Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 35
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C onnor

A la mañana siguiente, cuando Connor se levantó de su litera, vio que la cortina de Lexie estaba corrida y que la cama estaba vacía.

La visión de las sábanas arrugadas le trajo recuerdos de la noche anterior, y tuvo que recomponerse antes de ir a la sala de estar.

En cuanto llegó vio a Lexie, que estaba desayunando con Noah sentado a su lado.

El batería tenía un aspecto un poco demacrado, con los ojos inyectados en sangre, pero ni de lejos tan malo como la noche anterior.

Lexie levantó la cabeza hacia él cuando se acercó a la mesa; su mirada se posó en su pecho desnudo antes de encontrarse con los ojos de él con una leve sonrisa.

El rubor que se extendía por sus pómulos le indicó que ella estaba reviviendo los mismos recuerdos que él había tenido.

La idea de que ella se recreara en las imágenes de lo que habían hecho la noche anterior hizo que empezara a excitarse de nuevo, así que rápidamente apartó la vista y se quedó de pie, contemplando el paisaje a través de la ventanilla con aire despreocupado, mientras recuperaba el control.

Esa chica era capaz de provocarle un montón de cosas con solo una ojeada.

Cuando se recuperó, volvió a la mesa y se sentó frente a Noah.

—¿Cómo te encuentras?

—Bastante mejor. Gracias por cuidar de mí anoche.

—No hay por qué darlas. Aunque no sé por qué demonios no nos dijiste que te encontrabas fatal. No tenías por qué salir con nosotros.

Noah se encogió de hombros.

—No quería fallaros, y ya sabes que a la discográfica no le gusta que faltemos a los eventos de relaciones públicas. Esperaba que unas cuantas copas me ayudaran a recuperarme.

Connor negó con la cabeza.

—La única forma en que podrías decepcionarnos es no cuidándote. Y que le den a la discográfica. Tendríamos que hacer mucho más que faltar a unos cuantos eventos de relaciones públicas para que nos dieran de lado.

Noah suspiró y se masajeó las sienes.

—Sí, tienes razón, ha sido una tontería. De todos modos, esta noche debería estar bien, pero quizá me tumbe un rato.

—No hay problema. Descansa y ya veremos cómo te sientes más tarde. Siempre podemos conseguir un batería sustituto para esta noche si hace falta.

Eso provocó una reacción.

—Por encima de mi cadáver —gruñó Noah. Connor esbozó una sonrisa ante eso. Estaba claro que se sentía mejor. Cuando Noah se levantó para marcharse, se volvió hacia Lexie—. Gracias por cambiarte conmigo anoche. ¿Estuviste bien en mi litera?

Lexie se sonrojó un poco ante la inocente pregunta de Noah, pero no apartó la vista al responder.

—Eh… La litera resultó ser sorprendentemente cómoda. Si necesitas seguir usando la cama un tiempo, no pasa nada.

El corazón de Connor se aceleró al imaginar que se pudiera repetir lo de la noche anterior, y se sintió decepcionado cuando Noah respondió.

—Si no te importa que vuelva a usar el dormitorio esta mañana, por mí no hay problema en volver a la litera esta noche.

—Estupendo. —Ella ocultó su decepción lo bastante bien como para que Noah no se diera cuenta, pero Connor pudo percibirla en su voz.

Noah asintió y volvió a la cama. Connor se deslizó hasta quedar sentado frente a Lexie. Como no había nadie más cerca, se permitió alargar la mano y coger la de ella, que descansaba sobre la mesa. Ella lo miró a través de sus pestañas, y una sonrisa se dibujó en sus labios al sentir su tacto.

—Buen intento —le sonrió.

Ella puso los ojos en blanco y se rio en voz baja.

—Me vuelve loca no poder tocarte cuando sé que pasas la noche a solo unos pasos de mí.

Connor entendía cómo se sentía. Era exasperante tenerla tan cerca y no poder hacer nada al respecto.

Una parte de él quería mandarlo todo al diablo y contárselo a los demás.

Tex ya parecía tener sus sospechas. No tener que andar a escondidas ya habría supuesto ciertas ventajas.

La idea de compartir el dormitorio cada noche con ella le hizo moverse en su asiento.

