Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 7
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Capitulo 7

Maitresse bug, estaba frente al local breath control. Todavía no estaba abierto por completo. ¿ y su sumiso Gato Semental? Todavía no tenía su número de teléfono móvil y no había aparecido. Tendría que descubrir más sobre él y no estaba muy segura de confiarle esos datos.

Veía como algunas personas entraban para pasarlo bien.

A la hora que era no tenía que esperar mucha cola, podía entrar directamente al lugar.

Veía como el vigilante, en la puerta analizaba a cada persona que se le acercaba con los rostros tapados, como se ocultaba también ella.

Tenía que sentirse una mujer con poderío, aunque en su interior lloraba por haber visto a Marcel Rojas con la otra.

Esa déspota de Helena.

Por el camino, tentó a la suerte, llamado a su compañero Luis María Rodríguez.

Solo daba el tono de llamada. Le mando un mensaje a Amaia comunicándole: “ no se donde esta R.M.L”.

Se quedó un rato en el coche antes de bajar, esperando la llamada.

Luego se acercó a la entrada aguardando por si acaso.

Sabía que en el interior no podría hacer muchas cosas.

Solo tomar lo que sea y ver el tiempo pasar.

¿Podría levantar sospechas si entraba y se quedaba en la barra?

No se escuchaba la música del interior cada vez que se abría la puerta.

Así que no sabía si había comenzado la fiesta.

Aunque estuvieran entrando trabajadores y algunos clientes.

Estaba cansada de esperar allí de pie a Gato Semental y la llamada de Amaia Centeno no llegaba. Así que decidió entrar, el vigilante de la puerta le pidió el DNI , este no se dio cuenta de que era falso y la dejó entrar. Estaba tranquila ya que la otra noche no había pasado nada relevante.

En el pasillo de la tienda, seguían las mismas dos personas del otro día. Esta vez no llevaba ningún abrigo por lo que no tuvo que utilizar el guardarropa . La otra persona estaba concentrada en poner todas las máscaras en su lugar. Lara les sonrió y continuó adelante.

Se había equivocado. La música de fondo llenaba el ambiente. Ese club lleno de placer y misterio. Estaba sonando una música relajante y sensual. Esa sensualidad que le faltaba esa noche a Maitresse bug.

Se veía que habían contratado a más vigilantes, con sus máscaras de gorila ocultando la mitad de sus rostros, de los que había algunos que no la llevaban puesta todavía.

En la barra estaba un vigilante tomando algo mientras miraba a su compañero con la cara descubierta, como si se sintiera un dios.

Una mujer, más sexy que Bug, jugaba con la corbata de otro de los vigilantes, mientras el hombre que la acompañaba le ayudaba a ligar.

Lara observó que el vigilante se sentía incómodo con la situación.

Cerca de la barra había unas cuatro personas tomando algo.

Por lo que veía Lara se conocían. Ya que se reían mucho entre ellos.

Le hizo recordar lo ocurrido esa misma tarde.

Podría estar igual que ellos. Pasándoselo bien y contando cada uno su vida, sobre todo lo que había pasado entre ellos desde que se alejaron.

Aunque Maitresse tenía que camuflar un poco, a veces quería contárselo todo a su amiga pelirroja, a sabiendas de que si le hubiera dicho algo, no podría estar allí.

Además que lo único que conseguiría sería ponerlos en peligro tanto a ella como a su pareja.

Cogió aire y continuó observando el lugar.

Se sentía que estaba en otro lugar. La tranquilidad y la música de fondo no le cuadraba.

En la entrada a las habitaciones o mazmorras se encontraban esta vez tres vigilantes.

Se veían muy grandes. Su cuerpos decían que ninguno de los tres eran los de la otra vez.

Estaban recogiendo los datos a una pareja, donde la mujer la llevaban con un collar de perro y su pareja mostrando su cuerpo sudado.

Los dos se veían muy felices entrando a ese lugar.

Esa pareja se encontraba muy gustosa con lo que hacían.

El club se había convertido en un lugar muy amable.

Por lo que no le cuadraba con la noche anterior.

Mucha gente feliz y cómoda, seguro de lo que hacían.

Maitresse bug pensaba que podía ser que ella estaba muy atacada el primer día y no veía lo que pasaba en realidad a su alrededor.

Pero ella tampoco estaba allí para una fiesta.

Si no por lo de la trata de blancas y sobre todo por un asesinato.

Así que se dirigió a las mazmorras del club. Los tres guardias estaban hablando, aunque uno de ellos vio como se acercaba Maitresse.

— Hola. — le saludó alegremente, el que la estaba observando al llegar.— ¿Quieres entrar?

— Si — contento ella dulcemente, observando a los otros dos que estaban de brazos cruzados.

— ¿Cual es tu nick?

— Maitresse Bug.— Le respondió ,observando a uno de los vigilantes que no hablaba, mientras apuntaba su nombre en una libreta que llevaba.

— ¿El nick del acompañante? ¿O viene sola?

— Vengo sola, tengo curiosidad por ver cómo son las mazmorras.

— ¿Quiere usted que le facilite un acompañante?

— ¿Cómo?

— Veo que eres nueva en esto . — Se rio, y sus compañeros también.

Aunque el que tenía el cuaderno se aguantaba para no salirse de su papel.

