Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 33
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L exie

Poco más de una semana después, la caravana entraba en Nueva Orleans.

Lexie había pasado los últimos días con Zac, intentando averiguar más cosas sobre él.

No había sido fácil sacar de su caparazón al enigmático bajista, pero habían encontrado un ritmo de preguntas y respuestas.

Resultó que era aficionado a la fotografía, así que habían tenido algunas conversaciones agradables en las que él le había hecho muchas preguntas sobre el tema y ella le había dado unos cuantos consejos.

Esta mañana él intentaba explicarle cuál era la diferencia entre un bajo y una guitarra de seis cuerdas, algo en lo que ella nunca se había parado a pensar antes.

—La diferencia más sencilla es el rango tonal.

El bajo toca notas una octava más grave que una guitarra de seis cuerdas.

Pero la diferencia fundamental es el papel del bajo.

Junto con la batería, proporciona la base de una canción, de modo que los demás instrumentos y las voces tengan una base firme sobre la que trabajar.

—Entonces, ¿es bastante importante? —Ella le sonrió, disfrutando de cómo se le iluminaban los ojos mientras hablaba del instrumento.

—Sí. No hay muchas bandas que no tengan bajista, aunque sí que hay bastantes sin guitarristas.

Pero también hay que asegurarse de no eclipsar a nadie, porque el bajo puede acabar sonando demasiado alto y resultar abrumador.

El papel del bajo consiste en mejorar la melodía en su conjunto e integrarse en ella para que la música en sí misma destaque.

—¿No haces solos?

—La verdad es que no. Bueno, se pueden hacer solos con el bajo, pero no es para lo que está pensado.

Pero si escuchas una canción y te fijas en el bajo, puedes oír cómo el ritmo impulsa la canción y sentir la música tanto como oírla.

Mira, te lo voy a enseñar. —Cogió su móvil y lo colocó en una base con altavoz; luego tocó la pantalla unas cuantas veces, hasta que empezó a sonar Another One Bites the Dust, de Queen— .

Las primeras notas que oyes son del bajo, y la canción se reconoce al instante solo con eso.

Ella asintió, frunciendo el ceño mientras se concentraba en ignorar los demás instrumentos y la voz para poder centrarse. Cuando lo consiguió, pudo distinguir fácilmente las notas graves y marcadas, y una sonrisa se dibujó en su rostro al sentir el impacto en el pecho.

—Lo oigo. Mantiene el ritmo durante toda la canción.

Él detuvo la reproducción y puso otro tema.

—Esta es muy buena. —Ella sonrió al oír Come Together, de los Beatles. Al prestar atención, el bajo era muy evidente—. La última. Él sonrió mientras buscaba una canción y, a continuación, la puso. Ella se rio al oír las notas características de Give it Away , de los Red Hot Chili Peppers .

—Se oye muy claro cuando sabes qué es lo que tienes que escuchar.

—Estaba irracionalmente encantada, como si hubiera descubierto algo nuevo y asombroso.

Bueno, al menos para ella era nuevo; siempre le había interesado más la fotografía que la música—.

Ahora mismo me apetece ir a escuchar todas mis canciones favoritas solo para intentar distinguir el bajo.

Él se rio.

—No hagas eso. Recuerda que el bajo no tiene por qué destacar; su función es unirse a la batería para marcar el ritmo de la canción.

No se trata de ser el centro de atención.

—Miró de reojo a Tex, que atravesaba el salón de camino a la cafetera—.

Dejo que Tex sea el que se luzca, mientras que yo soy el que hace que todo el mundo se mueva.

Tex puso los ojos en blanco mirando a Zac.

—Sigue diciéndote a ti mismo que no quieres ser el centro de atención. No te olvides de que he estado contigo en el karaoke las suficientes veces como para saber que te encanta ser el protagonista.

Lexie se volvió hacia Zac, que observaba su bajo con una leve sonrisa en los labios.

—¿Te gusta el karaoke?

—Va siempre que puede —intervino Tex, y luego sonrió cuando Zac lo miró con los ojos entrecerrados.

—¿Y qué? Me gusta cantar. Te das cuenta de que hago los coros en todas nuestras canciones, ¿verdad?

Al ver que Lexie sonreía, le dedicó una expresión recelosa.

—¿Qué?

—Tengo una idea.

Y así fue como acabaron sentados en la barra de un club de karaoke a las ocho de la mañana. Eran los únicos que estaban allí, salvo unos chicos universitarios que estaban sentados en primera fila, alargando el final de una noche de juerga.

Zac llevaba una gorra calada, pero eso era todo en cuanto a disfraz se refería.

A ella le había preocupado llevarlo a un lugar público como aquel, incluso a esa hora de la mañana en la que estaba desierto.

Bastaba con que uno de los chicos de delante lo reconociera y llamara a sus amigos para que acabaran rodeados por una multitud antes de que terminara la sesión de fotos.

Aun así, cuando se lo había comentado, él no se había mostrado preocupado; se había limitado a encogerse de hombros y a decir algo sobre que podía pasar desapercibido fácilmente.

