Capitulo 7 #3
Continuó con paso firme. Quería estar sola otra vez para analizarlo todo.
De una de las mazmorras salieron dos personas con las máscaras doradas.
Empezaron a reírse cuando vieron a Maitresse Bug, pero ella se puso seria y fue como si hubieran visto a su jefe.
Los dos agacharon la cabeza, intentando no cruzar la mirada.
En sus manos contenía un cubo lleno de agua y trapos.
Esa habitación seguía con la luz roja encendida.
¿Continuaba alguien limpiando en su interior?
No era algo que le importara mucho a ella.
Giro el pasillo, cruzándose con ellos dos.
La chica se veía que era muy joven. Le hizo recordar cuando empezó a trabajar para el tema de sus estudios.
Aparte de la ayuda que le mandaban sus padres ella estuvo ganando dinero por otro lado.
No le gustaba que le ayudarán. Desde nunca le gustaba ser una chica mantenida.
Desde siempre había querido ser una mujer luchadora e independiente como su amiga Aroa.
Cuando salió de la mazmorra parecía como otro local.
En el centro de la discoteca nocturna se encontraban unas cuantas mesas solo acompañadas por sus sillas.
Encontró muy fría la fiesta. Le estaban poniendo algo a las mesas para resaltarlas.
Pero lo que llamaba la atención era la pasarela, que habían terminado de montar, iluminada con unas luces violetas y el suelo recubierto de moqueta negra.
Esta vez, había más trabajadores. Se veían muchas más máscaras que brillaban por el lugar. En algunas de las mesas había algunas personas ya sentadas. Maitresse Bug busco un sitio libre para poder verlo todo.
Al lado de la pasarela, exactamente en medio localizó una mesa vacía. apresuro sus pasos para conseguirla. Este se encontraba al lado de un cortina un poco misteriosa y donde se encontraba Anteros con sus dos chicas.
Quería investigar como sea , poder observar a esa joven a solas y hablar con ella. Su mirada en la oscuridad parecía pedirle ayuda.
Muchos trabajadores de la fiesta, cuando pasaban a su lado bajaban la cabeza, como si supieran que ella era ama.
Hizo como que se ponía el collar bien para activarlo.
Tenía que grabar todo lo que pasaba para Amaia, y para que todos los que se encontraban dentro del caso, pudieran verlo.
Estaba informando desde antes de salir. Menos mal que su jefe no podía verla desnuda, lo malo es que si veía todo lo que hacía.
Se sentó en la silla mirando hacia donde estaba el DJ y la pasarela. Uno de los trabajadores se acercó para coger lo que quería tomar . Bug le pidió lo que siempre se tomaba. Se quedó analizando el lugar mientras esperaba a que lo trajeran .
Desde allí, vio salir a su sumiso de la mazmorra, lo observó muy feliz.
Llevaba la máscara abierta, dejando ver su sonrisa y su mirada lasciva .
No dejo de sonreír mientras la buscaba. Pero cuando la encontró le enseñó los dientes.
Bug quería conocerlo más. No era que se estuviera enamorando de Gato, si no, que quería tener una amistad con él.
Pero eso no podía ser. Estaba allí por trabajo.
``¿Qué tan guarro es?´´ Se preguntó a sí misma, pero seguro que tenía corazón.
Quería conocer ese corazón aunque no podía conocerlo.
Semental se dirigió a por una consumición y a ver si su reina había pedido algo, todavía se acordaba cuando la vio por primera vez.
En una esquina asustada, en un nuevo mundo para ella.
Gato iba a hacer todo lo posible al respecto, para que supiera ser ama.
Él sabía que iba a empezar mal ya que al día siguiente empezaban los juegos, por lo que estaba algo nervioso.
El no iba a por el premio, si no a pasarlo bien. Sobre todo porque él veía que su ama mostraba interés. Llegó a la barra y pidió algo para los dos señalando la mesa donde se encontraba ella, la camarera, que se encontraba detrás de la barra le dijo que no había pedido nada que ella supiera.
Así que cogió las copas y por el camino tuvo que esquivar a la gente.
El local se veía tranquilo este año. Lo de Sonia María había afectado mucho al mundo del sexo.
Sobre todo en Huelva. En otros lugares él no lo sabía, ya que no se dio la oportunidad de ir a otro local.
Necesitaba cerrar una etapa en el mismo sitio donde cambió su vida.
Llegó a la mesa donde se encontraba ella y vio que se estaba tomando su bebida fría. Ella la necesitaba después del juego que había mantenido con él. Noto que también estaba nerviosa.
— Y yo trayéndote la misma bebida — dijo Gato irónicamente.
— Lo siento. — Saliéndose del papel sin darse cuenta, sabiendo que era él.
— No hay problema ,te la dejo aquí— Gato dejó las copas encima de la mesa .
— Gracias. — Bug todavía no confiaba mucho en él, Estaba en un sitio, buen sitio para tener un accidente y esa bebida de dudosa procedencia.Tenía que esperar el momento. — Pero no era excusa para castigarlo si lo necesitaba.
— Ya se mi … — Dudosamente Gato agacho la cabeza arrepentido. Sabiendo de sobra que ella no estaba enfadada con él y él sabiendo de sobra que no le había hecho nada malo a ella. Esperaba que siguiera jugando con él y quería que sintiera que Maitresse tenía el poder.