La desventaja era que todos habrían dado por hecho que se trataba de algún tipo de relación. Y si dejaba claro que no era así, los demás probablemente le habrían dado una paliza por aprovecharse de Lexie.

Tampoco era que lo estuviera haciendo, o, al menos él no creía que fuera así.

La confusión se apoderó de él al verla con esa suave sonrisa en el rostro mientras le acariciaba el dorso de la mano con el pulgar.

Ella no le había dicho nada sobre querer más y parecía bastante satisfecha con su acuerdo temporal.

¿Había alguna posibilidad de que ella sí quisiera más de él?

¿Y qué quería él? Tenía que admitir que aún no sentía que hubiera terminado con ella ni por asomo.

De hecho, últimamente se pasaba la mayor parte del tiempo deseando poder estar a solas con ella.

Joder .

Una ira repentina y ardiente le recorrió el cuerpo.

¿En qué demonios estaba pensando? Se suponía que eso era algo a corto plazo, solo para ayudarlo a superar la gira, nada más.

No quería que fuera nada más. Retiró la mano y se rascó la nuca.

Cuando Lexie lo miró con curiosidad, él le dedicó una sonrisa forzada.

—¿Qué te pasa? —Una arruga apareció entre sus cejas mientras le escudriñaba el rostro.

Y se sintió aún peor. Estaba enfadado consigo mismo y no quería desquitarse con ella.

—Nada, solo estoy cansado. Anoche no dormí mucho.

—Lo había dicho en broma, pero la tensión en su voz hizo que sonara como una acusación.

Apretó los dientes cuando ella se estremeció.

Mierda, era un capullo. Pero la preocupación de haberse involucrado demasiado con ella, de depender demasiado de su presencia, le ponía la piel de gallina, como si estuviera a punto de romper a sudar frío.

Esa clase de mierdas eran la razón por la que evitaba encariñarse.

¿Quién necesitaba esa montaña rusa de emociones?

La confusión que sentía significaba que ya se había involucrado demasiado en lo que fuera que hubiera entre ellos.

Volvió a cruzar la mirada con Lexie y sintió un nudo en el pecho al ver su expresión dolida.

Cabreado consigo mismo por darle demasiadas vueltas a todo y haberla lastimado, volvió a estirar el brazo por encima de la mesa y le cogió la mano—.

Lo siento, Lexie. Estaba bromeando. Sé que es una broma horrible; soy un gilipollas.

Fui yo quien empezó lo de anoche, y fue la hostia.

Ella sonrió, pero eso no logró borrar del todo su expresión cautelosa.

—Bueno, solo queda poco más de una semana para que termine la gira, así que no tendrás que preocuparte de que te mantenga despierto mucho más tiempo.

Connor odiaba que le recordaran que solo le quedaban unas pocas noches más con ella. Y ahí estaba él, desperdiciando ese tiempo comportándose como un capullo.

Estaba intentando averiguar cómo compensárselo cuando oyó pasos detrás de él.

Soltó la mano de Lexie y se volvió para ver a Tex entrando en la sala vestido solo con unos vaqueros.

Al verlos sentados a la mesa, se pasó la mano por el pelo, que le llegaba hasta los hombros, y le dedicó a Lexie una cálida sonrisa.

Connor apretó los dientes y se dio la vuelta.

Todavía le molestaba saber que Tex había besado a Lexie antes que él.

Joder, el mero hecho de que la hubiera besado ya lo cabreaba.

Ver a Lexie correspondiendo a la sonrisa de Tex también lo molestaba.

En el fondo sabía que en su expresión no había más que cordialidad —no se parecía en nada a las sonrisas que ella le dedicaba a Connor en privado—, pero aun así lo volvía loco.

Porque en poco más de una semana se habría ido, nunca iba a volver a verla y otro hombre iba a ser el destinatario de todas esas sonrisas maravillosas.

No debería molestarle, joder, pero le molestaba.

Se levantó del asiento, manteniendo una expresión lo más normal posible, antes de darse la vuelta y salir de la estancia. Tenía que controlarse, y pronto. Le quedaba poco tiempo con ella, y no quería estropearlo.