Amantes de Tinta Blai
84%

Blai

Su caricia en mi mejilla hizo que mi corazón estallara. Estaba a un paso de no poder contenerme más y solo lanzarme a sus brazos, cuando el sonido de la voz de su excelencia me detuvo en seco. Mis manos se detuvieron en el aire y solo pude dejar un apretón en su brazo.

—Hijo, volviste —exclamó la madre de mi señor y me alejé un poco, para no disgustarla—. No me anunciaste tu vuelta, esto sí es una sorpresa.

Rápidamente los sirvientes salieron a tomar el equipaje.

Yo me quedé un rato viendo como era llevado por su madre y suspiré.

No importaba, siempre podía colarme en su habitación a través de la ventana.

Mi corazón aún seguía latiendo con fuerza ante el apodo.

Él se veía más hermoso ¿Cómo era posible que cambiara tanto en un año?

Sus rasgos eran refinados y perfectos, junto con ese cabello dorado y esos ojos grises. Sonreí.

Sí, yo soy su lirio y él era mi sol.