Lexie no entendía a qué se refería. Era un hombre muy atractivo, alto y de hombros anchos, con unos preciosos ojos color avellana.

Ese día sus largas piernas iban enfundadas en unos vaqueros negros y llevaba una chaqueta de cuero negra desgastada sobre una camiseta gris ceñida.

Por lo que a ella respectaba, lo lógico era que todas las cabezas se volvieran hacia él cada vez que entrara en una sala.

Tenía un montón de fans, así que no entendía por qué pensaba que nadie iba a reconocerlo.

Quizá tuviera algo que ver con que no estuviera tan en el punto de mira como Tex y Connor, por lo que creía que era menos reconocible.

Ella no estaba de acuerdo, pero, aun así, a esa hora del día estaban tan a salvo como era posible.

Lexie había puesto un nombre falso para él en la lista, y le tocaba actuar en unos minutos.

Tenía la cámara montada en un trípode y había ajustado la configuración para la escasa iluminación.

La oscuridad del club y del escenario, iluminados únicamente por un par de luces difusas, creaba un ambiente ideal como fondo.

Había recibido un par de miradas extrañadas del grupo que estaba en primera fila, pero ya había hablado con el camarero y había conseguido su permiso para fotografiar a Zac.

Cuando el chico que estaba cantando terminó su interpretación desafinada de Sweet Home Alabama saltó del escenario, tambaleándose borracho entre las risas de sus amigos. Lexie le sonrió a Zac.

—Te toca.

Él asintió y le dedicó una sonrisa inesperadamente nerviosa. Lexie se colocó detrás de su cámara, enfocándolo cuando salió al escenario. Resultaba extraño verlo allí arriba sin su bajo colgado al hombro, pero parecía bastante seguro de sí mismo mientras se dirigía con paso firme hacia el micrófono.

Cuando empezó la música, se sorprendió al oírle cantar Dancing on My Own , de Calum Scott.

Se quedó boquiabierta. La voz de Zac era fantástica: grave, sensual, con el toque de ronquera justo para que te llegara al alma.

Ya le había oído cantar como corista antes, pero no tenía nada que ver con lo que estaba haciendo en ese momento.

Los universitarios de la primera fila habían dejado de hacer el tonto y miraban fijamente al escenario, dándose codazos y susurrando.

Se preguntó si lo habrían reconocido o si estaban tan atónitos como ella ante su voz.

Al darse cuenta de que se había quedado allí plantada mirándolo boquiabierta, Lexie se agachó para coger su cámara y empezó a hacer fotos.

Había decidido optar por un retrato en blanco y negro porque creaba ese ambiente melancólico que resaltaba las expresiones faciales y las emociones.

Eso era exactamente en lo que quería centrarse para la foto de Zac, ya que su rostro y sus ojos eran muy expresivos.

El monocromo realzaba el resplandor de las luces del escenario a sus espaldas, formando un halo difuso alrededor de su rostro mientras cantaba.

Con los ojos cerrados, las largas pestañas rozándole las mejillas y la boca casi tocando el micrófono mientras entonaba con esa voz ronca, había tanta emoción contenida en su expresión que le partía el corazón.

Cuando terminó, se unió con entusiasmo a los aplausos que le dedicaban los chicos y el camarero. Cuando volvió corriendo hacia ella, su rostro estaba iluminado con una enorme sonrisa. Lexie no pudo evitar abrazarlo con fuerza.

—¡Dios mío, ha sido increíble, Zac! No tenía ni idea de que tuvieras una voz tan maravillosa. ¿Por qué demonios no cantas más en los discos? Quiero decir, eres un bajista brillante, pero eso ha sido fantástico.

Su sonrisa se hizo aún más amplia ante la exuberante respuesta de ella.

—Gracias, Lexie. Me encanta cantar, pero el grupo no necesita otro cantante cuando ya tenemos la voz de Connor. La verdad es que no puedo compararme con él. —Su sonrisa se atenuó un poco.

Ella frunció el ceño. —No lo entiendo. Tienes una voz diferente a la de Connor, pero sigue siendo genial. Los demás deben de saber lo bueno que eres. ¿Les has dicho alguna vez algo sobre hacer tus propias canciones?

Él negó con la cabeza.

—Cuando empezamos, decidimos que Connor sería nuestro cantante principal, ya que tiene un registro vocal más amplio que el mío.

En aquel momento, yo estaba contento tocando el bajo y haciendo los coros.

Luego, cuando nos descubrieron, la discográfica no quiso que alteráramos una fórmula que funcionaba.

—Se encogió de hombros—. No pasa nada, no me puedo quejar. Lo que tenemos marcha bien.

Ella arqueó las cejas. Su expresión le hizo pensar que no estaba tan contento con la situación como dejaba entrever.

Aun así, no era asunto suyo lo que la banda hiciera o dejara de hacer.

Ella no era más que una intrusa temporal en sus vidas y no tenía derecho a emitir ningún juicio.

Habían llegado hasta donde estaban sin su aportación e iban a seguir haciéndolo igual de bien una vez que ella se hubiera ido.

Lexie intentó no pensar demasiado en lo triste que le resultaba esa idea.