Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 28
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C onnor

Tras el incidente con Lexie de la noche anterior, Connor había tomado una decisión. Seguía deseándola muchísimo. Y estaba harto de luchar contra ello. La idea de marcharse al final de la gira habiéndola tenido solo una vez le parecía una broma absurda.

Aún quedaban cinco semanas: tiempo de sobra para que resolvieran lo que fuera que hubiera entre ellos antes de separarse.

Solo tenía que conseguir que Lexie estuviera de acuerdo.

Por su reacción de la noche anterior, ella todavía lo deseaba, pero no estaba seguro de si estaba interesada en una aventura pasajera.

Sabía que quizá le costara convencerla, pero como ya había practicado sexo por primera vez desde lo de Damien, no iba a hacerle ningún bien volver al celibato en ese momento.

Él podía ayudarla a superar su culpa para que, cuando se separaran, ella estuviera en condiciones de seguir adelante.

De esa forma, los dos iban a conseguir lo que querían.

Durante el concierto de aquella noche pasó demasiado tiempo siguiéndola con la mirada mientras ella se movía por el borde del escenario y entre el público.

La tensión que sentía al pensar en volver a tocarla parecía darle más fuerza a su actuación. El entusiasmo del público avivó la adrenalina que le recorría el cuerpo y, cuando bajaron del escenario tras el último bis, casi temblaba de ganas de librarse de ella.

—¡Ha sido un concierto de la hostia, tíos! —Drew le dio una palmada en la espalda y luego chocó los cinco con los demás— . No sé qué ha pasado ahí fuera esta noche, pero ha sido impresionante de cojones. El público se ha vuelto loco.

Connor negó con la cabeza. Lo último que quería era que Drew supiera que ese toque especial de su actuación de esa noche se debía a una mujer.

—¿Alguien ha visto a Lexie? —preguntó con la mayor naturalidad posible, esperando que nadie pudiera percibir la tensión en su voz.

Tex le respondió.

—La he visto charlando con algunos de los técnicos de sonido. —Le dedicó a Connor una sonrisa demasiado cómplice—. No te preocupes, tu chica llegará pronto a tu lado.

Connor se puso tenso y apretó la mandíbula. ¿Qué coño estaba haciendo Tex, insinuando que pasaba algo entre él y Lexie? Su enfado se agravó cuando Drew se volvió hacia él con las cejas arqueadas.

Una potente mezcla de ira por el comentario de Tex y la adrenalina tras la actuación le recorrió el cuerpo a Connor.

Aunque una parte de él sabía que su amigo solo intentaba sacarlo de quicio, su propia inquietud por su continua fascinación por Lexie no hacía más que avivar las llamas, de modo que replicó sin pensar, con voz fría.

—No es mi puta chica, es la fotógrafa, y debería estar aquí haciendo su puto trabajo, en lugar de estar coqueteando con el equipo. —Miró fijamente a Tex mientras lo decía.

La sonrisa burlona de Tex se desvaneció cuando su vista se dirigió a algo que había más allá del hombro de Connor.

Connor se quedó inmóvil; la expresión de su amigo le indicaba lo mucho que acababa de meter la pata. Tex extendió la mano, rodeó la cintura de Lexie con el brazo en actitud protectora, la pegó a él y le dio un beso en la coronilla.

Connor tuvo que inspirar hondo y cerrar los ojos antes de poder volverse hacia ella.

Cuando lo hizo, vio que ella tenía la cara levantada hacia Tex, que le susurraba algo al oído mientras fulminaba a Connor con la mirada.

Por un segundo, los ojos de Lexie se deslizaron hacia él, pero luego apartó la vista y asintió a lo que fuera que Tex le estuviera diciendo.

Mierda . ¿Por qué leches había reaccionado de forma tan a la defensiva ante el comentario de Tex?

Debía haberse limitado a tomárselo a broma.

Pero en vez de eso le había hecho daño a Lexie y había dado a entender que pensaba que ella no estaba haciendo bien su trabajo.

Miró a su alrededor, a los demás. Zac y Noah tenían el ceño fruncido, y Drew, una expresión de disgusto.

¿Cómo iba a arreglarlo? No había forma de que pudiera explicarse delante de todos. Lo único que podía hacer era hablar con ella a solas más tarde y pedirle perdón.

—Me voy a dar una ducha —anunció, pasándose la mano por la nuca.

Ignoró la mirada fulminante de Tex. Al fin y al cabo, si Tex no hubiera abierto la maldita boca y no hubiera intentado provocarlo delante de todos solo para divertirse, todo eso no habría pasado.

Le echó un vistazo a Lexie antes de marcharse, pero ella tenía la cabeza baja y estaba jugando con su cámara.

Incluso mientras se daba la vuelta y se alejaba, sabía que no estaba llevando la situación de la forma correcta, pero no sabía qué más hacer.

La fiesta posterior al concierto estaba en pleno apogeo cuando Connor llegó por fin.

Se había tomado su tiempo porque aún no sabía qué decirle a Lexie.

Bueno, iba a tener que ser sincero y explicárselo todo, explicarle por qué había dicho lo que había dicho.

