Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 12
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Capitulo 12

Maitresse Bug entró como una diosa, junto a Gato Semental ,Bug lo llevaba sujeto con un collar y correa al cuello . ¿Quería ser un gato? Pues lo iba a ser. Esa noche se sentía una mujer empoderada e iba a comerse a todo quien se cruzara en su camino,incluso a Anteros.

Se habían puesto de acuerdo en el exterior.

Diciéndole a Gato que se sentía poderosa esa noche.

Y la verdad era así. Lo que había pasando por la tarde y sabiendo como era Gato, más o menos, pensaba jugar toda la noche con él.

También le contó el evento y lo que iban a hacer.

Pero Semental no sabía que el collar de perro contenía también una cámara. Si se separaba sabría dónde estaba.

Antes de sacarlo le contó a Amaia que se iba a llevar el collar con la cámara y le daba igual si quería o no quería ver pollas esa noche. Aunque lo iba a ver con el collar de ella.

En la mano del guante rojo llevaba el pendrive, que contenía en su interior la música solamente.

Si lo llega a saber antes le podría haber metido un virus para saber su interior.

¿podría haber trata de blanca en ese lugar?

¿O era un lugar de intercambio de trata?

Podía ser también la segunda opción, ya que se encontraban todos anónimamente.

Temía que Luis María estuviera dentro ya.

Por eso tenía que hacer todo en ese tiempo, para no perder a su compañero.

Bug se paró frente a la cortina misteriosa, donde se iban realizar el juego esa noche, en la mesa no estaba Anteros, sino unos de los trabajadores.

— Hola. — Se dirigió Bug con un tono contundente.

— Hola. — respondió el joven con un tono fingido de timidez y sumisión. Que le ayudó a Bug a darse cuenta que el chico era nuevo.

— Somos la pareja Maitresse Bug y Gato Semental. —Le dio el pendrive, que llevaba en todo momento en la mano.

— Vale. — Lo cogió pero un poco inseguro de hacer lo correcto, mirando a su compañera de al lado.

La chica, que llevaba el mismo animal de máscara, le aceptaba con la cabeza. ¿Eran la primera que estaba en esa mesa? Era temprano , todavía la hora que le habían citado. Quería concretar el plan para esa noche.

— ¿Me puedo ir? —Maitresse Bug cortó el silencio. Mientras el chico y la chica escribía los nombres de ellos y enumeraba el pendrive.

Los cuatros que habían en la mesa le miraron. ¿Como ?, ¿había dicho algo malo ? Ninguno de los cuatros habló.

— Discúlpame, ama, de que hable. Pero podemos irnos — Gato se acercó al oído de Bug, para susurrarle con un poco de miedo, le oriento.

Maitresse Bug aguantó la sonrisa, por el ridículo que había cometido sin darse cuenta. Miro a los azules ojos de Gato y le sonrío. Cuando se dio cuenta se puso seria.

— Si acepto que he hecho la tonta, soy nueva. Dejó que te rias. — Levantó el dedo corazón, de la mano que llevaba anteriormente el pendrive. — Pero solo esta vez.

— Vale ama. — ese tono era una explosión de risa. de la mano que llevaba anteriormente el pendrive.

Se alejaron de la mesa, mirando donde podían sentarse, para hacer un poco de tiempo.

A la hora que era no había muchas personas en el club y menos las de los eventos.

Querrían estar un rato con las parejas. Querrían sentir la otra parte de las parejas de lesbianas.

Eran muy diferentes los dos tipos de parejas.

Observó otra vez a Gato y todavía se encontraba riendo. No era para tanto, para que siguiera riendo, pero ella no sabía que eso le venía bien a él. Necesitaba una sonrisa de verdad. Se estaba sintiendo cómodo con ella. ¿Estaría enamorándose?

No veía el momento de enamorarse de nadie. Preferiría superar lo de Sonia Maria. Si no podía dominar su vida, menos su corazón. Y más esa sonrisa acompañada por una mirada dulce y azulada. No se quería abrir mucho a ella y enamorarse. Sabía que ella estaba de paso.

Se sentía muy seguro con ella , aunque lo llevará amarrado del cuello. Era la primera vez que le amarraban como un animal. Siempre jugaba como play animal pero nunca llegaba a ese extremo.

Maitresse lo llevó a la mesa del otro día. Todavía se encontraba igual que la noche anterior. Eso siempre se quedaba, aunque no hubiera evento. Esperaban el día que cerraban para recoger el escenario.

— ¿Quieres tomarte algo? — Maitresse Bug le dijo mirándole a los ojos mientras se sentaba.

—¿Si? — Pero no sabía cómo responder a esa pregunta.

— Si o no. No estás obligado a hacer algo. — Puso las dos manos en la mesa sin soltar la cadena. — En esta mesa vamos a estar más tranquilos y conocernos un poco más.

— Entonces si quiero tomar algo Maitresse Bug. — Y este bajó la cabeza pidiendo disculpas.

Pidió una copa para conocerse, sin saber uno del otro que ninguno de los dos decía la verdad. Estaba mintiendo sobre su vida. Pero cada uno tenía sus motivos.

Todo lo que intentó sacarle a Gato Semental no le valía de mucho para el caso. Tampoco quería meterse muy a fondo en el caso de Sonia Maria Sacristan. Lo veía muy pronto meterlo. Solo sabía donde trabajaba, pero no la empresa, esquivó la pregunta del nombre real como hacía ella.

Ya resultaba muy difícil continuar con la conversación.

Estaban llegando más personas hablando, hasta gritando, y la música tenía mucho volumen para su gusto.

