Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 6 #4
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Capitulo 6 #4

— ¡Hola, cuanto tiempo!

Aroa miró a la intrusa con cara desafiante y parecía que de un momento a otro iba a saltar por encima de la mesa para proteger a su amiga como una loba.

Lara tenia curiosidad de quien podría ser.

Se encontraba entrando alegremente, llenando todo el recinto con su belleza, el dios Marcel Rojas.

Con su blanca sonrisa saludando alegremente a todos.

Esa alegría que transmitía desde sus ojos marinos , esa cara despejada cruzada por un mechón de su peinado pelo rubio.

Iba vestido con un jersey blanco que le quitaba el frio, un abrigo tres cuartos de color gris a juego con el pantalón de pitillo que remarcaban los musculo de sus piernas .

Del brazo llevaba a alguien alegre. Una chica que se le hacía muy familiar.

Pero Mora no sabía de qué. ¿Dónde había visto antes esa cara?

La única que podía saberlo era Aroa. El cabello anaranjado rozaba el abrigo gris de él.

Ese cabello no era natural… le delataba el color marrón de sus cejas.

Sus pequeños labios le ayudaban a tener una bonita sonrisa y le resaltaba con más gracia el pintalabios rojo intenso.

Ocultaba su cuello con una camiseta de cuello vuelto de color blanco y una minúscula falda acompañada con unas botas largas escondiendo sus piernas hasta sus nalgas y abrigada por un abrigo largo y oscuro.

— ¿Hay, está aquí Lara Mora? — dijo ella alegremente. Soltándose del brazo de Marcel para dirigirse a ella.

¿Quién podía ser? Pensaba Mora viendo que se dirigía hacia ella. Esa mujer la conocía pero ahora mismo ella no caía. Con los nervios sin saber qué hacer. No se movió un ápice.

— Veo que no me reconoces.

Lara seguía mirando a Marcel, aunque, esa mujer misteriosa le cortaba la mirada. Lo poco que podía ver era que Alain se había acercado a él. No sabía en qué momento.

— Soy Helena Quiroga. — Continuó dejando caer su brazo sobre el hombro de Lara.

Lara Mora miró fijamente los ojos oscuros de Helena .

Sin separar sus labios de la copa. No se podía creer que Marcel estuviera con Helena.

Esa chica desde pequeña iba detrás de él.

Le hacía la vida imposible para que no hablara con él.

Era la chica más popular de su clase. Todos se preocupaban por su enfermedad.

“Que Aroa y Lara pensaban que era mentira.”

Se escuchó un ruido que llenó el bar , No sabía cómo llegó su vaso al suelo salpicando de cerveza todo a su alrededor.

— ¿Estás bien? — Esa falsa sonrisa y demoníaca que se preocupaba por ella. Si, todavía no había cambiado.

— ¿Qué ha pasado? — Se escuchó la voz preocupada de Marcel.

—No pasa nada. Se le ha resbalado el vaso. — Comentó Aroa intentando relajar la situación.

— A ver te ayudo. —Helena sacó de su minúsculo bolso un pañuelo para secar un poco el pantalón de Lara. Aprovechando para decirle algo en oído. — No lo mires tanto, ya es mio.

—Dejarla. — Se levantó Aroa. — Ella puede hacerlo sola. ¿A que si capullita? —Se forzó a hacer una broma, ya que se dio cuenta de la situación.

— Me voy mejor.

—¿Si vamos a pasarlo bien? — Sus palabras eran tan falsas que no se lo creía ni ella.

— Lo siento, no te preocupes, pero ya se me ha hecho tarde y tengo cosas que hacer.

— ¿Te acompaño a coche Lara? —preguntó Aroa preocupaba cuando se levantó su amiga.

— No te preocupes pelirroja. Dentro de nada nos vemos y nos tomamos algo todos. Cuando llegué al hotel hablamos.

— ¿Segura?

— Si. — Lara se despidió de Aroa con una sonrisa.

Marcel miraba a las tres chicas sin saber que estaba pasando realmente. Estaba confuso. Su mirada se dirigió hacia su amigo de infancia viendo que también veía lo que estaba pasando. Tenía pensando que sería un día tranquilo para ser su primer día en Huelva.

— Lo… Lo siento… Me… — Nerviosamente Lara se despidió de los dos chicos mirando a Marcel.

— No te preocupes si tienes que irte Lara. — Le ayudo Marcel a terminar la frase.

Con una sonrisa vio como ella salió apresuradamente por la puerta. Se quedó tranquilo. Sabiendo que estaba viva y estaba bien. Le hubiera gustado cruzar algunas palabras y saber lo que le había deparado el futuro. Alain Vélez le había avisado de que ella estaba allí, la mejor amiga de ellos.

Mientras Marcel se dirigía a la mesa con su amigo, Lara se precipitaba hacia su coche llorando. Se sentía como una cobarde por no poder hacer nada. Tuvo muchas oportunidades, pero siempre los nervios y el miedo la habían traicionado . No podía controlar eso.

Lara Mora condujo por la ciudad mesuradamente, con lágrimas que le empañaron sus ojos marrones. Estando segura de que ellos se estarían riendo en la mesa.

Lara no fallaba en su predicción . Marcel se reía a carcajadas con su amigo Alain , porque le estaba contando unas cosas graciosas que le había pasado, mientras la risa de Helena llamaba la atención de todo el local, acompañada por unos leves manotazos en la espalda del modelo.

La que no lo estaba pasando bien y además no lo podía ocultar, era Aroa, esperando impacientemente la hora de marcharse,observando la salida del bar y pensando si estaría bien su amiga .

Todo lo acontecido era culpa de Marcel , por haber traído a la bruja.