40
C onnor
Connor buscó a Lexie por todas partes y también la llamó al móvil.
No contestaba. Joder .
Había hablado con Maggie y las cosas de Lexie seguían en el autobús, así que tenía que regresar en algún momento. Se le hizo un nudo en el estómago al recordar la angustia que había visto en sus ojos, y se maldijo a sí mismo.
¿Por qué demonios le había dicho aquellas cosas?
Se había comportado como un auténtico cabrón y se había arrepentido casi nada más alejarse.
Pero cuando la había oído decirle a Joe que tenía ganas de volver a casa y decidir qué hacer a partir de ahí, el dolor lo había atravesado con tanta fuerza y rapidez que no había podido respirar.
Entonces Joe la había invitado a salir —como iban a hacer muchos otros hombres en el futuro— y Connor se había dado de bruces con la realidad de que, una vez que su corazón se hubiera curado lo suficiente, ella iba a enamorarse de uno de esos hombres, a casarse con él y a tener hijos.
La idea de que Lexie lo dejara para estar con otra persona había sido demasiado para él tan poco tiempo después de enterarse de lo de su padre.
Había reaccionado de forma violenta, con el único deseo de hacerle daño antes de que ella tuviera la oportunidad de hacérselo a él.
Para cuando recobró el sentido, ya era demasiado tarde: ella había desaparecido.
Connor se dejó caer pesadamente en uno de los sofás del autobús y se echó hacia delante, encogido, con los codos sobre las rodillas y la cabeza entre las manos, preguntándose cómo había podido estropearlo todo tan estrepitosamente.
Había tomado el dolor y la ira que le provocaban las acciones de su padre y los había descargado sobre Lexie, la última persona del mundo que se lo merecía.
Lo único que podía hacer ahora era darle el espacio que necesitaba y, en cuanto la volviera a ver, pedirle perdón, abrazarla y demostrarle lo mucho que lo sentía.
Si solo les quedaban unos días, quería pasar cada minuto con ella.
Lexie aún no había regresado cuando llegó la hora de salir al escenario.
Cuando los demás le preguntaron dónde estaba, él se limitó a negar con la cabeza, sin saber qué responder.
Cuando Drew lo presionó, preocupado y con ganas de saber qué había pasado, Connor tuvo que decirle que habían tenido una discusión.
Drew le dedicó una mirada penetrante, como si lo supiera todo, y envió a uno de sus guardias de seguridad al hotel por si Lexie había regresado allí.
Connor nunca había tenido tan pocas ganas de salir al escenario y actuar.
Que hubiera acabado bebiendo mucho más de lo que solía hacerlo antes de un concierto tampoco ayudaba.
Su actuación aquella noche fue una de las peores.
El público parecía bastante contento, pero él podía ver cómo Tex, Zac y Noah se intercambiaban miradas preocupadas cuando su distracción se hizo evidente.
No dejaba de buscarla en la multitud y entre bambalinas, con la esperanza de verla ahí, cámara en mano.
Pero no apareció. En un momento dado, la cosa se puso tan mal que Tex tuvo que apartarlo un segundo entre canción y canción para decirle que se recompusiera.
Para cuando terminaron el último tema ya no podía más y se bajó del escenario mientras los demás seguían dándole las gracias al público.
No le importaba, solo quería encontrarla.
Pero ella no estaba por ninguna parte entre bastidores.
Acorraló a Drew para preguntarle si sabía algo, pero Drew negó con la cabeza.
—Aunque sus cosas siguen en el autobús, así que tiene que volver. Solo espero que sea pronto, porque tenemos que salir en un par de horas.
Connor se duchó en la sala vip y luego se dirigió a la fiesta posterior con la esperanza de que ella estuviera allí.
La buscó por toda la sala, pero no la vio.
Se le encogió el corazón y perdió la poca paciencia que le quedaba.
Cogió una cerveza del bar, se la bebió de varios tragos largos y luego la tiró vacía a la basura.
Mientras se movía por la sala, intentó evitar cruzar la mirada con nadie.
No tenía ganas de hablar con los fans y prácticamente ignoraba a cualquiera que se atreviera a acercarse a él.
Una rubia bajita no captó la indirecta y le siguió los pasos mientras él esperaba el momento oportuno para irse al autobús.
