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C onnor
El último concierto había terminado y Connor no podía sentirse más aliviado por haber acabado la gira.
No había visto ni había sabido nada de Lexie desde que se había marchado hacía tres días.
Al final, había acabado confesándoles a los demás todo lo que había estado pasando entre ellos, así como lo que había descubierto sobre su padre y las cosas que le había dicho a Lexie después.
Drew se había enfadado al enterarse de lo que él y Lexie habían estado haciendo, sobre todo porque odiaba que se le ocultara cualquier cosa que pudiera afectar al grupo. Los demás se habían mostrado más tolerantes; habían notado el cambio en él cuando ella estaba cerca.
Todos se mostraban comprensivos, pero tenían que terminar la gira. Hizo lo que pudo para aportar a los últimos conciertos la misma energía que había tenido cuando Lexie estaba entre el público sonriéndole, pero todo era una farsa. Solo quería que todo acabara para poder aclarar sus ideas.
En ese momento Connor estaba sentado en el escenario junto a Tex tras el último concierto, contemplando el estadio vacío mientras el equipo desmontaba todo.
Su mejor amigo lo había escuchado pacientemente mientras le hablaba de Lexie.
Y después de eso, Connor por fin se había sincerado sobre su descontento con el rumbo que estaba tomando la banda.
Su preocupación por su futuro, sus miedos sobre lo que su decisión podía significar para sus amigos.
Cuando terminó, Tex lo miró fijamente con el ceño fruncido.
—¿Por qué coño me lo estás contando ahora? No me puedo creer que no se te ocurriera hablar conmigo o con cualquiera de nosotros sobre esto. Somos amigos, joder. Hemos pasado por todo juntos; ¿no crees que podríamos tener una conversación madura sobre nuestro futuro?
Connor se pasó la mano por el pelo. Cuando por fin lo había dicho en voz alta, le parecía ridículo no haber pensado que podía hablar de ello con sus amigos. Miró a Tex con aire arrepentido.
—Lo siento, tío. No sé en qué estaba pensando.
Tex negó con la cabeza.
—No estabas pensando en absoluto. Siempre has tenido miedo de abrirte demasiado con nadie, Connor, demasiado preocupado por que te rechacen.
Y te haces cargo de la felicidad de los demás en exceso.
Llevamos mucho tiempo haciéndolo; todos estamos la hostia de cansados de las giras.
Lo que nos mantiene en marcha es hacer música juntos.
Pero no creas que no hemos pensado todos en otras cosas que nos gustaría hacer.
Así que, ¿por qué no nos sentamos todos y lo discutimos como adultos?
Connor soltó una risa forzada.
—Sí, probablemente deberíamos hacerlo.
—Entonces, ¿has hablado con Drew sobre esto, o soy el único al que se lo has contado?
—No le he dicho nada a Drew. La única otra persona a la que se lo he contado es a Lexie.
Tex arqueó las cejas.
—¿Así que le has contado a Lexie cosas que no le has dicho a nadie más? ¿Ni siquiera a tus mejores amigos, a los que conoces desde que eras niño?
Connor asintió, sintiendo de nuevo la pena por su ausencia.
Todavía no sabía qué iba a hacer con respecto a ella.
Las veces que se había derrumbado y había intentado llamarla, ella no había contestado.
Sabía que Drew tenía su dirección, pero antes de hacer alguna tontería como presentarse en su puerta sin avisar, tenía que averiguar qué era lo mejor para los dos y no solo para él.
Tex lo miraba con una expresión indescifrable.
—¿A qué viene esa cara? —preguntó Connor.
Tex negó con la cabeza y suspiró.
—Eres un idiota, Connor —murmuró—. Lexie es una entre un millón.
¿Cuándo vas a admitir de una vez que estás enamorado de ella?
Locamente enamorado, hasta las trancas. Es inteligente, amable y divertida, y una de las mujeres más naturalmente sexys que he conocido jamás.
Tendrías que ser el mayor tonto del mundo para no estar enamorado de ella.
