Brais
Las cartas me generaban una paz similar a la de ver un álbum de fotos. En cada una había una impresión de alegría, tristeza, dolor o anhelo; al leerlas, podía recordar las frustraciones, deseos y aspiraciones de antes con más claridad. Mi corazón se oprimía ante una palabra o se conmovía por otra.
Cerré los ojos pensando en aquellos momentos y tal vez, por la cantidad de tiempo que había vivido en esa época, aquellas memorias parecían lejanas, distantes y difíciles de alcanzar.
Podía recordar el aroma de las flores, pero no el color de ellas.
Podía recordar las manchas de la tinta en mis manos, pero no la forma de su letra.
Suspiré y dejé el libro a un lado. Justo cuando vi los mensajes de Lio, sentí un pequeño rubor cubrirme la cara.
Sonreía como tonto al leer el primero y ese sentimiento cálido hizo que de repente mi día estuviera más vibrante y lleno de color.
El problema era lo desconcertante de su segundo mensaje.
Bien podía estar deseándome un buen viaje, como invocar a los infiernos y no me enteraría.
Me debatí un buen rato si hacerle o no la pregunta.
Miré la hora y vi qué un me faltaban al menos dos horas de viaje.
Brais:
Yo... también quería verte, pero creo que tu imagen se vería perjudicada. China tiene fuertes leyes de censura y parece que cada vez que nos encontramos, las turbas de internet quieren cosas muy moralmente cuestionables.
Siendo sincero, era mejor no encontrarme con él en persona.
Había algo que cautivaba mis sentidos y me hacía actuar como un loco.
No tenía tiempo para esas cosas, no cuando había jurado siempre estar al lado mi señor...
me revolví en mi asiento y busqué algo de comer. Por suerte había traído algo de comida.
—Disculpa —una voz me sacó de mis pensamientos y al volver el rostro, dos chicas estaban paradas frente a mí.
—¿Tú eres él?
Me mostraron en su celular, una foto mía recibiendo una rosa de manos de Lio Zhan y me sonrojé. No había pensado en la posibilidad de ser reconocido… Bueno en realidad olvidé que fui tendencia en Twitter hace nada.
Digo, la superestrella del pop era Lio Zhan, no yo ¿Cuánta gente realmente conocía a este hombre, por Dios?
Las chicas parecían emocionadas, así que hacerme el desentendido no funcionaría, igual podía intentarlo.
—Lo siento, pero no lo soy —exclamé.
—¿Seguro? —Repuso una de las chicas.
—Muy seguro...— mi tono invitaba a que se fueran, pero no pude escapar a ser fotografiado de la nada.
Apreté mis puños y respiré profundo. Eran chiquillas y la verdad, tenía las de perder si se armaba un alboroto. Opté por ignorarlas con el texto. Era experto en hacer un muro de ignorancia y desdén entre lo que me rodeaba y un libro.