Lio
Mi respiración se volvió pesada e involuntariamente comencé a estirar mi mano para tomar el libro.
Sin embargo, una voz me detuvo. Cuando me di cuenta, alguien más lo había tomado.
Mi ceño se frunció y luego alcé la mirada para dar con esa persona.
Rasgos delicados y refinados adoraban una cara blanca.
El cabello negro resaltaba sus facciones de forma agradable y un par de ojos grises, me miraban fijamente a menos de un paso de distancia.
Abrazaba el libro con fuerza contra su pecho.
Mi corazón se detuvo y de repente dejé de estar en la biblioteca, frente a ese chico. Ahora estaba bajándome de un carruaje para entrar en una mansión, que se encontraba completamente a oscuras.
¿Qué pasaba ahí? ¿Por qué estaba en la penumbra?
—No… —no pude articular palabra. Todo se volvió negro a mi alrededor y caí sin saber nada más de mí.