Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 34
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C onnor

La música retumbaba con fuerza; el ritmo techno le ponía los nervios de punta a Connor.

Estaban en una discoteca de Austin, en un evento de relaciones públicas organizado por el sello discográfico.

Connor habría preferido quedarse en el autobús de la gira con Lexie, pero sabía que no había forma de librarse de aparecer en público.

Que estuviera tan tenso probablemente tenía menos que ver con la música y más con el hecho de que Lexie estuviera en la pista de baile con Zac.

Cuando el bajista la había invitado a bailar, ella le había lanzado una breve mirada interrogativa.

Pero como no quería que nadie supiera lo que había estado pasando entre ellos durante las cuatro últimas semanas, no podía justificar reclamar su derecho sobre ella y advertirle a Zac que se mantuviera alejado, por mucho que le apeteciera.

Así que se obligó a mantener una expresión neutra, y ella se apartó de él y le sonrió a Zac mientras este le cogía de la mano y la llevaba a la pista de baile.

Y en ese momento estaba sufriendo al tener que mantener una conversación con Tex mientras veía cómo Zac le ponía las manos encima, aunque solo fuera un toque inocente en la cintura.

Pero lo estaba matando, cuando lo único que quería era acercarse, apartarla de Zac y reclamarla delante de todo el mundo.

Molesto por esos sentimientos posesivos que le resultaban desconocidos, apartó la vista de los dos y la dirigió al otro lado de la zona vip, donde Noah, de forma poco habitual en él, estaba sentado solo en un rincón oscuro.

Connor frunció el ceño. Noah solía ser el alma de la fiesta cuando salían. De hecho, llevaba todo el día un poco raro, pero cuando Connor le había preguntado antes qué le pasaba, se había encogido de hombros.

Tex señaló con la cabeza al batería.

—¿Qué crees que le pasa?

Connor observó cómo Noah se rascaba la frente. Parecía enfermo, y la preocupación de Connor se agudizó. Que Noah estuviera tan callado era, sin duda, algo fuera de lo normal.

—Voy a ver si consigo sacárselo —se ofreció, levantándose. Antes de marcharse, se volvió hacia Tex—. Échale un ojo a Lexie.

Tex arqueó una ceja, divertido.

—¿Qué?, ¿no confías en que Zac no le ponga las manos encima?

—No es Zac quien me preocupa. —Le salió como un gruñido mientras miraba con ira a todos los demás hombres que estaban ahí, observándola con admiración mientras ella contoneaba las caderas.

—¿Estás seguro de que confías en mí? Está guapísima esta noche. —Tex sonrió y se volvió hacia Lexie, admirado.

Connor le echó una ojeada. Siempre estaba guapísima, pero con ese vestido negro corto que se ceñía a su figura y le dejaba casi toda la espalda al descubierto, estaba impresionante.

—La verdad es que no. Pero si quieres que averigüe qué le ronda por la cabeza a Noah, lo harás, joder.

Tex esbozó una sonrisa burlona.

—Supongo que entonces es una suerte que tengamos ese acuerdo. —Su sonrisa se amplió.

La sospecha de Connor de que Tex sabía lo suyo con Lexie se hizo más fuerte ante el tono insinuante de su amigo, pero si pensaba que Connor iba a admitir algo, estaba muy equivocado. Entrecerró los ojos.

—¿Vas a hacerlo o no?

—De acuerdo, tío. No le quitaré los ojos de encima.

—Hizo un gesto ostentoso de ajustarse los vaqueros mientras miraba a Lexie.

Connor apretó los dientes, pero sabiendo que Tex iba a cuidar de ella, lo ignoró y se dio la vuelta.

Se acercó a Noah, que tenía a una mujer casi desnuda sentada muy cerca de él, aunque parecía ignorarla.

—Danos un minuto, ¿quieres, cariño? —le dijo Connor a la mujer, que le dedicó una sonrisa coqueta antes de irse contoneándose hacia la barra. Noah apenas pareció darse cuenta de que se marchaba. Connor se sentó a su lado—. ¿Estás bien? Te veo un poco pálido.

Noah miró de reojo a Connor, entrecerrando los ojos ante la luz mientras intentaba enfocar la vista.

—Es la cabeza. Llevo así todo el día.

Mierda. De vez en cuando, Noah sufría terribles dolores de cabeza, como migrañas. Hacía tanto tiempo que no tenía uno que a Connor ni siquiera se le había ocurrido que pudiera ser eso.

—¿Por qué coño no has dicho nada antes? Ni siquiera deberías estar aquí.

Venga, de todos modos ya es hora de regresar al autobús.

Tendremos que salir dentro de un par de horas si queremos llegar a tiempo al local de mañana.

—Pensó que Noah iba a discutir con él, pero tras parpadear aturdido un par de veces, se limitó a asentir y se puso en pie, tambaleándose un poco.

Si Connor no supiera que Noah apenas había bebido alcohol esa noche, habría pensado que estaba borracho.

Le pasó el brazo por debajo del suyo y luego uno de los de seguridad se colocó a su otro lado.

Al instante, Tex se acercó a ellos a grandes zancadas, mirando a Noah con preocupación—.