Ella iba a entenderlo. Estaba seguro de que a ella le hacía tanta gracia como a él que todos los chicos se enteraran de sus asuntos privados.

Decidido a aclarar las cosas lo antes posible, recorrió la sala buscándola.

Intentó no mostrarse brusco con los fans que no paraban de retenerlo mientras se abría paso entre la multitud, pero cuando la tercera mujer lo detuvo y se levantó la camiseta para que le firmara en los pechos, se sintió frustrado.

¿Qué demonios les pasaba a las mujeres que querían que les firmaran en el cuerpo?

Al final iba a borrarse con el lavado, así que ¿qué sentido tenía?

Mientras empezaba a garabatear su firma con el bolígrafo que ella le había dado, notó que lo observaban. Sabía quién era; al fin y al cabo, últimamente había tenido muy mala suerte con Lexie.

Al mirar a su alrededor, la vio en un rincón de la sala con una expresión indescifrable en el rostro.

Sostenía la cámara en las manos y, cuando él se volvió en su dirección, la levantó y le hizo una foto con la mujer que tenía delante aún con los pechos al descubierto.

Entonces Lexie se dio la vuelta y se alejó.

Así que, sin duda, estaba cabreada. Tapó el bolígrafo y se lo devolvió distraídamente a la mujer a la que acababa de firmarle el autógrafo, despachándola con un gesto cuando ella empezó a parlotear sobre lo mucho que le gustaba el grupo.

Abriéndose paso entre la multitud y haciendo todo lo posible por esquivar a los fans con esa expresión tan suya, intentó alcanzar a Lexie.

Cuando lo consiguió, ella estaba sacando una foto de una mujer semidesnuda que prácticamente se estaba subiendo encima de Zac, mientras él se tomaba tranquilamente una cerveza y charlaba con Drew.

Connor se agachó hacia el oído de Lexie.

—¿Qué estás haciendo? —Debía de saber que él estaba allí, porque no reaccionó.

Se volvió con la cámara aún pegada a la cara y le hizo una foto a Noah, que estaba sentado en uno de los sofás con una rubia menuda y risueña en su regazo.

Que le apuntaran con el objetivo no molestó en absoluto a Noah.

Levantó su cerveza y le sonrió a la cámara—.

Lexie —dijo Connor en voz más alta y le agarró la muñeca—.

Para y habla conmigo. ¿Qué estás haciendo?

—Ella suspiró, bajó la cámara y se volvió hacia él, que dio un paso atrás al ver la expresión de su rostro.

No parecía enfadada ni dolida, como él esperaba, pero sus ojos, normalmente claros, estaban apagados y parecía cansada.

Peor aún, parecía resignada—. ¿Lexie? —lo intentó de nuevo, y esa vez ella le respondió.

—Tenías razón, Connor. Soy la fotógrafa del grupo y no he estado haciendo mi trabajo.

—Eso es absurdo. Si se trata de lo que he dicho, tienes que saber que no iba en serio. Soy un puto idiota. Has estado haciendo un trabajo fantástico. Me encantan las fotos que has sacado. Son justo lo que quería.

Ella negó con la cabeza para interrumpirlo.

—¿Te acuerdas de aquel primer día, cuando preparábamos tu primer concierto?

Dijiste que te alegraba que yo no fuera fan porque así te vería tal y como eres de verdad.

Y yo intenté bromear sobre el hecho de que pensabas que no podría comportarme de forma profesional si fuera fan.

—Él asintió lentamente, sin saber muy bien adónde quería llegar ella con aquello—.

Bueno, pues tenías razón. No me he comportado de forma profesional.

He dejado que mi atracción por ti me nublara el juicio. —Sus mejillas se sonrojaron.

—Lexie… —Intentó frenarla, pero ella aún no había terminado.

Se acercó para que nadie pudiera oírla.

—Acostarme contigo fue poco profesional.

—Él negó con la cabeza, pero ella lo sorprendió—.

Dije que no me arrepentía, y no me arrepiento; sabía lo que hacía.

Eso no es lo que lamento. Al principio de todo esto me pediste que no fotografiara lo que esperaba ver, así que, en cambio, acabé fotografiando solo lo que quería ver.

Y eso es lo menos profesional que he hecho en este trabajo.

Había una mezcla de enfado y decepción en sus ojos, pero no se la dirigía a él, sino a sí misma, lo cual, de alguna manera, era peor.

Tenía que decir algo para detener aquello, pero no tenía ni idea de qué, lo cual era estúpido teniendo en cuenta que se ganaba la vida escribiendo letras de canciones. La agarró de la mano.

—Ven conmigo.

Cuando Lexie se resistió él tiró con más insistencia, y ella cedió y dejó que él la llevara a rastras tras de sí. La sacó de la abarrotada sala, la llevó al camerino contiguo y cerró la puerta con llave.

La soltó y se pasó una mano por el pelo. Seguía sin estar seguro de qué decir para arreglar las cosas, pero tenía que decir algo.

Extendió la mano hacia su cámara, se la quitó y la colocó con cuidado sobre una mesa cercana antes de volverse hacia ella.