Así que prefirió parar de contar “su vida” y disfrutar de la copa.

En el tiempo que estuvo hablando con Gato vio a Anteros y Zemunin entrar, dirigiéndose a la mesa de juego y después a la barra.

Zemunin si la vio y la saludó con tristeza.

El movimiento de su mano no lo veía muy efusivo.

Se quedaron allí todo el rato. Anteros no paraba de mirar a Maitresse Bug, pero ella se hacía la ciega.

Tenía más objetivos que él. Tenía que analizar todo lo que pudiera.

Micaela y Laia, llegaron casi a lo último.

Ellas dos no pudieron verlo, ya que llevaban mucho tiempo esperando en la mesa de juego y algunas mesas del centro estaban llenas.

Pero si pudo notar que estaban nerviosas las dos e impacientes.

Maitresse Bug se apuntó en la cabeza que ella dos no estaban metidas en la trata blanca, pero podría ser su estilo, y más Laia Orozco, ya que era más abierta y transmitía que no le daba miedo jugar.

Aunque fuera sumisa. Si les pasara algo a una de ellas se le rompería el corazón por partida doble.

Ya que se veían buenas personas y le había cogido un poco de cariño desde esa noche, la primera vez que las vio, además de que hacían una buena pareja.

— ¿Estás nerviosa Maitresse? — le preguntó Gato dirigiéndose a ella, como amigo o conocido. Ya que todavía seguía de pie esa idea en la mesa, de que no tenían una buena conexión sumiso–ama.

— Disculpa que has dicho — Bug dejó de mirar la entrada y lo miró a él. Con sus alegres ojos azules , se notaba que Gato estaba agusto con ella. Y no se equivocaba en eso. Acercó un poco la cabeza en dirección a Gato.

— Si, tienes miedo, ya que eres nueva. —Grito en alto .

— La verdad un poco sí y estoy incierta. No sé nada de esto. —Hablo realmente Lara y no Maitresse, aunque las dos opinaran igual.

—- No te preocupes yo te enseñaré todo. Y si me haces daño te perdono. Ya que eres nueva y me haces recordar a una persona.

— ¿A quién?

— Una persona que no conoces. —Dijo Gato Acompañado con una sonrisa.

—¡Qué asco me da! — Debajo de la máscara miro la cara de asco que ponía de arriba abajo.

— El otro día no opinaste lo mismo— Se rió pero con un corto ``¡JA!´´, ya que quería saber una duda que tenía en la cabeza. —¿Te gustó?

Maitresse Bug se levantó y pegó un estirón de la cadena con toda la fuerza, que hizo mover el cuerpo de él.

—¡ Otra vez! , ¡soy tu ama! , ¡ Levantarte! — grito seriamente.

Era la única manera para no responder a esa pregunta.

— Si ama. — Quiso ponerse rebelde pero no podía.

Acepto lo que decía Maitresse Bug y se levantó.

Dejando en la mesa el resto de la copa .

Le interesaba más la vida de su nueva ama que su bebida favorita.

Y más al ver que Maitresse Bug no bebía nada de alcohol.

Se dio cuenta de lo que le pedía y nada contenía. Así que Gato sacó esa conclusión.

Se dirigieron a la entrada de la sala de juego. Maitresse Bug esperaba impacientemente, para saber que se iba a encontrar detrás de esas cortinas rojas mientras Gato Semental buscaba, disimuladamente, a sus amigos Anteros con su sumisa 24/7.

Mientras entraba en la multitud, sin saber realmente a dónde dirigirse.

La música de fondo se cortó para poner la misma que la otra vez.

En medio de gritos y alegría se volvió a escuchar “ Zara Larson- Can´t tame her” .

Ella se puso más alerta, porque sabía que iba a ser muy difícil el barullo de la gente.

Buscaba a la Dragona de fuego. En algún sitio tendría que salir.

¿Pero por donde? Solo veía muchas cabezas nuevas, y movimiento de la cortina.

Agarró más fuerte la cadena con miedo a perderse en ese lugar.

La multitud le hacía moverse a empujones.

Todos querían entrar sin esperar a que se abriera por entera la cortina.

Miro hacia atrás y no encontraba a su sumiso.

Por suerte llevaba la cadena. Maitresse pensaba cómo sería ese lugar antes de la muerte de Sonia Maria.

Sintió que alguien le tocó el cuello. Miro atrás .

El chico que se encontraba no hizo ninguna señal que hubiera sido él.

Así que miró a su alrededor y nada. ¿Podría ser Anteros?

Después pensó bien y no podría haber sido él por las grandes alas que portaba y si estuviera cerca de ella lo hubiera visto.

Entraron en la zona de juego y sintió cómo se dividía el grupo en dos. Sintió otra vez una mano, pero esta vez en el hombro. Pero esta vez sí vio quien era. Gato le hizo una señal con la cabeza indicando que tenía que ir a la derecha.

Tuvo que hacerle caso, porqué él ya había estado antes en ese lugar y sabía más del tema. ¿Dónde estaba? no se veía nada , se dejó guiar un poco de su sumiso. Sabía de sobra que no estaba bien dejarlo pasar delante, pero daría lo que fuera por salir de allí. La música empezó otra vez de nuevo.

Estaba entrando por una puerta pequeña, que los dirigía hacia unos asientos.

Gato prefirió coger la escalera y subir arriba.

A Maitresse Bug le pareció bien todo eso, porque desde allí podía ver todo, hasta quien jugaba.

Los ataban divididos en dos. Cada uno con un color,uno negro y otro lila.