Es uno de sus dolores de cabeza —le susurró Connor a Tex .

—Les diré que llamen a un coche para que venga a la entrada trasera, así intentaremos evitar a los paparazzi . La gente pensará que está borracho si ven fotos suyas así.

—Buena idea. —Miró a su alrededor, pero no vio a Lexie ni a Zac, lo cual le inquietó más de lo que debía—. ¿Puedes buscar también a Lexie y a Zac?

Tex asintió y se marchó; Connor y el agente de seguridad sacaron a Noah por la parte de atrás y lo subieron al coche que se había acercado para recogerlos.

Unos minutos más tarde, Lexie, Zac y Tex salieron por la misma puerta.

Lexie tenía una expresión preocupada, mientras que Tex y Zac estaban con las cabezas muy juntas, probablemente tratando de averiguar la mejor manera de ayudar a Noah.

Cuando se subieron a la limusina, Lexie se sentó frente a Connor y le dedicó una sonrisa inquieta.

Para cuando regresaron al autobús de la gira, Noah gemía, con la cabeza entre las manos.

Connor le pidió a Lexie que le contara a Maggie lo que estaba pasando, ya que ella sabría dónde guardaban los analgésicos.

Una vez que metieron a Noah en el autobús, Maggie le dio un vaso de agua y dos pastillas, que se tomó de un trago.

—Creo que esta noche debería quedarse en mi habitación — intervino Lexie—.

Será muy difícil meterlo en su litera, y así estará cerca del baño si lo necesita.

Yo puedo dormir en su litera. —Connor se quedó pensativo un momento.

Por mucho que no quisiera echar a Lexie de su habitación, ella tenía razón: era mejor para Noah estar en una cama de verdad.

Asintió.

—Gracias. Cuando lo hayamos acostado, te prepararemos su litera.

Él y Tex llevaron a Noah casi en volandas hasta el dormitorio y lo desnudaron.

Maggie cogió una botella de agua y la dejó junto a la cama, y luego fue a ayudar a Lexie a cambiar las sábanas de la litera de Noah.

Después de que Connor y Tex acostaran a Noah, salieron de la habitación y cerraron la puerta en silencio tras de sí.

Lexie se quedó junto a las literas, preocupada.

—¿Se pondrá bien?

Connor se rascó la nuca.

—Hacía tiempo que no le pasaba, pero con los analgésicos y una buena noche de sueño, mañana por la mañana debería estar mejor.

Para cuando lo tuvieron todo arreglado y todos estaban listos para irse a dormir, Lexie se cambió en su diminuto cuarto de baño, mientras que Connor, Tex y Zac se quedaron en ropa interior en el pasillo, como solían hacer cuando no había mujeres cerca.

Cuando Lexie salió del baño, el corazón de Connor se aceleró.

Llevaba una camiseta sin mangas blanca y fina, que no ocultaba en absoluto que no llevaba sujetador, y unos pantalones cortos de pijama minúsculos que apenas le cubrían el trasero.

Lexie abrió mucho los ojos y se quedó paralizada; claramente no se esperaba que todos siguieran allí, en el pasillo.

Rápidamente se llevó el montón de ropa al pecho para taparse, pero el silencio atónito de los tres hombres hizo que se sonrojara intensamente.

Connor carraspeó y miró fijamente a Tex y a Zac hasta que apartaron la vista murmuraron un «Buenas noches», se metieron en sus literas y cerraron las cortinas.

En cuanto lo hicieron, Connor dio dos pasos hacia delante hasta quedar frente a ella.

No dijo nada, solo la rodeó con los brazos, le agarró el culo y la pegó a él para que ella pudiera sentir lo que le provocaba.

Ella soltó un pequeño grito ahogado que él acalló cubriéndole la boca con la suya, incapaz de resistir la tentación de saborearla.

Fue difícil, pero rompió el beso rápidamente porque no quería que Zac o Tex asomaran la cabeza y los vieran. Ella lo estaba mirando fijamente, con los ojos ardientes de deseo. Se pasó la mano por el pelo y soltó un suspiro; luego se agachó hacia ella y le susurró al oído.

—Métete en la cama, Lexie, antes de que te posea aquí mismo.

Ella se estremeció, pero asintió; luego se puso de puntillas y le dio un beso apasionado en los labios antes de agacharse y desaparecer tras la cortina de la litera.

Connor gimió y se pasó las manos por la cara.

Tenía una erección de infarto y, dada la situación, no había mucho que pudiera hacer al respecto en ese momento.

Refunfuñando, se subió a la litera de arriba y cerró la cortina, con la esperanza de que el sueño llegara pronto.

Dos días después tenían prevista otra estancia en un hotel, y estaba deseando volver a tener a Lexie en su cama.

Connor yacía en su litera, plenamente consciente de que Lexie dormía debajo de él.

Dio vueltas durante lo que le parecieron horas antes de que, por fin, oyera los suaves ronquidos familiares tanto de Tex como de Zac.

Tumbado allí en la oscuridad, mirando al techo del autobús, se sintió como un adolescente otra vez, constantemente cachondo.

Al oír movimientos inquietos en la litera de abajo, se quedó quieto, preguntándose si Lexie también tenía problemas para dormir.