—¿ puedo sentarme aquí?—La mujer tímida rompió el silenció, Bug y Gato llevaban tiempo que no cruzaban palabras, solo se escuchaba la música de fondo — Me gustaría sentarme al lado de una belleza como tu.
— ¡Respecta a la mujer! —instigó Bug a Gato con una voz dominante y sexy.
—Lo siento mi amor.
Bug giró la cabeza viendo a las dos jóvenes observándola. Eran unas chicas famosas en ese mundo. Laia Orozo y Micaela Barranco. Estaba mostrando sus caras naturales, con una vestimenta original. Bug no sabía cual era cual.
La chica del pelo rojo fuego se le asomabans la raíces de su cabello original de color negro, su piel blanca y unas grandes pestañas naturales resaltaban sus ojos grises.
También tenía un lunar sexi en la parte superior izquierda del labio, eran unos labios gruesos pero su comisura chivaba que siempre sonreía.
Iba vestida con una sudadera negra con un dibujo de una cruz invertida de color gris saliendo en ella una llamarada de fuego, con unas palabras en letras góticas y pantalón roto y gastado de color gris oscuro.
Esa chica tenía que ser Micaela Barranco.
Laia Orozco, la acompañante, se encontraba seria, mirando a Maitresse.
Esta vez, su cabello estaba bien peinado con la ralla enmedio, resaltando un flequillo largo de color amarillo sin ocultar sus oscuros ojos.
A Lara le llamaba la atención su mirada fría y malvada.
Ninguna de las dos llevaba pestañas postizas.
Eran chicas naturales, acompañadas de poco maquillaje, solo sus labios parecían tener color pero muy claro.
La iluminación del local, no ayudaba mucho con los colores de algunas cosas.
Tenían el cuello alto y blanco con tres cadenas de plata de distinto tamaño y uno de ellos con pinchos.
Bug se fijo en el vestido negro a rallas, que parecía estar hecho a mano con hilo verde hierva. Le gustaba aunque no era mucho de su estilo.
— ¿Podemos sentarnos? — Esa voz dominante venía de Laia Orozco.
— Sí. Sí mi ama lo acepta. — Gato se quedó esperando una respuesta.
Maitresse Bug también se quedó fuera de lugar. No entendía qué había pasado. La persona dominante tenía una voz dulce y encantadora pero la sumisa era la que perdía el respeto.
— ¿Maitresse bug estás bien?
— Si. — Sacudió la cabeza intentando volver a la realidad. — Si os podéis sentar.
— Yo al lado de ella y me da igual lo que tu digas. — Micaela Barranco atacó a Laia acompañada de una sonrisa.
— Lo siento, por esta pregunta. ¿ Pero quién es la ama?
— Se nota que es nueva. — Laia puso una cara de asco, pero en su interior se aguantaba la risa, para no salirse de su papel de chica dura.
— !Eh! — Micaela, le llamó la atención a su pareja.
— Lo siento por su mala educación. — Con su tono dulce dirigiendo su mirada gris a Bug.
— Hoy hemos acordado no jugar. Ni ella. Sellaron con un apretón de manos.
— Ni yo. Así que vamos por libre. Cuando termine el evento y lo que nos apetezca hacer después se decidirá esta noche.
Esa amabilidad hacía sentir muy cómoda a la policía.
—Pues yo le he tenido que castigar a este. —Intentó meterse dentro de su papel , lanzando una mirada de asco a Gato, aunque no tenía el mismo rechazo desde primera hora, y volvió a mirar a Micaela Barranco, parecía que podía sacar más información. — ¿llevas mucho tiempo viniendo?
— A ti mejor no te pregunto eso. — Hizo una parada leve para poder sonreír a todos los de la mesa, incluido Gato, que se aguantaba mirando hacia abajo.
— Si, Mi pareja y yo lo probamos un día, por accidente, y nos gustó.
No somos de acostarnos con otras y menos con otros.
Solo lo hemos hecho por el concurso y obviamente por el dinero.
— hizo con los dedos el gesto del dinero.
— A algunos nos hace falta el money aunque nos apuntemos a muchos juegos y sobre todo por la fiesta.
¿Y tú por qué has llegado a meterte en este mundo ?
y sobre todo acabar con… — No pudo continuar hablando, ya que no le venía el nombre, pero con la ayuda de una mirada a su pareja pudo deducir que se llamaba Gato.
— ¿Quiere decir con Gato Semental? — Pregunto Bug.
— Eso . — Terminó diciendo acompañado con una sonrisa.
— Por curiosidad. — Buscaba una excusa, no se había preparado para ese tipo de preguntas. — En realidad no sé cómo llegué aquí. Pero vine realmente, a Huelva, por una visita. Para descubrir……
—Que eres una zorra. — Le cortó una extraña voz.
Todos se voltearon para ver quien eran.
Maitresse Bug no esperaba esa impertinencia y menos aún el ataque gratuito de Anteros, llevaba con un collar de perro a la chica joven.
La chica miraba hacia abajo dejando caer su cola alta hacia delante. El cabello moreno rozaba un poco su rostro, Lara intento ver algo en ella y se dio cuenta que su rostro estaba oculto con la misma máscara que llevaba Anteros, como marcando que era de su propiedad
— ¡Tú! — Señaló con el dedo a su sumisa. — ¡Siéntate a lado de Gato! , ¡Y no quiero que levantes la cabeza!
— Sí señor.
Maitresse sabía que eso iba a ser muy duro y más estando Anteros pisandoles los talones.