Capitulo 9
Lara Mora estuvo investigando hasta altas horas de la madrugada , hasta que cayó rendida quedándose profundamente dormida, con la cabeza apoyada en el escritorio, sobre el amasijo de informes y notas .
Se despertó cuando los primeros rayos de sol se colaban por las rendijas de la persiana entreabierta produciendo un curioso juego de luces y sombras en las paredes de la habitación.
Tendría que llamar más la atención. Una música lejana le ayudó con una idea que le vino rápidamente a su mente. .
Cogió el teléfono móvil para constatar con Amaia y ponerla al día. Cruzar información con lo que había pasado la noche anterior. Sobre todo, por si acaso, no se había apreciado bien alguna imagen y comentar lo allí escuchado , porque el dispositivo que llevaba al cuello no captaba bien el sonido.
Espero que terminara el tono de llamada . Amaia contestó apresuradamente como habían acordado de antemano , después de cada evento tendrían una conversación por la mañana. Para ponerse al día la una a la otra.
— Lara Mora no te preocupes. —Salto Amaia sin dejar a Lara saludar.
— Ya lo sé. No estoy preocupada — Mintió sin pensar.
— ¿nos tienes que informar de algo antes?
— Si. — Se escuchaba por el auricular como Amaia aporreaba el teclado.
Espero un momento para dejarla que terminara de buscar o de escribir a Sabiendas de que iba a apuntar todo lo que le iba a contar.
Así que carraspeo un poco la garganta y empezó con la confección.
— Llegue antes de tiempo al lugar. Quería ver con mis propios ojos cómo estaba conformado el local y donde pasó.
No encontré la habitación, ya que vino la pareja o amigo de Sonia Maria Sacristan, que cada vez es más mí sumiso, — Paro un momento, esperando que su compañera de trabajo dijera algo.
Pero no se escuchaba ni su respiración, solo el sonido del teclado.
Ese teclado , que le estaba recopilando la verdad o lo que podía de la muerte de la chica.
— Quería decir que me estoy ganando más su confianza.
— Lara estaba pensando si decirle lo que pensaba de Gato Semental, pero prefirió callarse y continuar con lo que había descubierto— y sobre todo de la sumisa de Anteros.
Él es la persona que tiene alas, y mi primer, más sospechoso, ella es la chica del baño, se supone que me dijo el nombre original, que es, Nayara Arribas.
La verdad no se esa confianza conmigo. Pero me dio la información de que tiene un grupo, con los nombres de ese mundo y que se hablaban entre ellos incluyendo a Sonia Maria Sacristan.
— Entonces tenemos que conseguir el portátil de Sonia Maria. ¿Otra información más importante y fácil de conseguir? —Seguía escuchando el sonido del teclado de fondo.
— No.
— Intenta hacer bien tu trabajo antes de que termine la prueba, tienes doce días, te lo recuerdo, así que concentrarte más en el caso.
— Si.
— Si encuentro a alguien en ese ordenador portátil te aviso. Pero no es seguro que lo consigamos.
— ¿Has conocido a algunos de los modelos?
— ¿Te he contado algo de ellos? O mejor dicho de ellas.
— No.
—Entonces no me hagas perder el tiempo y sigue dentro de tu papel.
Colgó sin dejar decir ni un adiós o se le avisara de lo que fuera sobre Luis Maria. Pensó que Amaia iba a alejarse un momento del caso y ser una persona más humana. Pero se cambió, otra vez, a ella. Con una responsabilidad extrema.
Cogió una hoja en blanco y el cuaderno de apuntes para hacer su trabajo.
En un lado del cuaderno escribió : Sumisa de Anteros , en el nombre un signo de interrogación.
También escribió que era fácil sacarle información a Nayara .
A Lara Mora le hubiera gustado tener fotos de la noche anterior, pero sería difícil pedirlas, y muchos menos pedirlas en ese momento a Amaia Centeno.
Paso unas paginas para atrás para buscar a Gato Semental.
Cuando lo encontró, apuntó que creía que no era muy sospechoso.
También apuntó la palabra ``quien es´´y lo rodeó para resaltarlo.
Quería saber algo más de él, aunque no fuera por el caso ni ayudará mucho en él.
Como definición Nayara, no veía igual a Gato de cómo lo veía ella y más Maitresse Bug.
El sonido de la llamada hizo que lo dejara. Venía de su teléfono móvil personal. En la pantalla se reflejaba el nombre de Pelirroja. No sabía si le iba a contar algo sobre lo sucedido el día anterior, y sobre todo coger la llamada o preguntar cómo estaba.
Aunque Lara Mora no tenía muchas ganas de hablar del tema, quiso aparcarlo y actuar como ella misma. No obstante el problema era de ella, no del mundo inventado de Maitresse.
Dejó todo lo que tenía en la mano y contestó la llamada. Pero antes de cogerla respiro ondo e intento ser Lara Mora. Ser la persona que era antes.
— Hola mi pelirroja.
— Hola puta.
—¿No tienes una forma más educada de hablarme? — Fingiendo seriedad , a la vez daba una carcajada para que la oyera su amiga. Una parte de ella estaba mal por pensar en no contestar la llamada. De la que consideraba su hermana aunque no llevara su sangre.
— Tu eres la más guapa de todas las putas de Huelva.
— Si. Son cinco euros por comerte el coño. ¿Te interesa?
— No soy lesbiana pero.. esa oferta nunca la rechazaría.
— Dime . —dijo Lara soltando una carcajada.
— Me alegro que esté bien…
— Tú siempre me haces sentir bien. — La corto Lara sin dejar que su pelirroja continuara con la frase.
— ¿Tu quien crees que eres para cortarme lo que te iba a decir?
— Hay. Lo siento.
—Así me gusta más. Quería comentarte para quedar esta tarde. Tarde de chicas. Ella no sabe nada. Así que te vienes a buscarme antes y la buscamos en el bar.
—¿A qué bar vamos? , ¿Y qué chicas?
— Todavía no se que bar. No hemos quedado de acuerdo. Y no te preocupes la bruja esa no va a estar.
Lara no dijo nada, solo se rio. Dirigió su mirada a la ventana para observar qué hacía buen tiempo pero acompañado con mucho viento. Así que tendría que coger ropa de abrigo para no resfriarse. Con lo fresca que iba por la noche, para coger frío también de día. Su amiga Aroa Ruz continuó.
— No le voy a llamar puta, ya que sería insultarte a ti también.
— Vale. — Lara miró el escritorio , buscando el primer objeto que vio para anotar. — Me lo apunto en el cuaderno que tengo aquí. — Se rió en voz baja. — ¿Qué ropa vas a llevar ?
— La primera que pille , siendo cómoda y me apetezca. No vamos a ir muy arregladas. Así que la primera que pilles.
— Vale. Eso también me lo apunto, al lado de puta.
Se rieron las dos a la vez. Se quedó con la hora de la quedada y colgó. Sin saber quien eran las otras chicas. Para hacer un poco de tiempo cogió la hoja para preparar esa noche y poder ganarse el corazón de Gato Semental y sobre todo indagar más sobre la trata blanca.