No dejaba de acosarlo, cuando lo único que él quería era estar solo, ahogando sus penas en una botella de whisky.
Dios, ya estaba otra vez, pegándose a él, intentando que entrara en su juego de seducción.
Al final, se hartó. A Connor no le gustaba ser grosero, pero ella no captaba la indirecta.
La agarró por los hombros y acercó tanto su rostro al de ella que a la chica casi bizqueó al intentar enfocar su rostro.
—Déjame en paz, joder —gruñó.
Fue entonces cuando oyó a Tex llamar a Lexie por su nombre. Connor soltó a la mujer rubia y se dio la vuelta, pero lo único que vio fue la puerta cerrándose detrás de Lexie, que se alejaba a toda prisa. Maldijo y se abrió paso entre la multitud, pero Tex lo agarró del brazo.
—¿No crees que ya le has hecho suficiente daño? —le gruñó al oído.
Connor se zafó de las manos de Tex.
—Vete a la mierda, no sabes de qué estás hablando. —Intentó abrirse paso entre la gente, pero su amigo lo agarró de nuevo.
—Tienes que calmarte y dejarla en paz. He visto la expresión de esa chica, y ahora mismo no va a escuchar nada de lo que le digas.
—Suéltame o te voy a dar una paliza de cojones. —Miró fijamente a Tex, respirando con dificultad.
Tex le escudriñó el rostro, le soltó el brazo y negó con la cabeza.
—La has cagado, tío.
Connor apenas le echó un vistazo antes de abrirse paso a empujones entre la multitud hasta la puerta, abrirla de un golpe y salir a toda prisa.
No vio a Lexie por ninguna parte, así que corrió por el pasillo, salió y miró a su alrededor desesperadamente.
Ella no estaba allí, pero al ver el autobús de la gira tuvo la repentina esperanza de encontrarla en su dormitorio.
Fue hacia el agente de seguridad que vigilaba el autobús.
—¿Lexie está dentro?
El tipo negó con la cabeza.
—Estaba, pero se ha ido.
—¿Qué quieres decir? ¿Se ha ido hace un momento?
Parecía preocupado, evidentemente temeroso de haberse metido en un lío.
—Se acaba de ir en un taxi.
—¿Llevaba su maleta? —preguntó, porque aún tenía esperanzas.
El chico asintió.
—La ha cogido del autobús y la ha metido en el taxi antes de entrar en el recinto.
Connor sacó su móvil y marcó el número de Lexie.
Sonó dos veces y luego saltó el buzón de voz.
Ella había rechazado su llamada. Volvió a marcar con el mismo resultado.
A la tercera vez, saltó directamente el buzón de voz, lo que significaba que había apagado el móvil.
Le dejó un mensaje rápido instándola a que le devolviera la llamada.
Lexie no llevaba mucha ventaja; si se dirigía al aeropuerto, aún podía alcanzarla.
Volvió corriendo al interior y encontró a Tex y a Drew al lado de la puerta, hablando en voz baja.
Tex tenía el móvil en la mano, y Connor se preguntó por un instante si él también había intentado llamar a Lexie y si había tenido más suerte.
—Drew, necesito un coche. —Connor frunció el ceño cuando Drew miró a Tex y luego negó lentamente con la cabeza—.
Pues llamaré a un puto taxi. —Se dispuso a sacar el móvil del bolsillo de nuevo, pero Tex le puso una mano en el hombro antes de que pudiera hacerlo—.
Antes de que acabes haciendo algo aún más estúpido, tenemos que hablar.
—¡Tengo que alcanzarla! —Ya estaba gritando.
—¿Adónde crees que va? —preguntó Tex.
—No lo sé… Probablemente al aeropuerto.
—¿O a un hotel para pasar la noche?
—Quizá, pero no puedo registrar todos los hoteles. Aunque puedo ir al aeropuerto.
—¿Y comprar un billete con la mera esperanza de que ella esté allí esperándote?
—¿Y por qué coño no?
—Porque esto no es una puta película romántica y esas cosas no funcionan en la vida real —replicó Tex con voz áspera.
