Brais
Oír la risa de esta persona generó en mí, una especie de contradicción de sentimientos.
Por un lado, quería golpearlo ¿Es que no era consciente de lo traumático que fue esto?
Pero por otro, era un sonido hipnótico y relajante, casi como volver al hogar después de mucho tiempo.
Mis emociones aún estaban revueltas cuando Lio Zhan solo dijo que me llevaría a mi casa.
—¡¿Qué?! —No parecía ser una pregunta ya que un caballero se tomó la molestia de tomarme del brazo, y escoltarme de manera un poco pasivo agresiva.
El punto es que, antes de poder decir otra palabra, estaba en el auto de Lio Zhan sintiendo que otra vez era tratado como un muñeco de trapo.
En cualquier momento me pondría a gritar, pero al ver esa cara volví a perder las fuerzas para hablar.
El chofer recordaba mi dirección, así que solo me relajé en mi asiento, tratando de gritar internamente las mierdas que no podía decir en voz alta.
Escucharlo preguntar por mi nombre hizo que al fin me atreviera a verlo.
Su cabello azul estaba despeinado, pero casi parecía adrede.
Esos ojos castaños con un leve rasgo asiático y su piel blanca y suave, marcada con un mentón más al estilo occidental...
él en verdad era una mezcla en perfecto equilibrio de dos razas.
—Brais —dije tratando de no trabarme—. Y yo…
Me callé y traté de irme a mi lugar feliz, siempre me trabo si me estreso.
—Me llamo Brais Monserrat.
Mi voz fluyó y eso me ayudó a relajarme un poco.
Al mirarlo, no podía evitar pensar en "él".
Era estúpido, ni siquiera se parecían, sus actitudes eran totalmente distintas, entonces ¿por qué verlo generaba en mi, este sentimiento tan agridulce?
Me mordí el labio sintiendo que el instinto me engañaba.
—¿Puedo verte de nuevo? —La pregunta salió de mis labios antes de siquiera pensarlo. El sueño debía de estar venciéndome, porque era lo único que podría explicar qué de repente enloqueciera, y pidiera algo como eso—. Yo... no sé cómo decir esto, pero quiero verte de nuevo.
Extendí mi celular y me apenó ver lo roto que estaba. Aun así, estaba funcional, por lo que puse el teclado y se lo ofrecí para ver si era posible obtener su número. Estaba demasiado cansado para pensarlo ahora, pero en serio necesitaba confirmar si él era esa persona, si era real o una ilusión.
—Solo... si no es mucha molestia —sentí como mi cara ardía—. Gracias por sacarme y en serio me gustaría conocerte a ti... no a la persona que muestras a todos.