Amantes de Tinta Brais
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Brais

Sentí un escalofrío recorrer mi espalda al ver su expresión, y no entendía muy bien el por qué.

El aire misterioso y repentino me dejó un poco fuera de lugar.

No supe muy bien cómo responder a su pregunta.

Luego le quitó importancia. El que solo yo pudiera escribirle, hizo que mi corazón se acelerara.

¿Soy yo o de repente hacía demasiado calor?

Mi cuerpo se sacudió entero al oír mi nombre en sus labios. No lo entendía, no quería entenderlo... ¿Por qué tenía que decir mi nombre de esa forma? Lo hacía sonar hasta obsceno y pecaminoso. Recibí mi celular todavía con el corazón en la garganta.

—Yo... adiós —abrí la puerta y me bajé del auto en cuanto se detuvo, respirar el aire me ayudó a mantener un poco la compostura, y me volví para verlo—. Gracias... nos vemos.

Corrí lejos del auto, entré a mi residencia y me quedé con el corazón todavía acelerado.

¿Qué rayos había hecho? No sé de dónde había sacado el descaro, pero incluso en una situación como esta, pudo rechazarme ¿Por qué no lo hizo?

¿En serio me dio su número? Qué clase de famoso es tan inconsciente.

Suspiré y sentí como me caía el cansancio sobre los hombros.

Fui a mi piso, y al entrar me encontré con Bruno que recogía las cosas tiradas en el suelo.

Tenía los ojos llorosos y al verme se arrojó a mis brazos.

—Maldito desgraciado tienes una idea de lo preocupado que estaba —dijo, zarandeándome de un lado a otro—.

Llegué aquí y un montón de policías estaban revisando tus cosas y las mías.

Hicieron un montón de preguntas raras y me dijeron que fuiste arrestado.

Raúl lo grabó, me mostró el video y me asusté mucho.

Pensé que no te vería de nuevo... Te ves como la mierda ¡Los demandaremos, eso es abuso de la fuerza policial!

Bruno me siguió golpeando con información, mientras me revisaba bien por todos lados.

Agradecía la preocupación y me sentí mal por no avisarle apenas quedé en libertad.

Fue por el botiquín de primeros auxilios.

Aproveché que quedé solo para bañarme y ponerme ropa limpia.

Al salir del baño, mi amigo me esperaba para aplicarme un medicamento en la cara.

—Te ves mejor —exclamó—. Ahora sí, por favor explícame, ¿qué rayos pasó?

Me senté en la cama y a pesar del cansancio, le conté todo.

Cada detalle de lo que pasó desde que encontré a Lio Zhan en la biblioteca.

Él solo me miraba con un rostro muy serio.

Al ver que mi estómago reclamó, pedimos comida a domicilio.

Ya cuando al fin llegaron nuestras pizzas, Bruno estalló en carcajadas, dándole un susto al repartidor.

—No sé si me rio por tus desgracias o tu suerte —le di un puñetazo ofendido.

—¡¿Crees que pasar una noche en la cárcel fue divertido?! —Dije molesto.

—Te sacó, ¿no? —Repuso Bruno sobándose el golpe—. Desde mi punto de vista, te debe una. ¿Crees que puedas conseguir mercancía de él?

Lo miré con deseos de matarlo, y Bruno solo me tendió una rebanada de pizza. Al terminar la comida, fue como si mi mente se desconectara y antes de sentir la almohada, todo se volvió negro.

Desperté a la mañana siguiente, demasiado atontado. Alguien golpeaba la puerta insistentemente, al parecer Bruno no estaba. Me levanté y fui a abrir la puerta. Me llevé un susto de muerte al ver a un grupo de diez estudiantes que rodeaban la puerta.

—Oye, ¿eres tú verdad? —Exclamó uno de los chicos y lo miré extrañado. Él extendió un hilo de Twitter frente a mi cara—. El que le salvó la vida al chino famoso del otro día

Casi todo en esa frase estaba mal en lo que a mí respecta, pero vi con calma lo que decía el anónimo de Twitter: Cuáles son las cosas que nos oculta la realeza.

Yo caminaba tranquilamente por la calle cuando vi a este pobre ser común ser asaltado y detenido con fuerza bruta policial innecesaria.

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Venían adjuntas un montón de fotos de mi arresto. Rayos, sí que me veo mal en cámara. Seguí leyendo:

Imagínese mi sorpresa al saber que era un simple estudiante de la universidad, que se había detenido a ayudar a un extraño. Pero qué sucede, qué ese no era cualquier extraño.

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Una imagen de Lio Zhan, en un escenario, se mostró y luego una de cómo era sacado en camilla, de mi residencia.

Traté de averiguar qué pasaba con el pobre chico.

Él solo era una persona ayudando a otra, entonces por qué lo tratan así.

La policía se negó a darme información hasta que nada más y nada menos que, el auto del Idol chino/español, se detuvo en la comisaría y poco tiempo después, el idol salió con el joven.

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No pude seguir leyendo, una imagen mía, saliendo detrás de Lio Zhan realmente me impactó.

Sentía que él tenía pose de mafioso. Además, era una injusticia lo bien que se veía ante una maldita cámara.

Yo me veía como el asco. El resto del hilo hablaba de la figura angelical que era Lio Zhan quien, incluso siendo hospitalizado, había corrido a aclarar el mal entendido con los oficiales.

No estaba entendiendo como pasó esto. ¿En qué momento lo salvé?

—No sé de qué hablas —le devolví su celular al chaval y cerré la puerta.

Corrí a mi computadora y busqué el hilo Twitter.

Leí con mayor profundidad esta tontería del misterioso joven que salvó al joven Duque.

Me empezó a dar dolor de cabeza y sentí que todo se ponía más complicado.

No fue hasta que vi una foto de mi cara durmiendo, que caí en cuenta que fue Bruno quien publicó esta mierda.

¡Lo voy a matar! ¿Por qué demonios había hecho eso?

Seguí leyendo hasta que encontré la raíz del problema.

Al parecer, alguien me vio salir del auto de Lio Zhan y empezaron a especular cosas raras.

No sabía quién era ese tal @FGDT, que parecía especialmente dispuesto a despotricar mierda sobre mí, pero eso no excusaba a Bruno.

Se pasó como tres pueblos. Me pintaba como un héroe, aunque al menos se había desquitado con la policía.

¿Ahora como arreglo esto?