—Parece que eres tú quien está enamorado de ella. —Connor podía percibir la acusación en su voz.
Tex se encogió de hombros, pero no lo negó.
—Si no hubieras dejado tan claro desde el momento en que subió al autobús que la deseabas con locura, yo habría intentado algo, sin duda.
—Ya hiciste tu jugada. La besaste —gruñó Connor.
Tex se encogió de hombros de nuevo.
—Solo porque tú te estabas tomando con toda la calma del mundo lo de hacer algo al respecto. Y no sabía si alguna vez te sacarías la cabeza del culo, así que, sí, lo intenté. Estaba claro que por su parte no había nada. Estaba tan loca por ti como tú lo estabas por ella.
Mierda, lo había fastidiado todo por completo. La había herido cuando eso era lo último que quería hacer en el mundo. Todavía se sentía mal al saber que ella pensaba que había estado besando a otra mujer.
—No sé qué decirle, cómo hacer que me crea cuando le explique que no estaba tonteando con nadie.
Hubo un silencio tenso por parte de Tex, y luego habló en voz baja.
—Ya lo sabe. —Su expresión era comprensiva.
—¿Qué coño quieres decir con que lo sabe?
Tex suspiró.
—Conseguí hablar con ella por teléfono una vez, al día siguiente de que se marchara. Le expliqué lo que había pasado.
Connor lo miró con ira.
—¿Por qué coño no me lo habías dicho hasta ahora?
—Porque ella necesita tiempo, y tú también. Tienes que recomponerte antes de ir a buscarla.
—¿Crees que era decisión tuya? —Tex se encogió de hombros y lo miró impasible. Connor rechinó los dientes y preguntó—: ¿Y te creyó? —Tex asintió—. ¿Así sin más?
Tex se enfadó por fin.
—¡Sí, así sin más! Te quiere, lo que significa que te cree. Y sabe que yo no te perdonaría, pedazo de mierda, si no lo creyera también.
—Si me quiere, ¿por qué coño no ha vuelto? ¿Por qué no se ha puesto en contacto conmigo, ni ha contestado a mis llamadas?
—¡Porque te quiere, idiota!
—¡Lo que estás diciendo no tiene ningún puto sentido! ¿De qué coño estás hablando? Si me quiere y me cree, ¿por qué no ha vuelto? —Se había puesto de pie y gritaba sin importarle quién lo oyera.
Tex ya no estaba enfadado: estaba furioso. Entrecerró los ojos, pero en lugar de gritar, su voz se volvió grave y gélida.
—Porque ella también te creyó cuando le dijiste que no querías una relación. Te creyó cuando le dijiste que ya no la necesitabas. Y te creyó cada vez que , joder, no le decías que la querías.
Connor lo miró, atónito, y luego se desplomó de nuevo, con el corazón retumbándole en el pecho.
Joder. Se sentía mal, vacío, destrozado.
Sí que la quería. Ya no podía negar la verdad.
La quería —lo quería todo de ella— y, según Tex, ella también lo quería.
Y él la había alejado una y otra vez. Desde el primer momento en que se dio cuenta de que se sentía atraído por ella, había intentado mantener las distancias.
Incluso cuando había cedido a su deseo y la había tocado, se había asegurado de dejarle claro que solo era una aventura.
Incluso cuando había estado dentro de ella, nunca se había permitido pensar en qué era exactamente lo que sentía.
Fingía que no existía. Fingía que al final sería capaz de alejarse.
Fingía que iba a poder ver cómo se marchaba sin que le importara que acabara perteneciendo a otra persona.
Había sido tan estúpido… ¿Era demasiado tarde para compensarla? No quería pensar que sí lo era… No podía pensar eso. Tenía que arreglar las cosas. Quería a Lexie en su vida; era lo único que tenía claro en ese momento. Pero Tex tenía razón. Debía aclararse antes de hablar con ella. Se levantó.
—Vamos.
—¿Adónde vamos?
—Voy a poner mis asuntos en orden y luego iré a por ella.
Tex sonrió.
—Por fin.