Capítulo 4
Ya en la habitación del hotel ,Lara preparó un bocadillo de atún con queso y un poco de mayonesa. Estaba muy cubierta, que se sentía segura de que no iba a mancharse. Pego el primer bocado mientra la otra mano buscaba en el teléfono móvil el número de Amaia Centeno.
Cuando lo encontró lo puso en manos libres y lo dejó encima de la cama, mientras abría la maleta de mano , Le acompañaba el pitido del tono de llamada.
Empezó a sacar todas las hojas del historial de ese crimen.
Estaba sin pensar en Marcel Rojas. Estaba más preocupada de su compañero Luis María Rodrigues.
En su cama tenía diseminadas las fotos de Sonia María Sacristán en una cruz de San Andrés. Esos archivos, la mayoría, los había obtenido sin permiso. Sabía que estaba haciendo muchas cosas ilegales pero eran para un bien. Creía mucho en esa chica.
—¿Tiene información?- Salió la voz de Amaia Centeno desde el terminal telefónico.
—He intentado contactar con nuestro compañero… —Lara hablaba lentamente a la vez que leía el historial de la persona. Salía el nombre de Ryoko Bushida, la dueña del evento y la que encontró muerta a Sonia María Sacristán —No tengo ninguna información de él. No me coge las llamadas.
—No te preocupes Lara, cuando sepamos algo. Contactamos contigo
—Vale.
Ese “vale” le valió como una despedida. Amaia colgó la llamada.
Sin embargo, Mora continuó con la lectura tranquilamente, era todo muy extraño.
Era la primera vez que tenía que investigar algo así.
Ya que en ese informe ponían cosas muy extrañas ,por lo que pudo deducir que habían pasado por encima de la policía.
En informe de la policía de Huelva se relataba: En medio del evento, que fue cancelado, se encontró el cuerpo de Sonia amarrada en dos madera en forma de equis, que se supone hacer llamar “La cruz de San Andrés”.
Llevaba una venda en sus ojos ensangrentados, ya que se los vieron y en su boca una mordaza roja.
Pero lo que la pudo matar era una cadena de perro que llevaba puesta alrededor del cuello.
La persona que la encontró se llama Ryoko Bushida, la responsable del evento.
Antes de hacer la prueba pasó por ese lugar y por casualidad ese día la cámara de la entrada estaba fallando.
A parte era un lugar para gente discreta y anónima, así que en sus interiores, como en esa habitación, no contenían cámaras.
Buscan la privacidad y anonimato del cliente.
Por lo que los videos que mostraron eran de entrada y salida de la fiesta y sobre todo del evento.
Ella se encontraba apuntada con un chico que no se sabía quien podría ser.
Pero se sabía que no podía ser él asesino , ya que había salido antes.
En los objetos que estaban en su cuerpo no había ninguna huella pero en sus alrededores estaban las huellas de los que había utilizado ese día la habitación tanto hombres y como mujeres.
La familia, que es de Málaga, no sabía que se movía en ese mundo.
La excusa inventada era de que estaba con sus amigas de viaje, aunque no dijo en qué lugar.
Sus amigas sabían que hacía eso, pero no sabían dónde, y menos se pensaban que era en Huelva.
Que les dijo a ellas que iban a esta dos meses fuera, que lo había hablado con su sumiso.
En el hotel donde se estaba quedando solo aparecía que había reservado por una semana.
Dejó de ir unos cuantos días y después lo canceló con una llamada.
El dueño del Hotel decía que su voz se escuchaba tranquila y no presintió que estaba en peligro.
Como una chica muy joven cuando encuentra el amor de su vida.
Asín que la conclusión fue que tenía o debería ser un asesinato por violencia de genero.
Lara cogió un cuaderno pequeño, que se encontraba dentro de la maleta, y empezó a escribir sospechoso.
Ryoko Bushida, sumiso o novio y persona de la llamada, a ellos tres los puso entre comillas “investigar” y por último puso: policía que investigó el caso “ no investigar” .
La policía que estaba detrás del caso, aunque para ella eran sospechosos, no podía saber que ella estaba dentro del caso.
Aunque podrían estar también en la trata de blancas.
Cogió la hoja que contenía la foto de la habitación. Le costó trabajo ver los detalles con ese tipo de luz azul, la que proyectaba el tubo fluorescente situado en el techo.
Pego un bocado mientras miraba por la ventana.
Desde la que divisó las nubes grises encima de la ciudad que la vio nacer donde vivió su infancia.
La ciudad en la que no se pudo despedir de su madre.
Mientras saboreaba el bocadillo una lágrima de rabia corrió por su blanca piel terminando en la comisura de sus labios.
Echaba mucho de menos no haber podido despedirse de su madre. Estaba en medió de una investigación cuando falleció. Las dos despedidas perdidas por culpa de su trabajo.
Dentro de su trabajo, por fin, tenía el apoyo de su pareja.
Mejor dicho su ex pareja. Cipriano Muñoz, lo había conocido en el trabajo, aunque actualmente no trabajaban juntos y más después de la separación, estuvo todo el tiempo a su lado.
Ayudándola y apoyándola en la pérdida de su madre.
Esa madre que se fue a la tumba guardado el secreto de su hija.
Pego un bocado lentamente.
Intento pensar en otra cosa.
Algo alegre.
Le vino a la cabeza lo que le había dicho su amiga Aroa, de salir a comer juntos. ¿Pero cómo? Esa noche y los días que le quedaban eran para investigar la muerte de Sonia María Sacristán y la trata blanca.
Le quedaba poco tiempo para prepararse e ir al lugar. A lo mejor esa noche podía sacarle una idea de lo que puede ser la prueba. Y sobre todo cuánto tiempo le quitaría a Lara Mora y el tiempo que necesitaba Maitresse bug.
Lara Mora se dirigió en busca del otro coche.
Las gotas caían sobre el espejo retrovisor.
Cuando entró en él, escuchó cómo resonaba la lluvia en la luna delantera del vehículo, puso el motor en marcha y encendió las luces, este iluminó su otro coche a los lejos.
Detrás de ella se encontraba la maleta donde llevaba la ropa.
Los papeles los dejó en la caja fuerte, que contenían el lugar donde se estaba quedando.
Se cambió de ropa como pudo echando el asiento para atrás, mientras le escribía a su compañero de que se dirigía para el lugar.
Rezaba a la vez de que su amiga Aroa no la llamara, ya que dejó el otro teléfono móvil en el hotel.
Si viera una llamada perdida pondría una excusa o se inventaría lo que sea.
Se bajó del coche mirando a su alrededor.
Donde se encontraba no había nadie. Así que se pudo poner el antifaz que era lo único que le quedaba, este le resaltaba las lentillas azules.
comprobó su cabello falso. Si lo tenia bien puesto, le costaba trabajo quitarlo. Ahora eran el turno de Maitresse bug.
Se bajó del coche para dirigirse a la fiesta. “Breath control” se encontraba a las afueras de la ciudad. En medio de la nada. Detrás de un bar de alterne que se hacía llamar “Sala copas”.
Ese bar estaba allí desde cuando ella era pequeña. Pero por lo que se ve, cuando se fue Lara Mora del Huelva le salió la competencia. Aunque no parecía mucho.
Le quedaba poco para llegar. corría mucho aire, cuando en el exterior se precipitaba más la lluvia. Pensaba que iba a empezar mal Maitresse bug.