queriendo.

La larga noche, acompañada con los nervios, y esa rabia no la dejaban vivir. Tenía ganas de vomitar pero seguía aguantando. Era la parte en la que tenía que estar más atenta,

Estaba muy segura que Anteros estaba detrás de todo eso. A Gato Semental no lo veía capaz de que estuviera jugando con las mujeres para que lo pasarán mal. Cada minuto que pasaba a su lado, veía que le había importado mucho Sonia Maria Sacristan, veía que sufría cada vez que la recordaba.

Ese chico duro no era tan duro.

Gatos Semental veía como disfrutaba su amigo amarrando a Zemunin su única pierna libre. Estaba feliz de verlo, los dos pasándoselo bien y con placer, aunque lo veía un poco extraño. ¿Podría ser que estaba volviéndose competitivo? Podía ser por eso o no.

El comportamiento de esa noche no era el de su amigo realmente, era el de Maitresse Bug. Estaba transmitiendo una confianza acompañado con el miedo, con el poco tiempo que se cruzaba. No entendía el por qué.

Pero no tenían la confianza de llevarlo a su vida real. Quería tenerlo todavía en el mundo BDSM. Ese mundo que podía ser muy real. Podía ser él. Podía ser Gato. Aunque estaba pasando una etapa que se escondía también detrás de una máscara de superación. Pero tenía que aguantar.

No quería hacerle sufrir a los dos amigos que le quedaban. Ni a su amiga Dragona de Fuego, aunque esta vez estaba más alejado que aquella noche. Una parte de su corazón lo consideraba amistad.

Quito la mirada de ellos dos, que continuaba jugando con la pierna de su sumisa y se dirigió hacia la Dragona de fuego.

Veía que esa mujer disfrutaba ser poderosa.

Tener el poder de todos junto con su compañero de trabajo.

Aunque había rumores de que ellos dos tenían una relación, pero Semental sabía de sobra que se veían como hermanos, no de sangre.

Tenían una amistad muy fuerte, pero que no se veían con capacidad como para acostarse.

Como mucho, acompañado de broma, un beso en la boca. Sin sentimientos.

Solo como hermanos.

Maitresse Bug estaba viendo, esperando el siguiente movimiento, aguantando la rabia.

Le había cogido un rechazo muy rápido, sin saber si era él o no.

Pero en su interior, más por la empatía hacia Zemunin, jugaba por ver a su sumisa, mal desde el primer día hasta esa noche.

Quería saber qué le pasaba realmente. Si era lo que pensaba u otra cosa.

Anteros se deslizaba encima de ella, desplegando sus alas de plástico, en cada movimiento que daba.

Puso un brazo al lado de la cabeza de Zemunin, pisando su cabello morado.

Maitresse no veía el rostros de ella, para saber si le dolía o no.

Se encontraba en un punto en el que no podía ver todo lo que ella quería, por culpa de esas horripilantes alas.

Que de ángel no tenía nada. Era en realidad un demonio disfrazado de celestial.

Vio que Anteros aguantaba su cuerpo en un brazo, mientras con el otro intentaba bajarse la cremallera.

Levantó la cabeza para hacer un movimiento suave dirigiéndose a uno de los trabajadores.

Volvió otra vez su cabeza a la de ella y parecía que se metió la mano dentro de su pantalón entrando por la abertura de la cremallera.

¿Se estaba tocando? Podía ser. Ya que estaba haciendo el movimiento.

Ese movimiento de hombro podría ser una paja delante de todos.

Viendo lo que hacía Maitresse Bug sintió más asco y repulsión en su interior.

Como un hombre podía tocarse delante de todos y más encima de una chica que no sabía si estaba bien o no.

Y a parte sin ver el consentimiento de tocarse.

No podía ver eso.

Maitresse Bug miro el collar de Gato Semental, sin cruzar ninguna palabra con él y menos una mirada. Él estaba atento a lo que hacían los dos que se encontraban abajo. Por la cabeza de Bug pasó por un momento una teoría que le hizo sentir una gran tristeza por Gato.

¿Podía ser Anteros quién mató a Sonia Maria? Si fuera así, seguro se le terminaría de romper a Gato su resquebrajado corazón.

Un segundo que estuvo mirando, le pareció una hora.

Ya que sentía que estaba roto y los que quedaban eran los tres.

Hasta ella incluida. “Lara Mora ¿qué estás pensando? Venga a tu trabajo.”

Se llamó la atención a sí misma. ¿Le estaba cogiendo cariño, igual que lo que sentía con Nayara Arribas pero de otra manera?

Ahora sí.

Se levantó y sin cruzar ninguna palabra , intentó salir por el camino de gente que miraba el juego.

Ese juego que excitaba cada parte de sus cuerpos.

Dirigiéndose a la salida. Necesitaba salir de allí.

“¿Qué te pasa Lara Mora o Maitresse Bug?”

se auto atacaba. Se sentía muy confusa. Era muy buena en su trabajo y ahora no sabía quién era realmente.

O Lara o Maitresse o una agente encubierta.

Cuando llegó a las escaleras, dirigiendo su mirada hacia el suelo ,los últimos minutos que podía ver.

Veía como una mujer con la máscara de trabajo se le acercaba a Anteros, llevando en su mano un cojín en el que reposaba un condón.

Ya ,eso no podía verlo. Iba a dejar a su compañero de trabajo. No se encontraba muy bien.

Quiso concentrarse en la música, pero esta vez más. Dejándose llevar hasta la salida.

Gato vio que su ama se fue sin decirle nada. Veía como se cruzaba con los siguientes jugadores. No sabía a dónde se dirigía. Para ella le recomendaría no dejar ese lugar ya que no sabía si podrían ser los siguientes.

Vio a Maitresse cruzar la esquina dirigiéndose a la salida. Sin saber nada.

Maitresse tocó la cortina para salir de la zona de juego.

Viendo el local que se encontraba muy vació.

Todos estaban en la sala de juego. Estaba muy tranquilo para ser Sábado y sobre todo por la noche.

La música del interior intentaba cruzar la cortina pero no podía.

Ella buscaba la dirección del servicio mientras caminaba.

Necesitaba un momento a solas y sería un buen sitio ese lugar.

Aunque en el local había algunas personas tomando algo y algunos saliendo de la zona de las mazmorras.

Miro a los trabajadores, sin ver su rostros, sabía que estaban aburridos.

Muchos de los trabajadores se encontraban en la barra hablando entre ellos y riéndose.

Hasta el chico del tattoo se encontraba allí, y cuando la vio subió una copa.

Desde lejos parecía que era zumo de manzana con hielo.

Y tenía lógica que bebiera más eso que otra cosa.

Lo aceptó como un saludo e hizo un corto movimiento con la mano. Desde la distancia sería muy costoso saber que había hecho realmente.