— No se preocupe usted, nosotros también somos nuevos.

Se supone que hay gente que le gusta que los domine una persona extraña.

Y el club facilita personas dominantes. Eso si, dicen que no se le permite el sexo con ellos. Para eso debe ser con otro cliente.

— Soy ama.

— ¡Hay! — Su voz transmitió el error que había cometido sin querer. Esta vez, sí que se rio el guarda que estaba apuntando los datos en el cuaderno. — Perdón, pensaba que era usted sumisa.

— ¡No! soy ama. Vamos a ver se que soy nueva en esto pero sé más o menos como funciona todo.

— ¿Quiere usted que unos de nuestros trabajadores le explique cómo funcionan las mazmorras?

— No. Gracias

— Vale, puede usted entrar. Ya disponemos de todos sus datos, qué es lo más importante.

—Gracias. — Maitresse Bug cruzó como una diosa, con la cabeza erguida y soberbia contoneándose eróticamente por entre los guardias.

En la entrada, había una habitación donde estaban descansando unos trabajadores.

Por su indumentaria daba la sensación de que ostentaban mucho poder.

Deberían ser los amos que decían los guardias de la entrada.

Al otro lado había una gran puerta metálica, donde seguramente se encontraba el almacén.

Ella continuó como si nada, sabiendo que en la entrada estaba siendo observada por una cámara.

Gracias a Gato Semental pudo ver donde estaban ubicadas algunas de estas.

En esos pasillos donde te llevaban del dolor al placer.

Bug cuando estuvo hablando con Gato hacía como si le mirara a él, pero realmente estaba observando el lugar para encontrar alguna pista que le pudiera ayudar en su investigación.

El pasillo se encontraba tranquilo con algunas puertas entre cerradas.

Detrás de una de ellas, se encontraba una mujer riendo con dos hombres que la acompañaban.

El más joven le insultaba amablemente a la chica.

Bug estaba tranquila ya que no se veían muy agresivos.

Además sobre todo, cuando ella se cruzó, se quedaron mirando los tres a Maitresse, se rieron entres ellos, pero sin que los escuchara nadie.

Pero ella sabía que se reían de ella por los gestos que hicieron.

Ignoro y continuo con su objetivo. Quería ir a la mazmorra donde se encontró el cuerpo de Sonia María.

Para poder investigar. En algunas mazmorras se escuchaban suspiros de placer en su interior.

Otros tenían las puertas abiertas para que se viera lo que pasaba dentro.

Algunas de ellas indicaban que tenían una cámara activa en su interior.

Eso sí, en el dintel de cada puerta disponía de una luz que indicaba que mientras estuviera apagada podían estar tranquilos.

Eso se utilizaba por si alguien estaba en peligro.

``¿Dónde sucedió ? , ¿Qué pasó en esa misma planta al final del pasillo?´´ Se preguntó Maitresse Bug mientras lo recorría .

Por suerte esa mazmorra se encontraba vacía. Miro al final del pasillo, sabiendo que la puerta de emergencia se encontraba cerca de allí. ¿ Pero a la fuerza se tendría que cruzar con alguien? Le quedaban muchos pasos para llegar por lo que aligeró, entró y cerró.

Al lado de la puerta había una consola de hilo musical empotrado en la pared.

Con lo cual podría decidir que tipo de música poner.

Pulsando el primer botón se escuchaba la misma canción de la sala, en el resto aparecían unas cuantas melodías que Lara no conocía, por último disponía de un puerto USB donde poder conectar el teléfono móvil para poder poner una música de su preferencia .

En la pantalla también tenía la opción de conectar o desconectar la cámara .

Se encontraba encendida en ese momento así que la apago y observo si podía hacer otras cosas más.

La última opción eran las luces del habitáculo. Alrededor del perímetro del techo había una tira de led que Lara podía cambiar de color a su antojo, estaba la luz normal, pero Lara decidió ponerla de color rojo intenso para meterse más en el papel de ese día.

No encontró ninguna elección más en esa pequeña pantalla. Así que miro otro detalle de la habitación. En el centro se encontraba la Cruz de San Andrés. Se veía muy nueva para ser la misma en la que murió Sonia María. Detrás se encontraban unos cuantos juguetes sexuales.

En el silencio de la estancia, solo se escuchaba el ruido de los tacones de Maitresse bug dirigiéndose a la estantería que se encontraba en la pared del fondo, para contemplar más de cerca los objetos. Todos los elementos desprendían olor a nuevo y la tabla a limpio.

Cogió un objeto para jugar con él. Para ver qué dolor podría llegar a sentir con él. Sabiendo que con los guantes que llevaba lo aguantaría.

— ¿Necesitas ayuda? — Le pareció oír la voz de Marcel Rojas.

Maitresse Bug se giró y encontró a Gato en la puerta ,dándole vueltas a su cola. Llevaba todo el día pensando en lo ocurrido en el bar por eso pensó que era Marcel y quería que él la buscara porque ella no era capaz de buscarlo.

— Dime Gato Semental.

— Me ha dicho unos de los animalillos, que estabas aquí dentro. Que has entrado sólita, sin sumiso ni sumisa ¡Y has rechazado un guía! , ¿Qué quieres juego? — Gato le atacó con su mirada felina.