—Por no mencionar que tenemos que salir y ponernos en marcha en la próxima media hora para llegar mañana a Phoenix, que está en dirección opuesta al aeropuerto. —Drew habló con calma, pero Connor podía ver la ira contenida en su rostro.
Connor negó con la cabeza, dispuesto a decirle que le importaba una mierda, pero las siguientes palabras de Tex lo detuvieron en seco.
—No puedes enfrentarte a ella en un lugar público como ese, y menos cuando va a estar tan alterada como cuando ha salido corriendo de aquí. La acorralarás, y más te vale estar preparado para una pelea.
—Solo necesito explicarle por qué le he dicho lo que la ha molestado. Tengo que pedirle perdón. La he cagado, pero puedo arreglarlo si al menos puedo hablar con ella.
Tex arqueó las cejas.
—¿Y cómo vas a explicarle por qué estabas besando a esa mujer ahí atrás?
Connor levantó la cabeza de golpe.
—¿De qué estás hablando? No he besado a nadie.
Tex lo miró entrecerrando los ojos.
—He visto a Lexie cuando ha entrado. Me ha dicho que habíais tenido una discusión y que se marchaba, pero que primero quería despedirse de todos.
He intentado convencerla de que no se fuera, pero estaba decidida.
Entonces te hemos visto al otro lado de la sala con la lengua metida en la garganta de una rubia.
Lexie se ha puesto pálida y ha salido corriendo.
Así que dime qué demonios estaba pasando si no la estabas besando.
Como es obvio que había algo entre tú y Lexie, más te vale tener una buena explicación; de lo contrario, haré que te arrepientas de haberle hecho daño.
—La ira y la decepción de Tex hacia él eran palpables.
Connor se masajeó las sienes, invadido por la frustración.
—No la estaba besando. Le estaba diciendo que me dejara en paz de una vez. Llevaba toda la noche siguiéndome. La he agarrado y le he dicho que se largara.
La mirada de Tex se volvió un poco más comprensiva.
—Lo siento, tío, pero parecía que la estabas besando.
—Pues solo tengo que explicárselo a Lexie.
Tex negó con la cabeza.
—Ya te lo he dicho. No sabes si va a ir al aeropuerto esta noche, y aunque así fuera, no puedes montar un escándalo.
¿Te imaginas si entras allí como un torbellino?
Te van a rodear. Y creo que eso es lo último que ella querrá ver mientras intentas pedirle perdón.
Y si la encuentras, consigues pasar desapercibido y te disculpas, le haces creer que no estabas besando a esa chica y la convences de que no se vaya, ¿luego qué?
¿Has pensado siquiera en lo que vendrá después?
Connor dudó.
—La traeré de vuelta.
—¿Y luego qué? ¿La traerás solo para tirártela y luego llevarla al aeropuerto y despedirte de ella otra vez dentro de un par de días?
¿Cuál es tu objetivo real a largo plazo?
No puedes seguir jugando con ella. Tienes que averiguar qué es lo que quieres, o dejarla marchar.
—Mierda. No tenía ningún plan. No había pensado más allá de encontrarla y suplicarle perdón.
La voz de Tex se suavizó—. Ella se preocupa por ti.
Y está claro que tú te preocupas por ella.
Tanto como puedes, al menos. Connor le dedicó una mirada penetrante—.
Pero si tenías pensado despedirte de ella al final de la gira y no volver a verla nunca más, por favor, no vayas a buscarla solo para sentirte menos culpable.
Puede que incluso sea más fácil para ella si esto acaba así.
Puede que le resulte más sencillo pasar página si piensa que eres un capullo.
Connor cerró los ojos e inspiró hondo varias veces.
Odiaba que lo que decía Tex tuviera sentido.
Se había negado a pensar más allá del final de la gira.
Sus emociones estaban tan enredadas que no sabía lo que quería.
Sobre todo tras enterarse de la muerte de su padre.
¿Cómo iba a ir a buscar a Lexie para luego dejarla marchar otra vez?
Se quedó sin fuerzas y se desplomó contra la pared.
—No sé lo que quiero —admitió en voz baja.
—Pues tienes que averiguarlo antes de volver a hablar con ella. Porque si sigues tomándole el pelo, todos te daremos una paliza.
Connor se pasó las manos por la cara.
Y se lo merecería…