Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 37 #3
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Movió los dedos de su mano izquierda para formar un acorde básico y, a continuación, deslizó el pulgar por el dorso de su mano derecha.

—Do —susurró, y rozó con los labios su cuello, oyendo cómo se le entrecortaba la respiración al hacerlo.

Volvió a moverle los dedos y rasgueó el dorso de su mano derecha—.

Sol. —Deslizó los labios por su cuello y besó otro punto—.

Mi menor. —Otro acorde, otro beso, y su respiración ya era tan superficial como la de él.

Siguió así, con las manos sobre las de ella y los labios en su cuello, mientras los dos se iban calentando cada vez más.

Él estaba duro como una roca debajo de ella y podía sentir el calor de su intimidad a través de las dos capas de ropa interior.

No iba a poder aguantar mucho más—. Do. —Esa vez, en lugar de besarle el cuello, rozó con la boca el pabellón de su oreja—. ¿Lexie?

—S-sí —respondió ella sin aliento.

—Haz la foto.

Notó cómo se sobresaltaba al recordar lo que él tenía pensado. Había dejado el mando a distancia en una mesa cercana y bajó la mano derecha para pulsar el botón antes de volver a poner su mano sobre la de él.

—Se disparará en veinte segundos, y luego dos veces más durante el próximo minuto.

Él siguió adelante, enseñándole los acordes de la canción que le había cantado aquella noche en el concierto, la que la había hecho llorar. Probablemente porque le recordaba a su marido, pero una parte egoísta de él esperaba que, en parte, fuera por él.

Otro acorde, otro beso, y entonces ella echó la cabeza hacia atrás y la ladeó para darle mejor acceso a su cuello.

Mientras él la besaba en un lado del cuello oyó el clic del obturador.

Siguió adelante, pero sabía que la lección había terminado para los dos.

Le recorrió los brazos con las manos y luego usó una de ellas para hacer que echara la cabeza hacia atrás mientras reclamaba su boca en un beso profundo que la hizo retorcerse y arquearse hacia él.

El obturador volvió a hacer clic. Deslizó la otra mano por su torso y le acarició un pecho, antes de bajar aún más para acariciar el encaje de sus bragas.

Oyó el clic del obturador por tercera vez, pero ya le daba igual.

Lo único que quería en ese momento era volver a estar profundamente dentro de ella, dejándole su huella para que nunca lo olvidara, para que nunca estuviera con otro hombre sin pensar en él.

Habría tenido que sentirse culpable por desear echarla a perder para cualquier otro cuando él no podía ser el hombre que le diera lo que necesitaba, pero no se atrevía a pensarlo.

Lexie se apartó y luego se dio la vuelta para sentarse a horcajadas de frente a él.

Le pasó las manos por el pelo, agachó la cabeza hacia sus labios y se restregó contra él.

Él podía sentir lo húmeda que estaba, cómo su cuerpo se pegaba al suyo como si no pudiera acercarse lo suficiente.

Todo aquello había sido un prolongado juego previo, y los dos estaban al límite.

Le recorrió la espalda con las palmas de las manos y pegó sus caderas a las de ella, empujando hacia arriba, contra su calor.

Ella echó la cabeza hacia atrás y gimió, y él ya no pudo aguantar más.

Levantándole las caderas para poder meter la mano por debajo, se bajó los calzoncillos y los quitó de una patada.

Luego pasó los dedos por el lateral de sus bragas y se las quitó.

Ella se apoyó en los hombros de Connor para levantarse lo suficiente como para que la punta de su pene se deslizara entre sus pliegues húmedos.

—Joder, Lexie —gimió él. La mano izquierda de ella se apartó de su hombro por un segundo para sujetarlo y, acto seguido, empezó a descender sobre él, envolviéndolo en su calor húmedo y apretado.

Connor luchaba por llenar sus pulmones de aire mientras ella lo acogía dentro de sí, balanceando las caderas a medida que descendía lentamente a lo largo de su miembro.

Justo cuando ella llegó hasta el fondo, él alzó la mano, la besó en los labios y metió la lengua en la dulzura de su boca.

Al hacerlo, volvió a oír el clic del obturador de la cámara y se dio cuenta de que ella debía de haber accionado el mando a distancia.

La idea de que estaba deseando ver esas fotos se abrió paso en su mente inundada de lujuria, pero se desvaneció cuando Lexie se separó lentamente de él y volvió a dejarse caer, justo cuando el obturador hacía clic por segunda vez.

Sabía que no iba a aguantar mucho más: la presión que se acumulaba era demasiado fuerte, demasiado intensa; solo necesitaba que ella llegara al clímax antes que él.

Deslizó la mano entre ellos y le acarició el clítoris en círculos, una, dos, tres veces, y ella se corrió.

Echó la cabeza hacia atrás, arqueó la espalda y su cuerpo se tensó con fuerza a su alrededor.

Eso era todo lo que necesitaba. Le agarró las caderas y empujó hacia arriba, gimiendo su nombre mientras se corría con más fuerza que nunca. El obturador hizo clic por tercera vez.