Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 7 #2
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Capitulo 7 #2

— A ti que te importa. — Maitresse rechazó la mirada levantando el brazo y dejó el juguete en su sitio. — ¿Veo que tiene ganas de jugar?

Gato ronroneo mirándola con deseo. Bug al ver el brillo de sus ojos le entró ganas de jugar con él. Bug sonrió aceptando el trato. Pero tendría que taparle la boca para poder imaginar que era Marcel.

Gato sacó su mejor sonrisa y salió de la habitación para dirigirse a otro lugar. Bug fue detrás de él. Ella no sabía a qué mazmorra se dirigían.

Al salir se giró a la izquierda, donde se encontraba la salida de emergencia.

Se veía en la parte de arriba, de esa puerta, la caja de la luz que estaba encendida y al lado una alarma.

¿Como que no se escuchó? Ya que en ese pasillo no se escuchaba mucho la música de la zona de la fiesta.

¿Sería verdad que ese día no funcionaba?

Maitresse Bug se apuntó mentalmente ese detalle , durante y fuera del juego se desconectaba la cámara.

Con los destellos rojos que lanzaba decía que si funcionaba.

Gato Semental se quedó esperando a que le alcanzara Bug con su paso sensual, mirando todas las habitaciones a su paso curioseando. Gato espero en una puerta esperando con los brazos cruzados y dejándose caer en el quicio .

— Chica, te estoy esperando.

— Soy tu ama. ¡No tu chica!

— Me das tu teléfono móvil, para poner algo de música. Como ves no llevo nada encima.

Gato pasó sus manos de arriba abajo, para resaltar su traje látex, pero en realidad si llevaba bolsillos ocultos.

— ¡Métete dentro ya! — Lara se aguanto la risa, viendo las orejas de gato.

Este, ronroneó a la vez que entraba. El iba a esperar mientras Bug se dirigía a su encuentro.

Se quería preparar para la fiesta. Quería pensar que Gato era Marcel, para que le resultará más fácil meterse en el papel y ser una buena dominante.

Iba a escupir toda la rabia que llevaba en su interior.

Esa rabia contenida por no poder decirle a Marsel lo que sentía por él.

Se giró para entrar en la mazmorra que había elegido Gato.

El se encontraba sentado en una silla de madera como si fuera de la edad media, se colocó en una postura que imponía poder.

Como deseando que Maitresse Bug jugara con él.

Ella entró con una sonrisa. Miro hacia un lado y había un potro.

“Ahí le voy a castigar.” pensaba Bug a la vez que se acercaba a él.

— Ama, activa la música antes de empezar a jugar conmigo. Dijo Gato sonriendo de deseo sin desviar la mirada de ella.

Volvió a la entrada, que seguía con la puerta abierta.

— Espero que no me mandes más, aquí mando yo. Además esas cosas se avisan con tiempo… No, mejor dicho, la tenias que haber puesto tu. Así que te voy a castigar. — Camino hacia la pantalla. No lo miraba con la excusa de que estaba mosqueada, pero…… No , solo estaba aguantándose la risa.

En la pantalla salía el nombre “Bishop briggs- Never tear us apart” Esa música aparecía en la pantalla de la otra mazmorra.

No la había escuchado antes, así que no sabía con qué sorpresa se iba a encontrar.

Cerró la puerta con delicadeza. Para que Gato se muriese de las ganas y hacerle rabiar. Para que la deseara aún más.

Eso era lo que le faltaba a ella “deseo”.

La acompañante de Marsel y enemiga de ella, le había roto el corazón en el bar.

Necesitaba sacar la rabia y el deseo por él.

Con sus negras uñas giró el pestillo y con la otra mano le dio al play.

Saliendo el sonido por los cuatros altavoces camuflados en el techo, ambientando con una música erótica y romántica el lugar.

La Blanca sonrisa le mostraba a una persona misteriosa, aunque, Bug se imaginaba que era Helena.

— Ponte encima de ese lugar. — señalo, seriamente, el potro negro de madera. Sin quitarle la mirada a Gato Semental, viendo como se levantaba. — ¿Tu no eres un gato? ¡Qué haces andando de pie!

Bug, veía con humor como gateaba, mientras que Gato lo sentía placentero. Quería saber cómo era el nivel de dominación de esa mujer novata en su mundo. Era una chica misteriosa con esos labios tan sexuales. Su polla le estaba apretando por culpa del látex. Pero más placer le daba sentirlo así.

Con su mirada azul, le mandaba lo que tenía que hacer.

Desde tan abajo veía de cerca los tacones que llevaba Bug, tenía miedo que lo pisara.

A Gato no le gustaba para nada el masoquismo, pero con ella no sabía si sería capaz de probarlo.

Pero sinceramente probar su primer dolor con el tacón no le hacía mucha gracia.

Para bajar el dolor que tenía entre las piernas decidió pensar en su señora Sacristán.

Su cabello castaño, que siempre llevaba escalonado .

Con la piel blanca que hacía resaltar sus ojos celestes como tenía Bug.

Gato miró los ojos de su nueva ama para poder recordar los de Sonia María aunque Bug los tenía más oscuros.

Recordó que le decía que la rechazaban muchos chicos por tener el pecho pequeño, pero esa no era una barrera para Semental los veía más sexys.

Y su cara, ella era la única que conocía su rostro , se volvía loco por esa mujer andaluza con sangre del norte.

El calentón que tenía se le había bajado. Se levantó para ponerse encima del potro. Ese potro lleno de extraño placer, esperando que Maitresse Bug jugara con él.

Sin ordenar de que se quitarse el látex.

le pegó una cachetada en el culo, A Gato le gusto a la vez que le dolió.

No como a Maitresse Bug, ella no aguanto el dolor de la mano.

El culo de Semental lo tenía bien marcado gracias a la indumentaria que llevaba y blando.

A Bug le dio la sensación que era de una persona que iba al gimnasio.

Lara pasó de pensar en Helena a Marcel, este también tenía un cuerpo marcado, pero menos culo que su sumiso.

¿Sumiso? No sabia que iba a utilizar esa palabra, y más con una persona que era sospechosa del asesinato de su pareja.

Le pegó otro guantazo en el trasero pero esta vez acompañado de un suspiro de placer hacia la persona misteriosa que se encontraba en el potro.

Se veía que su miembro se volvía a endurecer con cada paso que daba ella.

— No me apetece jugar más. Quiero conocer tu paciencia. — Bug caminó muy segura alrededor de él, sin apartar la mano izquierda del lomo de Gato, sintiendo un escalofrío.

Sin verlo sabía que Gato estaba sonriendo, y no se equivocaba.

A Gato le estaba gustando lo que hacía con él. Y sobre todo que fuese el primer sumiso de Bug. No se veía mala ama. Sentía placer y sabía cómo dominarlo. ¿Había estudiado antes ese mundo? Pensó un momento Gato.

Pero no fue así, Bug sabía solo lo que había escuchado de él y de su compañera Amaia. Le clavó las uñas negras en el hombro y lo noto musculado.

— ve a la silla ¡Ya! — Le entró ganas de sacar un poco de la rabia que tenía contenida, aunque sabía que él había captado el mensaje desde el principio.

Gato mirando al suelo se dirigió a la silla donde estuvo anteriormente.

Sin cruzar ninguna palabra, ella fue detrás de él.

Ella también estaba disfrutando un poco.

Lo veía como un juego, pero continuaba sin encontrar el placer todavía.

No entendía cómo algunas personas le satisfacía eso y más que le tratasen mal.

Tenía ganas de sentir placer ella sola, imaginando que él era Marcel Rojas. Se acercó a él sin apartar la mirada de su paquete y notando como se la estaba poniéndo dura poco a poco.

— ¡No me mires! — Le atacó, a la vez, que se arrodillaba delante de él.

Gato desvió su mirada al techo obedeciendo a su ama, enviándole que ahora le tocaba ella. Puso sus manos en el reposabrazos de la silla.

Bug sonrió y puso su fina mano en la entrepierna de él .

Sintiendo lo dura que se le había puesto, la movió un poco, esperando a que se pusiera más.

Le bajó la cremallera para descubrir su miembro viril.

No hizo falta meter la mano, la polla salió catapultada deseando recibirla.

Él tenía ganas de jugar igual que ella, quería que se la metiera en la boca.

El pene tenía el tamaño idóneo para dar placer.

Bug se la metió en la boca humedeciendo y soltando un suspiro de placer.

—¡ Aguanta! ¡hasta que diga yo! — Le ordenó antes de meterla en su boca profundamente.

Pero no le entró fatiga. Si, él tenía el miembro perfecto para ella.

Lara, le daba miedo de que le mandaran comer polla de más de dieciséis centímetros , lo suficiente como para metersela en su boca, ya que ella no era mucho de hacer gargantas profundas.

Su cabello falso se movía poco a poco. Se escuchaba el roce de los moños contra el látex.

En el fondo Semental estaba aguantando el placer.

hasta le dolía por aguantarse. Era tan sumiso, que Bug le hacía sospechar que podría ser un plan. como una persona inocente.

Estaba saboreando ese cuerpo. sentía un sabor a limpio. ¿Cuando ella había hecho eso? Nunca se había acostado con alguien sin conocerlo antes, y sobre todo sin besarlo. Todavía no sabía cómo besaba ese chico. Pero la música estaba apunto de terminar.

No sabía qué cara tenía Gato. Seguía disfrutando de su miembro, metido en la boca. No podía parar de chuparlo, le llegaba a la garganta.

¿Cuando dejo de pensar en Marcel? No sabia cuanto tiempo llevaba de rodillas sin pensar él y estaba disfrutando de una persona misteriosa. Una persona con la cual todavía no se habían rozado ni los labios.

Quería reírse un poco de él. Por lo que estaba deseando que terminara la música para dejar de darle placer.

Aguanto un poco pensando en la maldad que iba hacer, y en la cara que no podía ver.

Le estaba empezando a doler un poco la boca de estar chupando sin parar.

La vena de la polla palpitaba intentando explotar.

— Ya me he cansado de… — Se levantó, poniendo cara de asco mirando el miembro de Gato. — Esa porquería… por decir algo, no se como llamarlo.

Bug se dirigió hacia la puerta dejándolo en la silla, sin moverse.

El no sabía si iba a soltar todo el placer recibido al exterior.

Bug corrió el seguro para salir de ese lugar de placer y dirigirse a la fiesta.

Tenía que continuar con su objetivo. Todo eso era un avance para ganarse la confianza de él ,a la vez fue un placer para sí misma.

Lo había pasado bien, y más riéndose de él.

Ese pasillo transmitía placer, la mayoría de las habitaciones tenían la luz roja encendida indicando que estaban ocupadas. Miro la de donde había salido ella y estaba apagada.